Tuesday, March 4, 2008

Retórica

Se puede hacer que las palabras digan cualquier cosa y se puede interpretar lo que se quiera sin tener en consideración la intención del hablante y es perfectamente válido. He leído a más de un escritor admitir que a través de sus palabras pudieran extraerse otros significados diferentes y alternos a aquéllos inicialmente esperados. Pero el valor más importante que se le da a las mismas, es el de la persuasión. En Gorgias, de Platón, que es un libro dedicado a la alabanza de la retórica, uno de los personajes (Gorgias) dice que "el orador está capacitado para hablar contra todos y acerca de todo, de tal modo que, en definitiva, es más apto que cualquiera para persuadir a las multitudes de lo que le venga en gana..." Y sólo hay que pensar en los abogados que independiente de si un cliente es culpable o no ellos podrían encontrar formas de absolverlo dependiendo de su habilidad en la oratoria y/o la inhabilidad del contrario. Y presidencias se han perdido y se han ganado a consecuencia de dominar el arte de la palabra.
Sin embargo ellas son engañosas y si se las cree at face value se corre el riesgo de sufrir decepciones porque no todo lo que una persona dice está en la intención de cumplirlo y hacerlo. Y ciertamente es más fácil el decir que el hacer, como en aquella ocasión final del semestre y a sabiendas de que todo el mundo se dispersaría, acordamos reunirnos en vacaciones en una fecha que nadie hubiera podido olvidar y donde supuestamente no había necesidad de confirmar y al final el único que se apareció fui yo.
De la misma manera me llama el otro día uno de mis tres amigos de despues de la secundaria y con los que aprendí a beber y andar detrás de mujeres y me dice: "Mayimbe (así me llama ese grupito por lo de Fernandito Villalona), usted va a decir que yo soy un sinvergüenza, pero estoy por llamarlo desde Diciembre y ahora es que vengo a hacerlo". Queriendo decir con ello que casi siempre era yo quién lo llamaba y sin embargo el no lo hacía en la misma proporción y sin embargo el disfrutaba tanto como yo que se le visitara o se le llamara.
Le respondí que él no tenía nada de qué preocuparse porque yo me había acostumbrado a no esperar que eso ocurriera y que si de hecho ocurría como en esa ocasión, yo lo consideraba como un bono, una agradable sorpresa que yo apreciaba enormemente (risas de ambas partes: el entendía la ironía).
Por eso me gusta llegar al fondo de las cosas con cierta rapidez. En los negocios hay mucha gente como dice Baakanit que habla muy bonito (sweet talkers) pero que al final sólo son eso. Nada de sustancia. Y uno tiene que tener frases a mano para escabullirse de las telarañas en que meten a uno, como esta: Para que tu no me hagas perder el tiempo ni yo hacértelo perder a ti...
Y de ahí la importancia de las apuestas. Si uno no tiene nada que perder es fácil hablar y decir cosas. No es lo mismo cuando hay que hacer algo como consecuencia para apoyar lo que se dice.
Hablar, decir, prometer es fácil. Corresponder con hechos o estar a la altura de esas cosas que se dicen, no tanto.

7 comments:

Jolie: Desde la Barandilla said...

simple retórica dicen que es mas amiga de los politicos y de los abogados ciertamente son los que a veces mas prometen... pero hay otros estratagemas que las mismas palabras ejecutan casi sin proponerse validar lo que se habia prometido. La diferencia es que aqui casi todo esta por escrito


besos sin ningun afan de retórica

Baakanit said...

Mayimbe, yo me siento en estos momentos como tu amigo, hay mucha gente de aquel lado de la mer que tengo la intención de llamar, desde mucho antes de diciembre, pero siempre se me olvida.

Pues con toda esta retórica he sacado la conclusión de que ya esta frase:

"Los ojos son las ventanas del alma; la voz, es la ventana del corazón"

Ya no vale igual, después de pensarlo bien, tu nous a donné la raison.

Se cuida mayimbe, esas calles están peligrosas, llenas de sweet talkers.

Fernando said...

J..., Quien seria capaz de rechazar un beso? Aunque sirvan para entregarme al enemigo siempre los aceptaria.
Pero tu no me entregarias verdad?

B..., mi amigo vive en Hartford, pero es un desgraciado. Por estar bebiendo lo agarraron y ya es la segunda vez...imaginate y sobre los sweet talkers, creo que hay que cuidarse de ti tambien, pues a veces pienso que tu podrias ser uno de ellos...(risas)

Hipolitta said...

Fer, te invito a darte una vueltita por

http://misideasnuevas.blogspot.com/

Es un blog que abrí con la idea de ir guardando lo que me conmueve de la blogosfera. (creo que vos conocés el blog)

Un abrazo

Umma1= hipolitta (mi alter ego)

Jolie: Desde la Barandilla said...

.. no suelo dar besos de judas.

Carolin said...

Ah ya veo que no solo a mí me pasa, eso de "olvidar" a la gente que aunque la aprecie mucho, duro hasta meses para comunicarme con ellas. A veces hago unas lista con los nombres y me ponga a llamar esas viejas amistades, y lo mejor es saber que a pesar de la distancia y la poca comunicación el cariño es el mismo.

En cuanto a la retórica odio esas personas de los bancos que llaman a uno para ofrecer toda clase de tarjeta gold, premium y no se cuantas otras, Y aunque uno les diga que no está interesado, quieren seguir “metiéndonosla” por los ojos ¡que cuerda! lo más grande del caso es que no me gusta ser maleducada y a veces tengo que serlo con este tipo de gente. Odio que me insistan, si digo que no, es no.

Saludos Fer!

Umma1 said...

La palabra es complicadísima, porque esconde más de lo que dice, ya sabemos, pero ademas, es un arma, y no simplemente cargada de futuro, como decía el poeta.

Me parece que cuando a la palabra se la quiere convertir en promesa, lo mejor es recordar, que debemos darle nuestra guerra de liberación, no mantenernos presos en el campo de la palabra, sino ir a los hechos.

Pocas promesas, mejores encuentros.

Un abrazo