Sunday, June 29, 2008

Virginia Woolf: Una Mujer Excepcional

Lo que es ordinario y común a los ojos de nosotros los simples mortales tiene un significado diferente y especial para algunas personas exquisitas que pueden ver más allá de lo evidente y extraen de lo observado conclusiones asombrosas que le sirven de base para la elaboración de las teorías más originales y espectaculares.
Una mente ordinaria no sería capaz de elaborar una teoría como la que Isaac Newton creó por el simple hecho de ver caer una manzana a su alrededor.
Las personas que son así me interesan. Recientemente he descubierto que Virginia Woolf cae dentro de esa categoría y por eso me interesa. Ella con su aguda inteligencia y su lucha por los derechos de las mujeres ha sido capaz de transformar e influir en la vida de muchas personas que han tenido la suerte de leerla. Sus escritos son envidiables y me llama la atención como transforma hechos triviales en absolutas obras de arte por su capacidad para hacer asociaciones y elaborar teorías desafiantes que no tienen nada que envidiarle a nadie.
Quiero mostrar un poco de lo que digo traduciendo un párrafo del capítulo seis de su libro "A room of one's own (que traducido diría algo así como: el cuarto propio o el cuarto que me pertenece)".

"En ese momento, como de manera muy frecuente ocurre en Londres, había una calma total y el tráfico se había detenido. Nada venía desde la calle, Nadie pasaba. Una hoja se desprendía del árbol de moras al final de la calle y caía en medio de la pausa y la suspención del tráfico. De alguna manera, era como una señal de caída, una señal apuntando a una fuerza en las cosas que uno no se había percatado. Parecía que apuntaba a un río, que fluía pasando invisible a la vuelta de la esquina, al extremo de la calle y tomaba a la gente y los arrastraba, como la corriente en Oxbridge se llevó las hojas secas y al bote con el graduado. Y ahora esa fuerza traía a una muchacha con sus botas de charol y la ponía a cruzar la calle de manera diagonal, y luego tambien a un hombre con un abrigo marrón; y tambien traía un taxi y los reunía a los tres juntos exactamente en un punto por debajo de mi ventana, donde el taxi finalmente se detuvo; y la muchacha y el joven tambien se detuvieron y subieron a él y este se deslizó como si hubiera sido barrido por la fuerza de la corriente allá afuera.
La visión que tenía en frente era bastante común. Lo que parecía extraño era el orden rítmico que mi imaginación le había conferido y el hecho de que el acto ordinario de ver a dos personas subir a un taxi tenía el poder de comunicar algo de la satisfacción aparente de ellos. Ver a dos personas acercándose en la calle y reuniéndose en la esquina parece que libera a la mente de cierta tensión, pensé yo, mirando el taxi partir y doblar en la esquina. Quizás, creo yo, como he estado pensando estos últimos dos días, en un sexo como diferente del otro, eso significa un esfuerzo. Eso interfiere con la unidad de la mente. Ahora que ese esfuerzo ha cesado y que la unidad ha sido restaurada al ver dos personas juntarse y subir a un taxi. La mente es ciertamente un órgano muy misterioso, he reflexionado, retirando mi cabeza de la ventana; sin la que nada en absoluto se conocería, por lo que dependemos de ella completamente. ¿Porqué siento que hay divisiones y oposiciones en la mente, del mismo modo que hay tensiones por causas obvias en el cuerpo? ¿Qué queremos significar con la 'unidad de la mente'? He considerado que la mente claramente tiene tanto poder para concentrarse en cualquier aspecto y en cualquier momento que parece no poseer ningún estado en particular. Se puede separar a si misma de la gente en la calle, por ejemplo, y pensar desligada de ellos, observándolos de arriba hacia abajo desde una ventana superior. La mente tambien puede pensar en conjunto con otras personas, de manera espontánea, como en el caso de una multitud que espera oír que se lea en voz alta una pieza de noticias. Ella puede pensar hacia atrás a través de los padres o las madres".

"...Ciertamente cuando yo ví la pareja montarse en el taxi, la mente sintió como si después de haber estado dividida, se ha unido de nuevo en una fusión natural. La razón obvia sería que es natural para los sexos el cooperar. Se tiene un profundo aunque irracional instinto en favor de la teoría que la unión de un hombre y una mujer produce la mayor satisfacción, la felicidad más completa. Pero la visión de dos personas tomando un taxi y la satisfacción que me dieron, me han hecho cuestionar si hay dos sexos en la mente que se corresponden a los dos sexos en el cuerpo y si ellos requieren que se unan para alcanzar la satisfacción y felicidad completas? Y yo voy como aficionada a esbozar un plan del alma en la que en cada uno de nosotros se tienen dos poderes que presiden, uno masculino y otro femenino; en el cerebro del hombre, lo macho preside sobre la mujer y en el cerebro de la mujer, lo femenino preside sobre lo macho. El estado normal y confortable del ser sería aquél en el que las dos partes viven en armonía, cooperando espiritualmente. Si uno es hombre, aun la parte mujer de su cerebro debe funcionar; y una mujer tambien tiene que copular con el hombre que existe en ella. Coleridge quizás quiso decir eso cuando dijo que una mente grandiosa debía ser andrógina. Es cuando esta fusión ocurre que la mente es fertilizada completamente y usa todas sus facultades. Quizás una mente que es puramente masculina no puede crear, ni tampoco puede crear una mente que es puramente femenina, pienso yo. Pero sería bueno probar qué hemos querido decir con eso hombre-mujer y a la inversa mujer-hombre, pausando y mirando uno o dos libros".

3 comments:

Daniel said...

Hace ya unos años compre un ejemplar de Orlando. Como suele ocurrir, abri el libro en el camino y ahi mismo quede preso. Me solto en la ultima pagina, par de dias despues (yo leo algo lento, como saboreando). Mi mujer, que me conoce un poco, me dejo tranquilo. Dos semanas despues me dijo: "ah! ya se por que ese libro te gusto tanto.." A la malvada le paso lo mismo...

Fernando said...

Me acabas de crear un problema y de la única manera que puedo resolverlo es leyendo el dichoso libro. Por suerte está online (así como todos los de Virginia Woolf) en la biblioteca de la universidad de Adelaide. Chequea: etext.library.adelaide.edu.au/w/woolf/virginia/w91o/

Carolin said...

Uhmmm interesante la fusión de los géneros en nuestra mente, creo que es inteligencia tener esa capacidad de manifestar la mujer o el hombre que tenemos dentro en determinada situaciones