Monday, December 22, 2008

Sugerencias

Si soy bueno para decirle a los otros lo que deben hacer, debería ser bueno para decirme a mí mismo lo que debo hacer.
Descubro de ese modo que seguir mis propios consejos no es una tarea tan fácil como parece a simple vista. Yo mismo soy casi incapaz, me cuesta mucho trabajo hacer lo que yo mismo he considerado apropiado que debo hacer. Todo ello me hace pensar que si es difícil para mí seguir mis propias directrices tambien debe de serlo para los demás seguir sus propias directrices.
El rompecabezas se puede volver más complicado aún porque si se me dificulta seguir lo que yo mismo considero es bueno para mí, porqué habría de seguir lo que otros consideran es bueno para mí. Eso en el caso de que se atrevan a sugerírmelo (o yo los deje).
De igual manera parecería una tarea inútil andar por ahí diciéndole a las personas lo que tienen que hacer, aún cuando fueran ellos quiénes estuvieran demandándolo. No porque no tengan las mejores intenciones en intentar hacer lo que se les sugiere, sino por lo dificultoso e irrealizable que a final de cuentas, todo se vuelve.
¿Estaré equivocado?

4 comments:

Anonymous said...

Conozco a alguien que dice que -en el caso de los hijos- uno no se puede cansar de decirles las cosas, de aconsejarles, que un día ellos echan mano de esos consejos cuando uno menos lo espera. Yo creo que no hay que hacer "cruzadas" por el bien de los demás, pero nunca sobra un consejo. Al igual que los niños y los jóvenes, los adultos solemos asirnos de ellos en los peores momentos y ahí nos viene la imagen de ese amigo o amiga a la mente, y valoramos cuán importante fue que esa persona nos haya dicho esas palabras, no importa el tiempo que haya pasado.

Sheila said...

Algunas personas siempre sabemos qué es lo mejor para nosotr@s, qué es lo que más nos conviene, pero no lo ponemos en práctica. Se nos hace difícil, porque hacerlo significa desapegarnos de algo, sacrificar algo, perder algo, y ese algo, por la razón que sea, es significativo para nosotr@s. Por eso es tan fácil dar consejos a otros, porque no estamos en sus zapatos, no estamos sientiendo sus emociones, no estamos sufriendo "su" apego. Para hacer eso que no queremos por nuestro bien, tenemos que ponernos desde fuera, y vernos allá abajo, distantes, como un vecino, como un amigo.

Fernando said...

Este post aunque no pierde actualidad, fue una reflexion que encontre en mis papeles sueltos, en mis cuadernos viejos cuando hurgaba tratando de encontrar mis extraviadas fotos de graduacion. En esos tiempos la idea de hacer o escribir en un blog no existia.
Ademas de mis fotos me encontre con muchisimas cosas interesantes que probablemente me interese retomar y compartir.

La realidad es que si intervengo y si creo que dar opiniones y dar sugerencias tanto para uno como para terceros, aunque a uno no se las esten pidiendo, vale la pena.

Adelaida Martinez said...

Querido Fernand...

Gracias por tus buenos deseos, has dado justo en el clavo, porque es exactamente lo que necesito...

En cuanto a ti...deseo que tengas un buen fin y principio de año... deseo además que puedas no sólo aconsejar a los demás en situaciones dificiles, sino que puedas aplicarlo en tí...

Un abrazo desde El Caribe...

Adelaida