Monday, March 9, 2009

Laissez-faire

Este fin de semana dedicado casi por entero a un puro goce existencialista desprovisto de todo utilitarismo en el que uno se deja llevar por lo que trae el momento y los giros que se dan entre una conversación y la otra y se olvida que el tiempo pasa, me hizo recordarme de mis tiempos universitarios y de mis visitas a la cinemateca en la plaza de la cultura con sus festivales de cine francés y las películas a un peso -lo cual no quiere decir que yo siempre lo tuviera- para ir a ver a Claude Lelouch, François Truffaut, Jean Renoir, etc...
Desde la isla todo se veía (y todavía se ve) tan lejos, tan inalcanzable, tan irreal, tan ...
Pero por suerte hoy las cosas han cambiado un poco y existe amazon, ebay, youtube y algunos de esos títulos inolvidables los estoy buscando y ordenando pero mientras tanto y me llegan, no me desespero pues uno de ellos es esta obra de François Truffaut de la que he encontrado dos cortes preciosos en youtube del hombre que amaba las mujeres (l'homme qui amait les femmes):

2 comments:

Sonia T. said...

Oye Fer, por suerte la policia gramtical tiene la noche libre, de lo contrario te arrestara por la extensión de esta oración:
"Este fin de semana dedicado casi por entero a un puro goce existencialista desprovisto de todo utilitarismo en el que uno se deja llevar por lo que trae el momento y los giros que se dan entre una conversación y la otra y se olvida que el tiempo pasa, me hizo recordarme de mis tiempos universitarios y de mis visitas a la cinemateca en la plaza de la cultura con sus festivales de cine francés y las películas a un peso -lo cual no quiere decir que yo siempre lo tuviera- para ir a ver a Claude Lelouch, François Truffaut, Jean Renoir, etc..."

Sólo José Martí era capaz de ganarte en extensión. Just kidding! jajajajajaj.

Un abrazo Fernando

Fernando said...

Ja ja ja... Si Jose Martí me gana entonces creo que la absolución está segura.

La realidad es que igual como en un río o el mar cuando te dejas flotar y te abandonas a las corrientes, al flujo del agua, no necesitas frenos ni quieres paradas. Sólo deseas continuar y abandonarte al viento, a donde este te lleve...
¿Me acompañas Sonia?