Friday, March 27, 2009

Ideas Inconclusas

La vida es una serie de conversaciones. Y algunas de ellas quedan inconclusas o las respuestas quedan truncadas sin un cierre adecuado porque sin proponérnoslo nuestra atención es dirigida en otras direcciones.

Me gustaría exponer una de esas ideas entrecortadas de las que se quedaron en el plato de la discusión el otro día en la tertulia con mis amigas.

A mí me gusta esa idea religiosa cristiana que no sé si viene de San Agustín: Hacerse bueno a los ojos de Dios. Con un ligero arreglo yo hice eso pero sustituí a Dios por una mujer. Me hice bueno a los ojos de una mujer, lo que en otras palabras significó el hacer cambios en mi vida para hacerme atractivo a los ojos de ella. Lo curioso del caso fue que en la medida en la que me acerqué a mi objetivo, el interés que despertaba la chica en cuestión se desvaneció hasta el punto que al final no me importó si se iba conmigo o con otro.

Una de las amigas me ripostó que eso no tenía mucha validez pues cuando a uno no le gusta alguien no importa los esfuerzos que esa persona haga, ellos van a ser en vano. Si a uno no le gusta, no le gusta y punto.
Hasta ahí estoy de acuerdo. A veces los esfuerzos que uno hace pueden ejercer un efecto contrario y volverse en contra de uno si la otra persona no está interesada. Es más, podría producirse un efecto de saturación en ese tercero-a, si la persona intenta de alguna manera "comprar" la atención de quien no quiere nada...

El punto mío, sin embargo, es que uno no debe hacer cosas por la otra persona a la que uno le anda detrás, sino que al contrario, debe hacerlo por uno mismo de tal manera que uno adquiera o pueda agenciarse las características que podrían ser compatibles con lo que la otra persona anda buscando.

Y en mi caso ahí vino el impasse. Hice algunos cambios en mi vida y en el proceso llegué a conocer tanto esa persona que me dí cuenta que eso no era lo que yo quería para mí....

3 comments:

Sheila said...

Eso no es malo. Es bueno cuando uno de repende despierta y dice "¡pero ven acá, esto no es lo que yo quiero para mi! Eso es perfecto, no importa que hayamos iniciado lo que hayamos iniciado. Rectificar es hermoso.

Fernando said...

Es cierto Sheila, rectificar es hermoso, pero en este caso yo no lo llamaría así. Digamos que al final de un proceso uno cuenta con más información que la que contaba en sus inicios y el factor emoción juega un papel menor al final. En otras palabras, la cordura se impone. No crees?

Patricia Báez Martínez said...

Siempre depurando el filete psicológico. Baaaa!!! Qué tanto le temes a las espinas?