Saturday, May 9, 2009

Ignorancia

Pensé que hoy era mi día de suerte pues cuando fui a que me recortaran el cabello, el señor con una recepción inusual me sorprendió diciendo que a mí era quién estaba esperando. Terminaba en esos momentos de recortarle el cabello a alguien y había más gente delante de mí haciendo su turno.  Sin embargo, él me estaba dando la bienvenida y yo entusiasmado de no tener que esperar mucho tiempo le seguí la corriente.  
En este tipo de cosas, del tiempo, yo soy un traidor.  Tengo mis preferencias en cuanto a estilistas pero me arriesgo a que otras personas me corten el cabello si tengo que tardar mucho para que mis favoritos se desocupen. Un mal corte, o un recorte que no me guste nunca dura más de un mes...  Hasta ahora nunca me ha fallado.

Sin desesperarme por entender la razón de la agradable e inesperada acogida, me senté en el sillón y no pasaron muchos minutos cuando escuché el porqué de la misma.  Mi barbero no quería atender un niño que su padre había llevado a recortarse y se inventó la excusa de que alguien más estaba esperando por él.  No le di la mayor importancia pues entiendo el esfuerzo y la paciencia que se debe tener a veces para tratar de manejarse exitosamente con los niños.

Al cabo de unos minutos se desocupó el barbero de al lado y le tocó el turno al niño a quién yo sin querer le había quitado el turno.  Y toda mi alegría por haber sido atendido de primero se disipó en fracciones de segundo.  
Ese niño no fue despreciado exclusivamente por ser un niño sino por otro detalle con quizás mayor significación.  Sus muecas, su manera de mirar, de torcer la boca, morderse la lengua lo identificaban inequívocamente como un portador activo del Síndrome de Down.  
Y me pareció injusto que por su condición, en vez de recibir un mejor trato, ocurriera todo lo contrario. Y precisamente el día que en El Estadio de los Mets, el lanzamiento de la primera bola era con el objetivo de celebrar "Autism Awareness Day" (Día de Reconocimiento del Autismo), otra condición igual o peor de limitante como lo es el síndrome de down.
Pero que sabe un barbero de estas cosas!

3 comments:

carolin said...

Waoooo si que me ha conmovido este post, yo soy débil con los niños y más con los niños especiales. Pienso que a la humanidad le falta sensibilidad y sentido de convivencia, es terrible ver como la ignorancia es tan grande, no solo en barberos muchas veces se ve en las clases más altas de la sociedad. Espero algún día todo esto cambie.

Fernando said...

Es así querida Carolin. Pero no podemos esperar que los demás cambien. Los que tenemos que cambiar somos nosotros. Poco a poco. De uno en uno.
Es parte del proceso tratar de entender el porqué los otros no entienden, el porqué de su incomprensión. No podemos esperar comprensión cuando a nosotros mismos nos falta entender las razones por las cuales ellos supuestamente no la tienen...

Adelaida Martinez said...

OH DIOS... que barbero!!! no lo subestimes, asi como este barbero, existen grandes empresarios y gente de mucha formación que actúan de la misma manera...yo le llamaría "PERSONAS POBRE DEL ALMA" ... y creeme ...son muy infelices porque valoran muchas trivialidades, menos la esencia humana.

Que coraje...pero hay de todo en la villa del señor.