Sunday, August 23, 2009

Un Café por favor!

Todas las adicciones no son iguales.

La dependencia física es un elemento común y un inconveniente que comparte toda definición de adicción pero no siempre quien la padece quiere salir de ella. Sin temor a equivocarme, más bien estoy seguro, soy adicto a la cafeína del café. No funciona tan bien a la cafeína presente en el Red Bull o el té.

Esta adicción, a diferencia de otras que hay en el mercado es una de la que no me siento compelido a salir.

De manera inequívoca sé que si dejo de tomarlo por un día me va a doler terriblemente la cabeza. Es más, con unas horas que me pase despues de las 24 que tiene un día ya siento la predisposición al dolor. Pero además de física mi adicción es tambien psicológica. Me gusta su olor, me gusta su aroma, hasta la gente que lo toma por el sólo hecho de hacerlo me cae bien.

¿Y porqué habría de dejarlo?

No me ocasiona mayores problemas, es legal y se encuentra en todas partes y a todas horas. Pero tambien son innumerables los beneficios que supuestamente produce. Y como toda adicción siempre tiene un comienzo que no permanece estático y evoluciona con el tiempo haciéndose cada vez más o menos complejo e incomprensible a los ojos de unos y otros.

En el caso mío, comencé a tomarlo dulce por no decir muy dulce. Luego aprendí a mezclarlo con otras cosas: leche, chocolate, nuez moscada, canela. Aquí caben los cafés con sabor a vainilla y otros que te dan a probar por ahí. Pero todavía me gustaba dulce, con azúcar, pero en vez de 3 cucharadas las bajé a 2.

Y de repente las cosas comienzan a cambiar. Descubres que demasiada azúcar o poca azúcar empalaga y 2 cucharadas entonces se convierten en 1, hasta un día que te das cuenta que lo que ansías con vehemencia no es su dulzura sino lo amargo que hay en él y mientras menos edulcorantes mucho mejor... y desde ese día para sorpresa de unos cuantos, el café ya no necesita aditivos y lo prefieres, lo exiges que sea negro, puro y sin azúcar como debe ser, según la expresión del abuelo de una amiga mía.

Una cosa no cambia, eso sí. Sin importar la presentación, la adicción es la misma y es una de la que no me siento avergonzado y de la que tampoco pretendo salir por ahora.
Y como esta es una confesión pública tampoco creo que me van a ver por ahí recluído en algún centro de rehabilitación o asistiendo a una terapia de grupos al estilo alcohólicos anónimos y grupos relacionados.

Saturday, August 22, 2009

Paranoia

Vengo desde Pennsylvania, cruzando todo New Jersey y en dirección hacia New York con los vidrios bajos con un solazo digno de un verano tropical. Pero claro, así tenía que ser, pues estamos en verano (aunque no estemos en un país tropical).

El aire acondicionado está dañado desde que fui al mecánico a cambiar la correa del motor. El se lavó las manos diciendo que no le puso la mano a nada de la refrigeración pero podría jurar y la maldición no me caería que desde ese día fue que dejó de funcionar.

La brisa y el sonido que produce se une al ruído de los vehículos a mi alrededor y me mantienen ocupado todo el Turnpike cuando de repente miro por el espejo retrovisor y veo que un carro negro con placa de NY viene detrás de mí. Estamos en NJ pero el estilo de ese carro se parece a los que usan los detectives encubiertos de la policía de NY.

Una milla, 2 millas y ese carro todavía sigue ahí detrás de mí comiéndome casi el "culo". Miro con más detalle y hasta el EZpass (aparatito para el cobro electrónico de peajes y puentes) que tiene el vehículo en su parabrisas se parece a los que usa la policía. Y son dos personas y no me pasa desapercibido que ellos, los de la policía casi siempre andan en pareja.

Tengo ganas de correr más rápido pero no quiero dar la impresión de que les estoy huyendo pero tampoco quiero bajar la velocidad y hacer que me pasen pues eso molesta en la carretera, el encontrar a alguien yendo muy despacio y entonces sigo con el tráfico a una velocidad de alrededor de las 70 millas por hora. Y no se me quita de la mente el hecho de que fue el uso del EZpass a través del GWB lo que alertó a la policia para acabar recientemente con una operación de drogas que estaban realizando unos conocidos nuestros. Probablemente el hecho de que yo he estado cruzando el puente con mucha frecuencia pudo haber sido la razón por la que ellos anduvieran detrás de mí.

Aunque no tengo nada de que temer, ni creo haber hecho nada ilegal, es incómodo tener todos esos pensamientos corriendo por la cabeza, sentir esa sensación de alerta generalizada me descontrola y siento que la sangre corre apresurada por todo el cuerpo.
¿Cuántos minutos han pasado? 10 o quizás 15 minutos. Parecen horas. Es difícil precisar. Ya llevamos un buen rato uno detrás del otro. Me lo estoy soñando, no estaré imaginándome todo esto. ¿Porqué habrían de perseguirme?

Siíí, eso es lo que se llama estar en un verdadero estado de tensión que únicamente logró aliviarse cuando de la misma manera que apareció, asimismo desapareció el carro que yo supuse venía siguiéndome por más de 4 millas.

Y sin que me diera cuenta.

Y eso se llama Paranoia.

Friday, August 14, 2009

Cuando las palabras sobran

No sé porqué me quedé mirando fijamente a la señora que venía por el lado de mi acera. Bueno, sí sé.

Me pareció curiosa y llamativa la forma como cargaba a su niño de meses. Lo llevaba en una especie de arse colocado en frente de su pecho lo que permitía que tanto ella como el/la bebé tuvieran completa mobilidad. Estaban colocados de frente, bien apretaditos pero el pequeño con las manos y los pies sueltos.
Ella aprovechaba para jugar y agarrarle las manitas y mirándose a los ojos se podía intuir una especie de diálogo inaudible entre ellos. No sé si lo estoy imaginando pero creo haber distinguido una sonrisa dibujada en ambos rostros y creo haber oído algún sonido gutural que se escapó de la garganta del bebé.
Lo cual me hace pensar en aquéllo de que a veces las palabras son innecesarias. Es más, salen sobrando. Me atrevo a filosofar y decir que cuando existe una verdadera conexión las emociones resultantes son más que suficientes para hacer verdadero el intercambio.

Lo cierto es que me perdí un poco y en mi ensimismamiento olvidé que puede ser un poco invasivo quedarse mirando a alguien de manera fija por mucho tiempo. 5 o 10 segundos.

Por suerte existen otros códigos que modulan la interrelación cotidiana. Códigos no expresables fácilmente con palabras, inefables si se quiere pero igualmente poderosos.

Al pasar por mi lado -comprendiendo quizás la naturaleza inofensiva de mis expresiones- ella dijo: Hi!
Y yo como volviendo en mí le contesté: Hi!!!!

Yo continúe parado en la acera mientras observaba como ella se alejaba dándome la espalda y rápidamente reanudaba la interrumpida interacción/conversación/sincronía muda con su bebé...

Wednesday, August 12, 2009

Puzzle

Es una pareja de lesbianas.
Igual que ésa he visto a muchas.
Una mitad de la pareja por la manera como viste y actúa parece más hombre que muchos hombres que conozco.
La otra es muy femenina en todo: apariencia, rasgos y actitudes.
Comprendo muy bien a la primera. No tengo que hacer mucho esfuerzo.
Pero me cuesta mucho entender a la segunda.
¿Estará ella en búsqueda de una mujer que se disfraza de hombre? ¿Quizás busca una mujer que en el fondo es un hombre?
¿Y no sería mejor tratar de buscar "the real thing" (la cosa verdadera) en vez de "a fake one" (una falsa, de fantasía)?

Ahora que lo pienso, lo mismo he observado en parejas de homosexuales. Uno de los miembros se ve muy macho y el otro con gestos y actitudes más femeninas que muchas mujeres que he conocido.
Como dije antes yo no entiendo..., pero ¿quien soy yo para entender?
Las cosas son como son y ya....

Monday, August 3, 2009

True Story

There was she,
Widow and still young.
Full of lust,
Full of burning desires.
But with countless kids,
And a village.
Ready to judge her,
Ready to get her stoned.

Ahí estaba ella,
Viuda y todavía joven.
Llena de lujuria,
Llena de ardientes deseos.
Pero con un montón de niños,
Y toda una villa.
Listos para juzgarla,
Lista para lapidarla.