Sunday, January 3, 2010

Un paso adelante

Hay que tratar de llevar/estar un paso adelante en todo. Del dolor, de la muerte, del hastío y del olvido. Puede parecer cruel, hasta maquiavélico el pensar en la puerta de salida antes de siquiera haber cruzado la puerta de entrada. Pero peor es quedar atrapado y sin saber siquiera en dónde ella se encuentra o si existe una. El saberlo no siempre pesa y por cierto no siempre tenemos que usarla. Me refiero a la puerta de salida. Después de entrar podemos sentirnos tan bien que lo único que deseamos es quedarnos. Tambien podemos decidir que no vale la pena la estadía y entonces ni siquiera es necesario utilizar la puerta de entrada.

Especialmente en el sexo en oposición al amor hay que pensar en una puerta de salida. Porque estamos claros que amor y sexo no son la misma cosa. Pueden darse en el mismo espacio y tiempo pero no siempre. Pero que el sexo puede llevar al amor, de eso no me caben dudas pero tambien algunos podríamos confundirnos de que por tener sexo ya existe amor y esto no tiene que ocurrir necesariamente.  Ah! mucha tela por donde cortar.

Toda esta reflexión por haber celebrado el año nuevo ayer y haber tomado unas cuantas copas de más; haberme dirigido hacia la casa y al acostarme tomarme los análgesicos indicados para impedir el dolor de cabeza invariable con que amanecería en caso de que no los hubiese tomado; medidas de precaución como dicen por ahí para atacar el mal antes de que él nos abata, escapar del dolor antes de que el mismo nos aprisione.

4 comments:

Sheila said...

Muchos podrían interpretar que antes de entrar en una situación dada ya estás pensando en la salida, y que eso evitaría que puedas hacer compromisos, o que no deseas hacerlo. Respecto al amor, existe el mito de que debemos ir a él como un niño inocente, confiado, y con la ilusión y el plan de que sea para siempre, o al menos por un largo tiempo. En estos tiempos, creo que menos de un 25% de la gente va pensando de ese modo al amor.

Daniel said...

Bueno, pensar asi siempre deja de lado la emocion del no saber como terminaran las cosas. A veces, para gozarlo bien hay que meterse sin pensar en la salida. Claro esta que hay que pagar un precio, pero vivir la vida asi, calculando siempre las consecuencias, pudiera resultar en una eterna mediania. Aburrido, no?

Sonia T. said...

Daniel, estoy de acuerdo contigo. :) Parte de la diversión es no saber lo que va a pasar después... claro, yo soy una romántica/idealista sin remedio, lol.

Fernando said...

Quise presentar un análisis balanceado de todas las implicaciones y alternativas que podían resultar al ser un poco pro-activos.
Les recuerdo que no hay que olvidar el origen de la reflexión. ¿Para qué dejar a la suerte el dolor de cabeza de la noche siguiente a los tragos?
Según la manera como ustedes han analizado todo significaría que yo hubiera decidido dejar de experimentar la euforia y la satisfacción que los tragos me producen para no sentir el malestar que me acompañaría luego... y así por extensión.

Y nada más lejos de la realidad...