Wednesday, September 29, 2010

Hay días...

Ya saben, hay días que lo menos que nos sentimos es estar orgullosos de nosotros mismos.

Para no ir muy lejos, el jueves de la semana pasada me sentí así. Eran alrededor de las 2 de la tarde y hacía mucho calor. Todavía no había almorzado y sólo me faltaban unos cuantos clientes que visitar para terminar mi día de labores, cuando en dirección hacia mí se acercaba un señor muy mayor con mala pinta que parecía más que un desamparado un vicioso de esos que deambulan por las calles pidiendo menudo al primero que le pase por el lado.

Si se imaginan que no estaba de humor para algún tipo de intercambio con el sujeto, están en lo correcto. Ponerse a la defensiva es algo natural. Los movimientos y los gestos que se hacen para evadir a las personas salen de manera casi automática. Se comienza con la expresión que probablemente se endurece, se rehuye la mirada y se altera el curso de nuestra trayectoria haciendo un ligero cambio de dirección.

No hay que ser muy perspicaz para entender el mensaje que se ha querido transmitir. A menos que la otra persona esté muy necesitada; o ella haya perdido sus habilidades para detectar esas sutilezas de la vida social, especialmente en un ambiente urbano.

El rechazo puede también sufrirse de manera tan sistemática en la vida o en algunas etapas de ella que hasta podría perder su efecto y el poder discriminativo que debería surtir en algunos individuos.

En fin, sea la que fuere la razón, el señor en cuestión no descifró mis señales muy bien y de todos modos alterando él mismo sus movimientos se movió hacia mí, al mismo tiempo que me hablaba. El tipo no me dejó otra alternativa que enfrentarlo y al hacerlo me dio mucha vergüenza: con un papel en sus manos lo único que el quería era preguntarme por una dirección.

Y el pobre hombre estaba en frente de ella, sólo que no estaba en la puerta y la entrada correctas. Me devolví sobre mis pasos con él unos cuantos metros y yo mismo abrí la puerta y lo introduje a la recepcionista en una oficina que parecía ser de recursos humanos de la ciudad de NY que presumiblemente prestan algún tipo de asistencia a personas como él...

¡Cuántas veces por estar a la defensiva habremos dejado de cumplir con nuestro compromiso de ser mejores seres humanos! ¡Qué vergüenza!

5 comments:

¡Bu! said...

Empezaba a echar de menos tus entradas!!! A mí una vez me preguntaron por una dirección y como tras hacérselo repetir 2 veces, no le entendía al pobre hombre, le dije que yo no era de allí... Lo peor es que me dirigía del colegio a casa de mi abuela y sí, vivo allí.

Fernando said...

Oye, ¿cambiaste de nombre porque se acerca Halloween y quieres asustarnos? Eso espero porque también 'Bu' podría ser la onomatopeya (qué palabra tan larga: me dejó exhausto) de un sollozo... y no quisiéramos verte así, sollozando :)

¿Sabes qué? Esta entrada estaba supuesta a salir la semana pasada, pero me agarró un virus o algo (lo dije en The Bridge). Quizás tu nos lo transmitiste cuando te calaste con toda la lluvia aquella..

Y sí, parece que todos nosotros tenemos algo de malvados dentro. ¿Te imaginas? ángel y demonio a la vez todos somos..

¡Bu! said...

A mí me gusta asustar los demás días del año ;)

¿Pero ya estás mejor no? Al menos con fuerzas de escribir, por lo que veo :) Yo ahora mismo soy todo un concierto tosiendo... Voy a crear una orquesta a este paso jijiji!

Yo soy un angelito...

Fernando said...

Uy qué miedo me das!!! Ja ja ja.

Ciertamente lo peor conmigo ya pasó. Resíduos quedan como alguna que otra congestión nasal. Y espero que tu orquesta ya la hayas dado de baja por la falta de instrumentos.

Me alegro que hayas expulsado todos los demonios y que lo que haya quedado sea puro angel.. :D

Take Care Bu-Pichiplayas! (a este paso y con esos cambios de nombres tuyos, no sé qué se puede esperar).

¡Bu! said...

Se admiten sugerencias de nombre jajajajjaja