Monday, June 28, 2010

Resentimientos

El tiempo es muy traicionero y es ahora cuando nota que ha sido especialmente duro con ella. No puede evitar mirarse en esa señorita que se le parece pero que es como una copia que ha sido mejor sacada y reproducida y que tiene su propia luz con la que quiere alumbrar a su manera los senderos por los que sus pasos inseguros encamina. En suma no es ella y ni siquiera es como ella. A la manera de espejos que se reflejan a sí mismos y se alejan hasta el infinito, cuánta cercanía y a la vez cuánta distancia entre la una y la otra. Casi se tocan para luego alejarse. Esas son ellas dos.

Y siente mucha envidia, siente celos, porque en un tiempo fue así y le da rabia sentir la impotencia de no poder volver atrás todos esos años. No hay recuperación posible. Es tiempo perdido en esa otra cara, esa otra dimensión donde se pierden todas las cosas y en dónde un día no tan lejano iremos todos a parar para ser el pasado de todo lo que fue o alguna vez tuvo vida y presencia, si así podemos llamar a esa forma de existencia.

Demasiados años, piensa ella, que nada ni nadie se los va a devolver y que han sido dedicados al cuidado y la creación de esa desgraciada malagradecida que para colmo es tan bonita y tan bien parecida. Y qué lástima el que nunca se podrá imaginar y ni aunque se lo dijera, llegaría realmente a saberlo, todos los suplicios y las vicisitudes por los que tuvo que pasar para que pudiera verse como era ella antes de tenerla a ella.

Wednesday, June 23, 2010

De los pequeños detalles

Recién empieza el verano y los días son bastante largos. Son las 7:30 PM y el sol está todavía afuera y suficientemente alto. Si no fuera por la humedad y el intenso calor que se siente me quedaría en la calle un poco más tarde luego de terminar el trabajo por el día de hoy. Subo por la Atlantic Avenue y doblo/tuerzo hacia mi izquierda para tomar el Expreso Brooklyn-Queens (BQE) en dirección al Brooklyn Bridge que es el camino de retorno para la casa pasando todo el FDR Drive (Franklyn Delano Roosevelt) y en dirección hacia el Bronx.

Al final de la rampa que conecta la avenida Atlantic con el BQE hay una señal de Pare que hay que obedecer aunque el conductor no sea muy buen ciudadano pues los vehículos en el expreso podrían estarse moviendo con mucha rapidez. Quiénes vienen en la misma dirección generalmente bajan un poco la marcha y le ceden el paso a los que se acercan desde el lado adyacente. Yo vengo casualmente desde ese lado y me llama a la atención que un señor que viene en su auto deportivo se para casi de manera completa de modo tal que me está cediendo el paso. En cambio yo, reconociendo que es él quién tiene todo el derecho para continuar la marcha le hago señas para que siga y él no obstante insiste y se detiene, ahora sí, por completo en la vía  y con la mano me insta a que entre a la autopista.

No me hice de rogar. Con la primera velocidad que tenía el carro puesta, solté el pedal del clutch y pisé el acelerador. El vehículo saltó hacia adelante, pasé la segunda y la tercera velocidades y saqué la mano izquierda hacia afuera y un poco hacia arriba en señal de saludo y aprobación hacia la admirable conducta del conductor.

Y esas son las pequeñas cosas, los pequeños detalles que si te suceden o eres parte de ellos son capaces de levantarte y devolverte la esperanza en la convivencia humana. Esos detallitos son los que te permiten ver la vida desde otra perspectiva y te hacen cambiar la percepción que podrías tener del planeta de ser un lugar inhóspito y hostil. En su lugar no descartarías la posibilidad de que sí sea posible un mundo en el que todos los seres humanos podamos vivir teniendo la cooperación, la generosidad y el altruísmo como las divisas primordiales de nuestros entendimientos e intercambios mutuos.

Monday, June 21, 2010

Posesiones

Qué era suya ahora y que por siempre lo sería; eso le dijo ella. En cambio el era y sería suyo toda la vida. En medio de los besos y los abrazos cruzados el hacía un intercambio con las palabras y las expresiones que salían de su boca. Desde ese momento se convertía también en su propiedad y asumía a su vez la de ella. Le pertenecía y él se ofrecía a cambio cerrando de esa forma el círculo que los envolvía y los ataba, los convertía a ambos en las dos caras de la misma moneda, pero una sola al fin y al cabo.

¡Qué absurdo todo esto! El que nunca se había sentido como la posesión de nadie ni había querido adueñarse de persona alguna ni de nada en absoluto, de repente no comprendía el porqué le gustaba tanto esa idea de pertenecerle y de que ella con tanto gusto se entregase hasta el punto de sentir que en realidad era suya porque ella así lo quería y él también lo aceptaba. Le parecía bueno y válido que lo considerara suyo. Ese reclamo para fundirse en su ser y ella en él no le parecía ahora fuera de lugar y más bien era una idea que empezaba a cobrar un inusitado interés y sentido dentro de su propio mundo.

Se estaría volviendo loco o de repente los límites de la realidad se estaban ensanchando. O talvez era lo contrario y esos linderos se estaban constriñendo y sólo veía lo que quería ver ignorando otras realidades que eran más palpables y verosímiles. Porque todas esas ideas habían salido de su hermosa cabeza y él sencillamente las había aceptado. Le gustaban porque por primera vez no le importaba dejar de ser quién era para convertirse en una entidad nueva e indefinible que no era ella ni él sino algo más, diferente y desconocido hasta ese momento y que ni para sí mismo el podía explicarse de manera simple y razonable.

Sunday, June 20, 2010

El arte de Traducir

Una traducción atroz que hizo uno de mis amigos de Facebook del español al inglés tratando de poner un "status" en ambas lenguas, me hace reflexionar sobre el significado de los idiomas y las palabras como medios o transportadores de esos significados.

No es tan sencillo como parece eso de traducir. No se transcribe de un idioma a otro buscando la equivalencia de palabras individuales y transponiéndolas a un tercero como si fueran bloques que se trasladan de lugar o de un edificio al siguiente sin que en el movimiento no se altere la calidad o la funcionalidad de la obra en construcción.

Aprender nuevos lenguas es como vivir en mundos diferentes. Es como cambiar de país, de entorno y de realidades. Podemos expresar y tratar de reproducir la experiencia de un idioma a un segundo utilizando ese primero como referencia pero muchas veces equivale a reducirla. No todo el mundo puede hacerlo. Hay gente que se vuelve excepcionalmente buena tratando de captar ese espíritu pero la mayoría fracasamos en el intento.

Sin embargo no todos somos tan humildes para aceptar o reconocer el fracaso. Lo que me extraña es la falta de percepción para no ver cuándo estamos cometiendo el disparate. ¿O será acaso que el interés de aparentar, quizás hasta de ostentar que se está diciendo algo en dos lenguas sea más importante que mantenerse fiel a una ética de decir algo coherente y con sentido? No lo sé, pero creo que yo no podría.

Y abundando un poco sobre los mundos diferentes en el que los idiomas nos hacen vivir, no es extraño para todas las personas que hablan más de uno el confrontarse con la dificultad de que hay cosas que se dicen mejor en uno que en otro, ideas y palabras que aún haciendo el mejor esfuerzo no se traducen fácilmente y hay que conformarse con una pobre aproximación. Pero más aún, existe el caso de personas que hablan perfectamente un idioma y en él lucen muy inteligentes e ilustradas pero en un segundo que puede ser el idioma de sus padres se expresan terriblemente mal con giros, expresiones en desuso y hasta un acento que si no los conociéramos denotaría todo lo contrario. De ese tipo, conozco ejemplos muy renombrados...y otros no tanto.

Friday, June 18, 2010

Viernes

Qué un Viernes como el de hoy me parezca igual que un Lunes, es algo que me interesa conseguir. Y voy a tratar hasta el cansancio. Tanta emoción anticipada por la llegada del fin de semana y los dos días supuestamente libres para hacer lo que uno quiera, lo que más le venga a uno en ganas. Lo que significa en resumidas cuentas no hacer nada.

Al pasar un balance más detallado esos dos días se convierten en uno. Llega el Domingo y se nos arruina todo sólo de pensar que al día siguiente hay que ir a trabajar. Lo cual no es justo. Imaginarnos que vienen 5 días ininterrumpidos de labores conspira con nuestros mejores deseos de disfrutar ese día libre.

Hacer todos los días iguales haría que los disfrutáramos todos con igual entusiasmo o que los convirtiéramos en días miserables e inservibles para el disfrute del cuerpo y del alma. No más picos y valles. O en la cima de la euforia todo el tiempo o en la profundidad del abismo aburrido, monótono y hostil. No queda otra alternativa.

Ojalá y todo pueda ser reversible. Si al conseguir lo que quiero no me siento cómodo con los resultados alcanzados. Es que no podemos descartar la insatisfacción que siempre acecha y es algo intrínseco, inherente de todos los seres humanos.

Ah!, me olvidaba: creo que soy uno de ellos...

Tuesday, June 15, 2010

El Arte del Himalaya

En días pasados visité el Rubin Museum of Art, un museo dedicado a resaltar el arte y las culturas alrededor del Himalaya, las cuales han sido influenciadas y son representativas del Budismo y sus variantes en todos esos países y ese gran territorio que circunda los alrededores de esa cadena de montañas, es decir la india, la china y Nepal entre otros.

Son cinco o seis pisos de exposiciones y me salté dos o tres.

Puedo recordar claramente algunas cosas que me impactaron de esa visita como por ejemplo la exposición en el último piso "Remember that you will die" (Recuerde que usted se va a morir) en la que a través de pinturas, cuadros y libros se nos habla de la eventualidad de nuestra muerte. Se nos recuerda de manera vívida que cargamos o llevamos nuestro propio cadáver a cuestas y por mucho que  presumamos y mayores sean las conquistas que alcancemos nada podrá evitar que nos vayamos a morir. Se exhiben varios cuadros al estilo de Vanitas que nos hablan de la falta de significado de la vida terrenal y la naturaleza transitoria de la vanidad (según la traducción de Wikipedia) bajo la perspectiva de dos grandes religiones: la budista y la cristiana.

La segunda cosa que me llamó la atención fue la observación de que una pintura del tipo que vemos en cualquier  museo tradicional está casi siempre firmada y eso le da un gran valor a la obra si la firma le corresponde a un gran maestro, llámese Van Gogh o Matisse o Monet, etc.. En el caso de los cuadros, esculturas y otras obras de arte que se enfocan a las culturas del Himalaya y que algunas se pueden ver en exhibición en el Rubin, ninguna tiene firma. Son hechas por artesanos a los que por encargo se les ha pedido una obra centrada en algún tema de la religión budista y ellos así lo reproducen en sus creaciones artísticas sin tratar de ganar fama ni conseguir crédito por la realización.

También pude observar en detalle varios cuadros y esculturas en las que se presentan a dioses o semidioses dentro de la mejor tradición del Budismo con cuerpos perfectos y simétricos adornados con joyas preciosas y vestiduras costosas lo cual contrasta con las enseñanzas budistas que hacen énfasis en la humildad y el desinterés por las posesiones materiales. Una explicación dada refiere que los artistas intentan con esta lujosa apariencia externa de los personajes tratar de corresponder y reflejar los estados de perfección e iluminación internos de que gozan y en el que se encuentran las deidades. Lo externo vendría a ser un reflejo de lo interno de tal modo que no debe confundirse nunca con el significado que le damos a la apariencia en nuestras culturas en donde a final de cuentas y debido al énfasis que se le da, ella se convierte en un fin en sí misma sin mayor conexión con nuestros estados de satisfacción o bienestar internos.

Sunday, June 13, 2010

Prejuicios

En medio de una conversación con mis hermanas, la menor expresó que le encanta estar en Downtown Manhattan. Estar ahí es como estar en otro mundo, dijo ella. Y yo estuve de acuerdo. Agregué que todas las personas sin importar el color o la raza a la que pertenezcan elevan su nivel en esa parte de New York City. La hermana mayor no lo ve así. Ella dice que "los blanquitos" ciertamente son más corteses pero que en realidad ellos se sienten superiores.

Y se armó la discusión...
La manera como yo lo veo es que no hay manera de presuponer que alguien se siente superior así porque sí, si a la vez quién lo atribuye no se siente inferior. No hay manera de sentir lo que el otro siente. Podemos intuirlo y hasta estar en lo cierto pero es muy difícil que el otro te lo diga pero es mucho más difícil de determinar cuando la otra persona no te da los motivos y por el contrario se comporta de la manera más correcta y amable posible.
Lo extraño para mí es que en Downtown confluyen todas las clases y todas las razas, los visitantes de todas las partes de Estados Unidos y del mundo y sin embargo mi hermana entresacó a "los blancos" (una denominación que le dan de manera despectiva algunos hispanos a la WASP = white, anglo-saxon, protestant).

Oír a mi hermana expresarse así era como estar en presencia de una persona prejuiciada. Un ejemplo de que el prejuicio se da en todas las direcciones. Es muy fácil atribuirle a los otros la manera como nos sentimos y de esa manera poder descalificar sus acciones, aún las más amigables y nobles. El recelo puede estar en nosotros y cuando está presente podemos proyectarlo hacia esas personas de manera inconsciente lo que haría que los rehuyéramos y estos a su vez podrían hacer lo propio pues probablemente les parecerían extrañas nuestras actitudes defensivas, sobretodo cuando no se dan ni existen razones claras y evidentes.

Tal vez sea un buen ejemplo de lo que son las falacias o las profecías de auto-cumplimiento.

Saturday, June 12, 2010

Timidez

¿Qué puedo decir si soy terriblemente tímido para las celebraciones que se podrían hacer en mi nombre? Esa es la pura verdad y en un tiempo hice esfuerzos conscientes muy grandes para tratar de cambiar eso y por lo menos hacerlo llevadero para satisfacer un poco el interés de los demás. Reconozco, sin embargo, que he fallado miserablemente tratando de conseguirlo. Por más que lo pienso, lo razono y trato de procesarlo no he podido sobreponerme ni encontrarle lógica, mi lógica, la que me permitiría manejarlo adecuadamente.

Recientemente cumplí años como todos los años y como todos los mortales y/o todas las cosas que se supone tienen una fecha de origen, un punto de partida. Sólo unas pocas personas lo sabían o lo recordaban pero dentro de mi familia algunos nunca se olvidan y las felicitaciones no se dejan esperar. Con la tecnología ahora recibo llamadas de larga distancia y mensajes de texto que dicho sea de paso estos últimos (esto es un cambio) son muy prácticos para el manejo de las emociones que se suscitan y mis respuestas en consecuencia, aunque menos espontáneas resultan ser más fluidas, mejor pensadas y hasta podrían llevar una pizca de humor.

Reconozco que soy bastante irracional en estos aspectos. Y quién sabe en cuantos más. Soy el primero que salta para promover la celebración de los otros y me interesa sobremanera el bienestar de los demás, sin embargo no soy bueno para hacer los ajustes y verme en primer lugar como el objeto de la atención general con fines puramente festivos. Es probable que sea muy bueno para complacer y absurdamente difícil para dejarme agradar y ser el foco de interés de terceros.
Soy de los que si quisiera podría llegar a cualquier fiesta de esas que se organizan a nivel privado y hacerme dueño de ella pues tengo la habilidad de poder ver el conjunto y descubrir fácilmente dónde están las fallas y corregirlas, dar la mano aquí y allá y resolver uno que otro problema que se presenta. Esa es la verdad, pero no puedo hacerlo en los casos en que la estrella designada del show soy yo, como en ocasión de un cumpleaños y una de las consecuencias resultantes de ese comportamiento es que días como esos me retraigo y mi conducta y actitud hasta podrían parecer hostiles y con razón pues no conozco demasiadas personas que actúen de esa forma.

Agradezco, eso sí, y de manera inmerecida a todas las personas que conociéndome me protegen y aún felicitándome hacen todo lo posible para evitar exponerme de manera pública al horror de ver mi nombre ahí en sitios como Facebook y/o el blog, etc. Es un verdadero honor contar con gente así y por mi parte prometo seguir trabajando el asunto de tal manera que en futuros aniversarios podamos responder de manera más acorde con el sentir de los demás...

Monday, June 7, 2010

Puntos de Intersección

Tiene unos ojos negros muy grandes y un corte de cejas en forma de arco que los agrandan aún más. He llegado al mostrador del Restaurante y hago ademanes de que quiero saludarla con un beso y ella que así lo entiende se acerca. Pego mi boca a una de sus mejillas que están realzadas con un rosadito pálido y le planto el beso como de costumbre. De paso aprovecho para decirle lo bella que está su boca con sus labios carnosos no muy abultados y acentuados por un esmalte brilloso y transparente que le gusta ponerse en los labios. Se sonríe y me muestra sus dientes diciéndome que ellos también lo son y yo agrego los ojos al inventario y con los míos le sugiero otras partes del cuerpo que me atraen y ella halagada pero pretendiendo que se molesta frunce el ceño sin dejar que le abandone una sonrisa en su rostro y se aleja al llamado de otros clientes, del teléfono o del ajetreo que originan todas las órdenes que tiene que preparar y enviar con el señor que en su bicicleta hace los mandados y las entregas.

Es toda una rutina y al mediodía no hay mucho espacio físico ni mental para escuchar las alabanzas que despiertan sus atributos físicos en medio del arroz y las habichuelas rojas y blancas, las arvejas, la carne y el pescado, el pollo al horno o al caldero y quién sabe cuántas cosas más que hay que ofrecer a los parroquianos atraídos por la comida que debe servir para saciar el hambre que casi a todos y por coincidencia a la misma hora los impulsa a llamar por teléfono o dirigirse hacia allí a ejecutar sin mucha sofistificación el ritual del almuerzo.

O quizás y me equivoco y sí hay tiempo y el espacio se crea porque no sé cómo y nos volvemos magos y hacedores de tiempo y hay una sola brecha que me permite un pequeño atrevimiento más. Los ojos hablan y ella se queja de mi sonrisa que esconde algo según ella, una mezcla de malicia que no lo es tal sino una manifestación de un estado de gozo interno que se activa por la anticipación de lo que se va a decir después sin haberlo realmente dicho de antemano.

Le digo que antes no me atrevía pero que ahora sí; que si estuviéramos solos le robaba un beso y que con su hermosa boca sus besos debían saber riquísimos. Y mientras le digo esas cosas le aprieto la mano que ha colocado encima del mostrador y ella que se le nota la prisa se la deja apretar y acalorada me mira sonriendo y casi cortándome los ojos por ponerla en una situación tan incómoda y con premura se queja en voz alta de mí, que en realidad no es una queja sino una manera de salvar la cara y aprovecha así y se retira a atender sus otros quehaceres.

Todo lo anterior forma parte de un juego que se repite día a día con una que otra pequeña variante. No nos lleva a ninguna parte pero aceptamos gustosamente el jugarlo (al menos yo). A veces hasta incluye una que otra escena de celos si otra persona me atiende pues asume que yo no quise esperarla, pero lo que sí la pone realmente molesta y no lo puede ocultar es cuando pido órdenes para llevar y hasta se niega a tomarla diciendo que su turno ha finalizado, algo que ese día era cierto pero que siendo de otro modo aceptaría sin ningún regañadiente.

La realidad es que somos dos polos totalmente opuestos y debido a nuestra formación y nuestros gustos que son totalmente distintos, si hubiera habido la posibilidad de una vida en conjunto, a excepción de la comida y el sexo que son nuestros puntos en común, esa vida, sería un completo infierno....Y ahora que lo escribo pienso: ¿sexo y comida no son más que suficientes?
En todo caso cuando yo quería y estaba dispuesto ella no lo estaba y ahora que para mí todo es un juego no sé si realmente ella quisiera  pero yo veo lo que nos separaría y nos diferencia con mucho más claridad y precisión y a la larga pienso que esas cosas nos habrían desbordado, nos hubieran arropado y opacado todo lo que inicialmente nos atrae y produce el acercamiento entre nosotros..

De todas maneras el punto aquí es demostrar que a pesar de las diferencias los seres humanos siempre podemos encontrar puntos en los que nos entendemos, nos comprendemos y  podemos estar en total acuerdo. Ella y yo por razones diferentes tenemos una hora y un lugar determinados donde ambos estamos de acuerdo, nuestras líneas confluyen y por ende se vuelve nuestro punto de encuentro. Es ahí dónde nuestras lineas o nuestras coordenadas se interconectan. Fuera de ahí esas líneas no tienen otra manera de conectarse y se alejan para volver a re-encontrarse otro día a la misma hora y en el mismo lugar de siempre.

Sunday, June 6, 2010

El arte de sintonizar

Unos se van pero otros-as más vienen y se suman con nuevos ánimos, nuevos bríos y nuevas energías. Le respondo aquí a un comentario de Raymunde quién muy gentilmente comenta en el post titulado "la felicidad es relativa". Vale decir que ella es muy enigmática y misteriosa, juega muy bien con las palabras lo que demuestra que es muy inteligente, es también encantadora y sus razonamientos son las más de las veces muy provocativos.

Veamos su comentario:
"El otro día, por mucho que esté de acuerdo contigo en la teoría, fallé en la práctica: al igual que tú, fui de visita, aunque yo fui a ver a mi hermana. No me fue posible hacerle comprender que lo único que necesitaba era un poco de paz, de calma, y no su avalancha de preguntas destinadas de hacerme sentir cómoda. 
Supongo que la comprensión depende también del estado de ánimo de uno. Y el mío el día de la visita a mi hermana estaba por los suelos. Y ella no lo vio.
Se llama empatía y los huéspedes y los anfitriones deberían compartirlo :) ".

Es muy frustrante cuando situaciones de este tipo ocurren, digo yo. Me pasa a mí de vez en cuando. Cuando nuestras condiciones particulares no siempre son visibles para los demás y nuestros interlocutores no se destacan precisamente por saber descifrar nuestros estados internos. Y es difícil expresarnos en esas condiciones o mejor dicho poder transmitir al otro por lo que estamos pasando. El esfuerzo que los demás hacen para tratar de agradarnos no hace otra cosa más que agravar la condición por la que atravesamos.
Sin embargo no quiere decir que del otro lado las cosas anden mejores. Errar el tiro desconcierta. No saber qué hacer también frustra. Y el no hacer nada como solución no siempre es la más fácil de hacer de todas las soluciones. Casi de manera natural todas las personas nos sentimos impulsadas siempre a querer hacer algo o a tratar de ejecutar una acción destinada a producir un efecto tendente a aliviar el malestar que percibimos. 
No todo el mundo desarrolla la habilidad de tomar en cuenta que el silencio y la comprensión que de él puede emanar puede ser de mucha ayuda y hasta podríamos agradecerlo más pues nos sentimos menos invadidos. De hecho, si lo que quisiéramos fuera hablar y el hacerlo no nos resultara algo difícil de hacer para salir de nuestro estado de deploro, de seguro que ya lo hubiéramos tratado.
En fin, una cosa es tratar de ser empático y otra muy diferente es el de conseguirlo. Pero aunque no siempre se logra el hacer coincidir la comprensión en tiempo y espacio idénticos, cuando existe el verdadero interés y hay demasiadas cosas en juego, sí es posible al menos hacer las revisiones de lugar. 
Si las mismas se hacen con todo el detalle y cuidado necesarios, ellas permitirían con el paso del tiempo afinar las percepciones de las partes involucradas y podrían producir un mejor entendimiento sin tanto esfuerzo en vano pues tanto receptores como emisores podrían compartir o estar sintonizados en la misma frecuencia... (sonó al final como una clase de física). 
¡Al menos, eso creo yo!

Saturday, June 5, 2010

Sobre el amor y sus secuelas

Hablando con una amiga surgió el tema del amor. Es tanto lo que se dice y habla de la grandiosidad del sentimiento y las emociones que se experimentan bajo su influjo que muchas veces pasamos por alto lo apáticos y desinteresados que podemos llegar a ser con los individuos que antes amábamos hasta la muerte o la locura, una vez desaparece el interés y dejamos de estar bajo la invisible influencia de su poder.

Tienen razón los que dicen que es uno de los sentimientos más excelsos y que somos capaces de los mayores sacrificios por las personas amadas. Sin embargo este no es un sentimiento altruísta. En la mayoría de los casos las personas quieren y exigen reciprocidad en las mismas cantidades y proporciones de como se dan.

Cuando no ocurre de la manera como lo queremos el sentimiento puede muy bien metamorfosearse y convertirse en otra cosa mucho más parecida a su contrario y en vez de constructivo puede volverse -en el peor de los casos- muy destructivo y hasta extremadamente peligroso.

Me surgen preguntas que como en el buen estilo socrático ni yo mismo conozco las respuestas.
¿Podría existir algún sentimiento superior al amor que no sea egoísta, no exija reciprocidad y que no quiera si y sólo si se quiere de vuelta? ¿Puede llamarse amor a ese sentimiento de entrega que se da sin esperar nada a cambio, no pone condiciones y encuentra en la entrega su propia recompensa? ¿Si eso no es amor o es otra clase de amor, cómo podríamos llamarle a eso de tal manera que no nos confundiéramos con el otro en el que hay una mezcla de sentimientos de posesión física de la cosa amada con experiencias de transformación casi mística y espiritual? ¿Podría el uno transformarse en el otro y viceversa?

Tuesday, June 1, 2010

Los niños de la calle

El arte no debe servir sólo para transmitir belleza. Puede y tiene que ser también un vehículo a través del cual se denuncie todo lo malo que hay en el mundo.

Unas cuantas imágenes de Pedrito Guzmán en dónde se refleja la pobreza material y espiritual en la que vive la población más vulnerable y que sufre más esa condición de injusticia como lo son los niños y una canción de Patxi Andión han sido suficientes para estremecernos y hacer secundarias otras preocupaciones, existenciales o de cualquier tipo, que pudiéramos tener.

La realidad es tan dura, pero más aún es el cómo nosotros nos alejamos de ella para no sentir el peso de nuestra propia culpa. Real o imaginaria, de manera directa o por omisión y más que todo por darle la espalda  e ignorarla nosotros también somos culpables como los que más al no hacer nada por cambiar el actual estado de cosas que permite situaciones como la que experimentan los niños y los adultos cuando les falta lo más esencial para vivir y desarrollarse de manera mínima y adecuada.

De repente nos sentimos que hemos sido y somos muy egoístas y que el no tener suficiente sexo, la preocupación por el final que tarde o temprano nos espera, el derrame de petróleo en el golfo de México y/o el calentamiento de la tierra son problemas muy secundarios y que pasan a un segundo o tercer planos.

Hay tantas cosas a las que prestarle atención y tanto que resolver para que podamos vivir una existencia moralmente digna que nuestros problemas se vuelven de repente ínfimos ante la urgencia y la inmediatez de tener hambre o vivir desnudo sin más pecado que el haber nacido en el lugar y la familia equivocada.