Sunday, November 28, 2010

Cuadros

Es ilusoria tanto la anhelada felicidad a la que aspiramos como injustas las imágenes de pesadilla que nos hacemos de las miserias que nos pueden aguardar en la vida.

Ni el primer cuadro es tan promisorio como aparenta ni el segundo es tan desgraciado como se pinta. Y en ocasiones el conocimiento fortuito de la segunda nos enseña a apreciar mejor la llegada de la primera si es que nos toca la suerte de encontrarnos en algún momento con ella.

Entonces no puedo evitar pensar que no habría porqué temer tanto el advenimiento de esos tropiezos con los que la vida nos depara hasta el punto de evitar correr algunos riesgos pues el aprendizaje que podríamos obtener de esas enseñanzas nos debería servir para contar con mejores elementos para evaluar y disfrutar mejor las situaciones que el azar nos puede traer.

En serio, podemos hacer recorridos mentales e imaginarios de lo que consideramos debería hacernos personas llenas de dicha, personas felices y contentas. ¿No hemos hecho ese esfuerzo? Si no lo hemos hecho (¿será un esfuerzo?), podemos hacer el intento de observar y ver los resultados en terceros.

En mi caso yo lo he hecho y debo decir que en algunos casos lo que me produce es decepción, lo que me dan ganas es de bostezar. Todo es tan aburrido. ¡Siii!! Porque lo que ocurre es que la felicidad se compone en realidad de momentos felices y a partir de allí todo es rutina. Exacto. Nada de excitación. Por eso tanta gente se refugia digamos en, ¿los deportes?, la ficción o cualesquiera de los otros medios de entretenimiento (las telenovelas para muchos-as) con tal de contrarrestar el tedio que se apodera de todos luego de vivir la cresta de la ola, la cúspide de esos momentos de éxtasis que no son tantos, más bien son cortos y efímeros.

Y no le recomiendo a nadie ensayar con imaginarse situaciones penosas y terribles. Esas vienen solas o están ahí todo el tiempo. ¿Quién no las ha vivido? ¿Quién no ha experimentado esas pesadillas de la realidad o de la mente? Los ejemplos sobran. La vida puede ser una versión no menos aterradora para muchos. Por eso la necesidad de práctica es casi irrelevante. Lo importante quizás sea el vivir esas realidades sin evitarlas, vivirlas hasta el cansancio pues también es cierto, también es verdad que transcurrido cierto tiempo nos acostumbramos a todo: a lo doloroso y a lo trágico. Pasados varios días dejamos de sentir esas emociones tan intensas y sobrecogedoras que amenazan con nuestra estabilidad física y mental.

Porque todo ello en realidad forma parte de nuestro proceso natural de adaptación y sobrevivencia..., afortunadamente (o lamentablemente si de felicidad hablamos)!

Thursday, November 25, 2010

Subtextos, juegos, realidades

La chica estaba claramente jugando con el dependiente de la tienda cuando le propuso que si salían juntos ella le pagaría todos los gastos.

¡O talvez no estaba jugando!

Ella fue un poco más lejos y más específica cuando le abundó que no sólo le pagaría los gastos sino que le daría el dinero para que fuera él quién pagara la cuenta de ambos.

En medio del intercambio ella pausó y con la mirada se dirigió hacia mí que estaba a unos pocos pasos de ella en actitud expectante, se sonrió un poco y me hizo una especie de guiño con los ojos.

En el fondo me intrigaba el que quizás todo era cierto y el hecho de expresarlo en forma abierta y delante de todo el mundo a manera de una broma era una cortina de humo para distraer, un modo más fácil de expresar una verdad difícil de darle salida bajo otras circunstancias. Decir las cosas como si fuera un chiste, de manera graciosa es el vehículo perfecto para expresar verdades que nos resultarían difíciles de articular.

No lo sé. Lo que sí quedó claro para mí fueron los subtextos implicados, esas sutiles formas de comunicación que revelan las reglas sociales ocultas pero subyacentes en los intercambios sociales entre las personas. Me impresionó el conocimiento de ella de esas convenciones y su disposición a utilizarlas de manera indirecta en su favor.

Lo que para muchos podía ser una desventaja, no lo era para ella que tenía la astucia de hacer una oferta que lo protegería a él, le salvaría la cara y de ahí no sólo su sacrificio en querer pagar, sino el detalle de ante los demás hacerlo parecer como la persona responsable de hacerlo. Hasta de eso ella estaba consciente y dispuesta, de que había que cuidarle su ego con tal de eliminar cualquier obstáculo que le impidiera aceptar salir con ella.

Lástima que tuve que salir a destiempo de la tienda sin poder satisfacer mi curiosidad por descubrir las otras piezas del rompecabezas o el tipo de desenlace que se avecinaba.

Tuesday, November 16, 2010

Downtown

Digamóslo de esta manera: New York City o si lo prefieren La Ciudad de Nueva York tiene cinco condados que son Manhattan, El Bronx, Brooklyn, Queens y Staten Island. Pero hay que hacer una aclaración, olvídense de todo lo demás y piensen que New York es en realidad Manhattan y específicamente El Downtown (dentro de los dos ríos que forman la isla de Manhattan, el Downtown es la parte más baja).

Es verdad que es a través de Queens por donde llega casi todo el mundo utilizando sus 2 aeropuertos, La Guardia y el J. F. Kennedy (JFK); en el Bronx está el Yankee Stadium y los parques Zoológico y el Botánico y también es donde yo vivo (algo sumamente importante); Brooklyn quiere competir con Manhattan en cuanto a tradición, bares y cultura pero se queda muy corto, y Staten Island, pues la verdad no sé que hay de interés ahí en ese condado excepto que está cerca de la Estatua de la libertad y se llega a través del ferry en la parte baja de Manhattan o por el Verrazano Bridge que la une con Brooklyn.

Y continuando pues decía que en realidad, New York, la ciudad, para diferenciarla del estado, es Manhattan y no todo Manhattan sino específicamente el Downtown. Ahí está todo: lo atractivo, lo bello, lo interesante del mundo con toda su energía y entusiasmo, el misticismo de sus iglesias, el liberalismo, los bares, restaurantes, teatros, las luces y los Night Clubs con su actitud abierta ante la vida. Si en algún lugar existe la libertad es ahí: se refleja en las caras, en las expresiones, en la forma de moverse la gente.

Sí señor y es tan fácil aprender a manejarse dentro de sus límites y la diversidad que te arropa tan grande; cinco minutos son más que suficientes para sentirse que no eres extranjero y que perteneces o eres de ahí y le puedes dar rienda suelta a la imaginación y nada que hagas ya es extraño pues todo tiene cabida en ese lugar.

Nadie se pierde en esta parte del mundo y aún si no sabes donde estás ya has llegado a donde ibas o hubieras querido ir. ¿Para qué estar en alguna otra parte? Pero si lo deseas y estás interesado en los detalles, sólo hay que saber que la quinta avenida (5th Avenue) divide el este del oeste y con las calles numeradas sólo tienes que saber el número hacia la que te diriges y la Avenida que la corta y ya está. Para todo lo demás y para saber que las cosas no han cambiado mucho a través de los años y que el espíritu se mantiene intacto, sólo hay que oir esta canción de Petula Clark que lo dice mejor que nadie a pesar del tiempo que hace desde la primera vez que la cantó, lo que significa estar en Downtown.

Sunday, November 7, 2010

Malos ejemplos

Algunas cosas que no deben hacerse ningún día ni bajo ninguna circunstancia: levantarse de la cama, ir directamente al computador, abrir la página de FB y otras diez más que quedaron a medio cerrar de la noche anterior, hacer café, tomárselo (mi hermana mayor se cepilla después de tomarlo para quitarse la mancha que supuestamente le queda. Yo podría intentar hacer lo mismo) y posponer el cepillarse los dientes para más tarde.

¿Saben porqué? Ese más tarde puede llegar bastante tarde en el día, casi en la noche. Se nos puede olvidar y ni siquiera un baño supercaliente al mediodía nos lo recordaría, el que no nos hemos cepillado, lo cual como pueden comprender es algo completamente imperdonable.

Fueron tantas las cosas que le introdujimos al cerebro que el pobre no pudo manejar la sobrecarga y quizás si pudo pero entonces no nos envió las señales adecuadas en forma tal que nos hicieran ver lo inapropiado que era posponer el sagrado ejercicio de la higiene bucal.

¡Dios mío, qué mal ejemplo le estamos dando a los demás! Por suerte rectificar es una buena cosa y parte de la redención debe venir de la admisión del pecado, de la aceptación de la culpa por haber infringido alguna regla básica y razonable (debe ser una ley) de la sanidad humana elemental.