Saturday, January 1, 2011

Dos expresiones populares

No sé porqué me ha dado por acordarme de dos expresiones que en un tiempo eran muy populares en la República Dominicana. Eran muy interesantes antes y lo son aún más ahora en la era digital, la era del internet, de las redes sociales, de los blogs, de la comunicación y el comercio electrónicos, cuando más que nunca los intercambios entre las personas se realizan a través de la expresión escrita, de manera mucho más indirecta que cuando dos personas sostienen una simple conversación por teléfono o participan de una reunión personal. 

El que me lleguen a la mente esas frases debe responder quizás a alguna situación en la que mi cerebro ha estado trabajando o tal vez eventos recientes han servido como factores desencadenantes para que me vinieran así de repente.

Esas expresiones son: "punta-e-lapi no mata a nadie" (la punta del lápiz no mata a nadie) y "hoja-e-papel coge-'to" (la hoja de papel coge todo).

¿Qué significan? Bueno, creo que la primera servía y sirve para referirse a la facilidad con la que las personas aceptamos el coger cosas 'fiadas', aceptamos adquirir cosas a crédito. Hay que recordar que antes de existir los sistemas de anotación modernos todas las transacciones eran procesadas de manera manual, de manera escrita, a puro golpe de lápiz o bolígrafo y asentadas en cuadernos o libros hechos para tales fines. Y todo lo que cogíamos prestado o comprábamos sin dinero iba a parar a ese libro o cuaderno  a manera de un número escrito con tinta o carbón.

Con el tiempo la punta del lápiz no ha dejado de existir completamente sino que ha evolucionado. La manera como se ofrece el crédito se ha metamorfoseado y tiene ahora otras variantes, más llamativas y atractivas pero igual tratan de persuadirnos a gastar y consumir mucho más de lo que tenemos (y hasta lo que no tenemos). Ahora está el plástico, las tarjetas de crédito, el dinero virtual y su contrapartida las deudas virtuales. Es verdad que no matan esas deudas pero igual pueden ponernos en apuros y aprietos.

La segunda expresión es un poco más sofisticada y se refiere al poder engañoso que posee lo que escribimos, la cosa escrita, la escritura. Podemos poner, asentar en un papel (o la pantalla de una PC) cosas sin en realidad sentirlas o expresar realidades muy ajenas a las que son las nuestras como cuando nos proyectamos describiendo nuestra realidad como quisiésemos que fuera no como en realidad es. Igual de acertado podría decirse que podemos disfrazar los hechos, embellecerlos y acomodarlos a nuestro modo, para que así parezcan tener mejor sentido o puedan encajar mejor de acuerdo a alguna lógica o algún estado de cosas.

Ciertamente que tiene su mérito tener todo el tiempo del mundo para expresar las cosas de la mejor manera posible pero al mismo tiempo le quita la espontaneidad del momento, la emoción que transmite estar en presencia de algo, en el mismo instante en que ese algo está ocurriendo y la sensación está a flor de piel, el intercambio es oral, intuitivo, casi sin pensar lo que se dice ni cómo se dice y se mueve vertiginosamente en todas direcciones.

    Mirar la foto de una reunión familiar no nos produce el mismo efecto como participar, estar dentro de dicha reunión.

Tener eso en cuenta, pues, nos ayuda a estar alerta y nunca olvidar que por más Facebooks, mensajes de textos o emails que haya en la vida, nada sustituye el intercambio directo con las personas, el diálogo frente a frente, las discusiones amigables o las rutinas propias de verse las caras, oírse las distintas inflexiones de voz, el roce que se da entre los individuos cuando están juntos o la agradable sorpresa que da el oler una nueva fragancia en esa(s) otra(s) persona(s) con la que compartimos.

Es como una advertencia de que todas las nuevas tecnologías no deberían ser otra cosa más que una aproximación a la realidad o por lo menos, es a lo que deberían dirigirnos, pero no son ella. A lo sumo serían como su reflejo pero por más esfuerzos que hagamos no podemos sustituir la una por la otra. 

No hay nada que sustituya a la cosa como la cosa en sí: la cosa misma. Ninguna representación alcanzará nunca el efecto o tendrá el poder que produce la actuación original... Hablar de un beso no es lo mismo que dar o recibir uno...

6 comments:

Lur, Carol, Carolinda, Ayawé the wolf, y se inventan más... said...

No conocía ninguna de las dos expresiones, y no hubiera caído en su significado si no lo explicas.

((por cierto, un día de estos ¡¡llámameee!! ;-) para oir tu voz)). Por pedir en año nuevo que no quede xD
Beso virtual

Fernando said...

Ah, las expresiones y el uso de algunas palabras a veces son muy localistas. Qué a veces yo me confundo también con algunas palabras tuyas (tal cosa mola: ja ja ja). Pero bueno es emocionante que tenemos el mismo idioma y nos entendemos sin hacer casi ningún esfuerzo. ¿No te parece?

((Oh, oh! va a ser GENIAL: ojalá y fueran así de fácil de conceder todos los deseos y hasta yo voy a salir beneficiado, claro que sí)) :D

Ya te mando un beso telefónico: muaaah!

Anonymous said...

a ver si lo pillo mañana antes o después del curro!! que son los Reyes Maagooos!! xD

Lur

Anonymous said...

Tienes una voz muy musical Fernando!!
Un regalo de Reyes entrañable! Muchísimas gracias!
- y pusiste café y todo jajajajaj -

Lur

Fernando said...

(¡Qué divertido suena!... En realidad yo espero oir música en otra parte.. Hey, la experiencia fue compartida: como si nos conociéramos de antañísimo y qué triste es constatar la cantidad de cosas que nos perdemos por no hablar más a menudo :) // ¡¡Hasta el próximo café!! ))

Lur, Carol, Carolinda, Ayawé the wolf, y se inventan más... said...

"la experiencia fue compartida: como si nos conociéramos de antañísimo": lo suscribo Fernando!
Hasta el próximo café telefónico, del virtual en tu txoko me voy a servir en un ratico. ;-)