Sunday, February 13, 2011

Adaptarse es la clave del juego

Una amiga me pregunta que en qué trabajo y si me gusta lo que hago.

Le respondí a su primera cuestión pero me refrené de contestarle directamente a la segunda. Preferí más bien enmarcar esa última respuesta de otra manera. El asunto no era si me gustaba o no lo que hacía pues en realidad aún las cosas que disfrutábamos con el tiempo también dejaban de agradarnos.

Es un hecho, el ser humano no hace otra cosa más que cambiar. Lo importante era si nos adaptábamos o no, porque aún aquello que supuestamente 'nos gusta' tiene un lado negativo y todo al final dependerá de si somos capaces o no de manejar esas cosas que no nos satisfacen, o nos irritan.

Adaptarse parece ser la palabra clave, ya sea que nos lancemos a lo desconocido o nos dirijamos con confianza hacia lo que creemos es un oasis o por lo menos uno de esos sectores donde residen la mayoría de nuestros afectos.

Lo anterior es aplicable a todo: nueva realidad, nuevas relaciones, nuevo país. En todo tiene que haber un proceso de adaptación y la actitud que tomemos es crucial para determinar lo bien o mal que nos llevaremos con las cosas que hacemos.

Hice cuatro años de universidad. Pude haber estudiado física pues me gustaba muchísimo. Había descartado la literatura pues me parecía muy fácil. Para la misma época también comenzó a gustarme la biología y la filosofía. Pero decidí estudiar psicología pues era lo que pensaba (y todavía pienso) era lo que me creaba el mayor vacío en ese entonces.

Hoy sé que con la psicología no he podido encontrar las respuestas a las cuestiones vitales que intentaba darles una explicación (talvez no existen en ninguna parte) pero si hubiera estudiado otra cosa hubiera persistido en mí la duda de qué hubiera pasado si en vez hubiera escogido psicología... Vivir con esa duda me parece que hubiera sido algo insufrible.

Las cosas son de una manera cuando las ves desde fuera y otra muy diferente cuando estás adentro. Y es difícil hacer una conciliación exitosa pues no se puede estar a plenitud en varios lugares al mismo tiempo.

Por eso hay que ser cauto y aún esas cosas que prometen mucho y creemos no podemos vivir sin ellas, ellas guardan sorpresas para nosotros que sólo descubriremos cuando hayamos recorrido un trecho muy largo y entonces hay que seguir adelante porque retroceder ya no es una opción, primero porque no es posible y segundo porque todavía no hemos descubierto la manera de viajar en el tiempo.

En cambio algunas cosas que en apariencia podrían resultar totalmente incompatibles con nosotros si cambiamos de actitud y nos damos tiempo o le damos tiempo, permaneciendo abiertos, limando fricciones, adaptándonos (en otras palabras), entonces podrían no resultar tan malas, tan complicadas o tan incompatibles con nosotros mismos como originalmente habíamos pensado.

4 comments:

Argénida Romero said...

Interesante reflexión.

Adaptarse o revelarse? Supongo que cada una de las dos tiene sus etapas y sus momentos.

Fernando said...

Supongo que tienes razón Argénida! :)

Raymunde said...

Yo estarñia sufriendo ahora si no hubiese estudiado literaturas. Cómo son las cosas, ¿eh? Lo que para uno es la decisión correcta, para otro es una equivocación inequívoca.

Fernando said...

Tal vez me expliqué mal cuando dije que no escogí estudiar literatura porque era muy fácil. La verdad es que la literatura y/o los libros nunca en ese entonces ni ahora tampoco han sido cosas ajenas a mi vida. De una u otra forma siempre he estado ligado a ella y a ellos. No me resultan extraños. Son algo con lo que he crecido y me he desarrollado o forman parte de mi vida de manera que no los veo como algo especial sino inherentes a mi mismo. Por lo tanto no los veía como algo que quisiera estudiar como forma de complementar mi vida. Los libros y yo, la literatura y yo es la misma cara de la moneda, no la otra. Soy el producto y el resultado de ellos. Nuestros pasos siempre andan entrelazados...