Sunday, June 26, 2011

Préstame tu paraguas!

El otro día estaba lloviendo y qué casualidad, estaba yo-viendo-el-agua-caer cuando decido cruzar la calle y entrar ahí donde venden donuts, café y que sé yo cuantas cosas más. No voy a comprar sino a vender porque ellos son clientes. Una vez dentro como casi siempre, me coloqué de espaldas a la pared en el extremo opuesto a la línea imaginaria que se forma frente a la caja registradora. Cuando una de las chicas de detrás del mostrador se desocupa, pues me dice lo que necesita. No tengo que hablar. Sólo hace contacto visual conmigo y en pocos minutos ya está.

¿Y saben qué? Era mi día de suerte. Delante de mí está siendo atendida por una de las muchachas una chica de cuerpo atlético, cabellos rizados y color un tanto trigueño. Qué placer es poder mirarla, contemplarla impunemente mientras está de espaldas. No obstante quiero que se voltee para mirarle la cara. Parece que me escuchó pues al terminar la transacción no se marchó de inmediato y en cambio se volvió y se acercó al área donde yo estaba. Jaja! Belleza normal, muy natural, sin elementos externos visibles para realzarla. Ahí fue que noté que se preparaba a abrir un paraguas y fue el momento que aproveché para con mucho atrevimiento pedirle que me lo prestara.

Y no lo van a creer. Ella sin inmutarse, me lo dio. Yo me quedé sin habla porque no esperaba realmente que se desprendiera de él. Hasta comencé a sentirme culpable y tartamudeando le dije que no, que sólo estaba jugando, que ella lo necesitaba igual o más que yo.

                                                                     

Como respuesta ella comenzó a abrir su bolso y de él extrajo otro paraguas, más chiquito que el que me había dado, abrió la puerta y se lanzó hacia la calle al encuentro con la lluvia que no había dejado de caer dejándome a mí todo confundido y un poco avergonzado. ..Con gusto la hubiera acompañado con o sin paraguas... sí que me hubiera ido con ella...

Las chicas de detrás del mostrador que estuvieron observando todo, comenzaron a reírse y hacer bromas: que debí haberme ido detrás de ella, que yo esto y aquéllo..blah, blah, bla..

2 comments:

Daniel said...

Tengo curiosidad: Dónde quedó el bendito paraguas? En tus manos o lo devolviste?

Fernando said...

La foto que ilustra el post responde a tu pregunta. Si te fijas notarás en dónde fue tomada.