Saturday, June 4, 2011

Té, café, conversaciones y otros rituales

Una taza de café o mejor dos, hechas por un servidor y luego seguidas por otras de té, un Awake de mi despensa para variar y quién sabe con que termino, pero mientras tanto, dejemos que los fluidos se mezclen en el cerebro para ver qué sale. ¿Han visto esa película "The curious case of Benjamin Button"? En ella, esa escena de preparación del té en la cocina del hotel en Mummark, la madrugada de un día cualquiera cuando está empezando la aventura entre la inglesa y el personaje de Benjamin.., ahí lo importante del té como ritual y por extensión de todos los rituales.

Ellos, los ritos, le dan sentido a las cosas. No por ellos en sí mismos, sino porque proporcionan un marco para la realización de nuestras actividades más elementales. Son las excusas perfectas que posibilitan los encuentros y los diálogos que en ellos se suscitan.

Y hablando de diálogos "Mind Hacks" se hace eco de una discusión radial en la que se cuestiona la naturaleza humana como un ente cambiante, no fijo, partiendo del creciente aumento de nuestra interacción/interrelación con las computadoras y su manera de influir en el estilo de nuestra comunicación.

Me resulta simpático pues si algo no me disgusta y por eso las prefiero en caso de poder elegir son las conversaciones cara a cara, por su aspecto de informalidad, caracterizado por la total transparencia y espontaneidad en los modos de expresión, donde no se ensayan las respuestas y lo dicho, dicho está de manera oral y también no verbal, esta última forma especialmente importante cuando los contenidos se contradicen entre sí.

Conozco gente que le gustaría cambiar los estilos de conversación de los del tipo que se dan "cara a cara" a formas parecidas o estructuradas a como las que ocurren en el mundo digital, con claras pausas y/o un perfecto orden y alineamiento de los temas tratados. ¡Oh no! ¡Qué horror! Así no es como las mentes y los cerebros se hablan y/o se comunican. Está bien en una obra de teatro, en una película o en los libros pues el formato obliga a hacer eso. En una conversación de la manera como debe de ser (lo más natural posible) las voces de los hablantes se sobre-superponen, las palabras se atropellan las unas con las otras y no existen lo que se llaman reglas claras de quién habla o quien escucha. Se puede hablar y escuchar al mismo tiempo. Eso es posible con una economía de tiempo asombrosa y sin necesidad de llamar la atención o de coartar la libre expresión de nadie. A la larga es algo así como un ejercicio de adaptación donde todo el que desea participar coge el ritmo adecuado sin que se generen problemas mayores. Claro, siempre que se quiera pues no dudo de esos-as que siempre oponen resistencia a todo sin comprender que lo que es fácil para nosotros no necesariamente lo es para los otros y que el mundo no debe o tiene que ser una extensión de nosotros mismos, ni debe estar hecho a nuestra imagen o semejanza...ni a la imagen o semejanza de nadie.

Y llego al punto que ocupa mi mente al iniciar la entrega de hoy de que nuestras vidas siempre giran alrededor de asuntos no resueltos y cómo nuestras conversaciones gravitan en torno a esos asuntos y los reflejan de una forma más o menos directa. Lo que me sorprende es descubrir los mismos motivos que son comunes a gente común, en gente que no es tan común y que uno supondría que deberían ser más conscientes de sí mismos pero no es así y eso es lamentable. El orgullo, la vanidad, los egos superinflados y cosas así se metamorfosean y se manifiestan en quiénes menos tu esperas. Con más refinamiento se puede ver y a veces sin ninguno, eso es lo que deprime.

Parece que nos pasa a todos cuando nos creemos miembros de un grupo especial o miembros de una élite a la que sólo los elegidos pueden entrar. Me ha pasado en reuniones de escritores a las que de manera fortuita he asistido (sirviendo de acompañante) dónde los asistentes te valoran dependiendo de si eres uno de ellos o no. Miran con desdén a su alrededor, furtivamente o por encima del hombro inquiriendo por las credenciales. Sucede en todas partes. Lo mismo puede observarse en los grupos de profesionales de cualquier orden o secta, ya se llamen psicólogos o médicos, ingenieros, abogados o arquitectos... Las mismas cosas, las mismas inconsistencias en todos lados. Últimamente me encontré con algo así como "nosotros los artistas ..." invocando implícitamente una categoría especial o superior y al leer eso casi me dieron ganas de vomitar... Sí, los humanos tenemos la tendencia a olvidar fácilmente hacia dónde vamos, cuál es nuestro destino y qué hacemos cuando eliminamos los desechos de nuestros cuerpos.

Creo que necesito algo agridulce para terminar..., otro té me vendría bien; Passion, esta vez y así podré dirigirme bien en dirección hacia las calles. Mucha claridad y bastante sol..Oh! me llevaré la cámara por lo que pueda aparecer...en el camino.
À tout à l'heure!

6 comments:

Lur, Carol, Carolinda, Ayawé the wolf, y se inventan más... said...

... lo que me recuerda que he de comprarme pilas para la cámara...

"Ellos, los ritos, le dan sentido a las cosas. No por ellos en sí mismos, sino porque proporcionan un marco para la realización de nuestras actividades más elementales. Son las excusas perfectas que posibilitan los encuentros y los diálogos que en ellos se suscitan."

Me gustó especialmente esta idea, me quedo con ella para degustarla un ratico más. Me responde a la pregunta que a veces me hago de por qué participo en ciertas actividades y el sentido y valor que tienen. También en cambiar la forma en que comparto otras... Um...

Tratas más, como para varios días. Me voy provista.

Y que no falte... un beso dedicado. Muá.

Fernando said...

... es beso aceptado.
Tratamos de ser generosos y proveer para que no le falte nada a nadie. Por si acaso, algunas cosas hay que ponerle su propio condimento.

Daniel said...

Cosas de la cultura. Un norteamericano, profesor de Inglés, me comentaba su incapacidad para entender como se comunican los latinos en un café si todo el mundo habla al mismo tiempo, se rie y alborota. De paso, creí ver algún dejo de envidia en su comentario.

Anonymous said...

No lo puedo creer, mi primer comentario a mi gran amigo, mi especial amigo... . Sigo creyendo, afirmando contundentemente que es muuuucho mas interesante decirte lo que pienso oralmente, ya hubiese terminado y escuchado tu carcajada o sorpresa o lamento. Eres mas auténtico cuando te expresas verbalmente, puedo escuchar sonidos que emites que jamàs los leería en un texto. Estoy contigo, prefiero la comunicación cara a cara. Además algo elemental, con mucha más fuerza puedo parar al otro en seco y decirle, "oye, qué me estás queriendo decir? es esto lo que me quieres decir? repíteme eso" de una forma muy espontánea y sin mucho esfuerzo.

Lo de que hablamos de temas no resueltos no es nuevo, es algo muy viejo y razonable. Lo de que haya gente que por un título, oficio o posición se crea diferente al común de la gente, o superior en un área, o con complejo de "ultra ser humano" no le quita lo humano, recuerda que los títulos no nos llevan necesariamente a resolver nuestros "temas no resueltos" de nuestra vida,,, serian otras prácticas o experiencias de la vida, a veces especiales , las que nos llevarian a sobrellevar mejor esos temas y no tener que expresarlos tanto. Es decir tendríamos que aprender a cargar con nuestra mochila llena de cosas vividas, experiencias buenas y no tan gratas, que las tenemos todos los vivos, conociendo claramente cuáles de estas cosas aún no estan lo suficientemente trabajadas y que van a ser objeto de nuestra conversación con cierta frecuencia como superficie o como fondo, arriba o en lo profundo. Decirte que me alegra el reencuentro y más la lectura de tus desahogos... contigo, me animo a seguirte digitalmente. Un abrazo. Olga María.

Fernando said...

Creo que sí, Daniel, que es un problema o un fenómeno cultural, pero hay para todos los gustos y no es exclusivo de los latinos. Si has estado cerca de árabes o al menos visto la manera cómo interactúan, no se diferencian mucho de los latinos. Me llama la atención lo escaso del espacio físico con el que ellos se sienten cómodos para hablarte cuando te tienen confianza...Puedes sin temor a mentir sentir su aliento y hasta oler su respiración.

Y Deborah Tannen en no recuerdo cuál libro destaca precisamente la diferencia en las conversaciones entre personas dependiendo de si vivían en el este, medio-oeste o el oeste de los Estados Unidos. Las personas del medioeste y oeste de los Estados Unidos encajan probablemente más con el perfil del profesor de Inglés que has mencionado.

Fernando said...

Yo tampoco lo puedo creer! Qué Olga María me haya dejado un comentario, jajaja, eso es casi un milagro. Bueno, no tanto, pero es algo digno de celebración porque les aseguro que Olga es alguien a quién hay que oir no porque lo diga yo que por conocerla bien desde nuestros tiempos en la universidad quizás esté parcializado, sino por las cosas que dice y el ángulo que puede aportar a nuestras conversaciones aquí.

Es un verdadero placer tenerla de visita por aquí y ojalá se quede con nosotros lo suficiente para hacer este café un lugar más grato para intercambiar ideas y experiencias de vida.

Bienvenida Olga Y un beso!