Monday, August 29, 2011

Un fiasco

Algo que supuestamente se aprende desde muy temprano en la vida es que las cosas casi nunca salen como uno quiere. Como el Viernes que jugué la Lotto y pude acertar escasamente a uno de los números.

¡Hmmm!  ¿Creo que he traído un mal ejemplo? Lo sé, pero suena más divertido utilizando éste que quizás otro. ¡Qué mejor ejemplo de cosas que no salen "como uno quiere" aún haciendo el mejor esfuerzo o el mínimo (en el caso de sacarse la lotería)! No obstante, el que no se dé aquello que queremos, generalmente no provoca un problema mayor. Es esperable hasta cierto punto y quizás por eso no produce la mayor frustración en el común de la gente.

Pero vayamos a ejemplos más concretos. Del tipo que parezcan y suenen reales, como cuando el tren no llega a tiempo por una causa desconocida, o la estación está sucia y parece que quisiéramos que estuviera limpia, obviamente (¿pero de quién es la culpa? No mía). Talvez hasta hasta hace mucho frío y añoramos el calorcito que hace en la casa (tampoco es mía la culpa). Y que tal si me equivoco y doy una dirección mal a un amigo(a) de mi amigo(a) (es mi culpa, lo sé, pero ¿quién no se equivoca de vez en cuando?: no hay que hacer mucho alboroto por ello si el problema puede resolverse -como de hecho se resolvió- con mucha facilidad). Pues ocurre que, como en todo, hay gente que reacciona de manera muy diferente a estos eventos. Pero muy diferente. Como estos ejemplos, hubieron bastantes otros, y hasta pena me daría enumerarlos a todos. Estos sólo fueron la punta del iceberg.

El que existan diferentes maneras de percibir la realidad no es algo que debe producir nada de asombro. Lo que sí produce asombro es la manera de reaccionar de alguna gente. Tan educada que parece, pero no. Hay gente que no digiere, no procesa, le cae muy mal el mundo tal y como es, porque no es de la manera como ellos quieren. Y lo lamentable de todo es que es casi imposible detener la reacción en cadena que provocan. Se hace muy difícil no reaccionar a la reacción. Las emociones son contagiosas.

Sin embargo hay gente como Woody Allen que se da cuenta de que en la vida la perfección no existe -Grace tiene la cita muy bien seleccionada en un apartado de su blog- y por eso personas como Allen recurren al arte para asegurarse de que al menos ahí las cosas salgan con el grado de perfección que ameritan.

Existe otro tipo de gente que no sabe reconocer la diferencia entre lo que es el arte y lo que es la realidad... La confunden, la utilizan como escape y en esa huida estrepitosa confunden también a todos aquellos que se encuentran a su alrededor. Porque he de decir que yo he sido uno de los confundidos y sin darme cuenta he confundido la obra con el autor(a), he creído que lo que hacía interesante la obra podría extrapolarse a quién la producía y a más de 8 meses de la experiencia todavía no logro recuperarme del fiasco que para mí ha sido caer en tal estado de confusión.

2 comments:

Grace said...

como suele decir mi padre "lo mejor o lo perfecto es enemigo de lo bueno"

Daniel said...

8 Meses? Catarsis Diferida.