Saturday, October 1, 2011

El poder de las palabras

Lo que produce escuchar unas cuantas palabras dulces y agradables: nostalgia, sí, mucha nostalgia.

Eso fue lo que la señorita sintió momentos antes de partir de ese lugar para siempre; una sensación difusa pero inconfundible, la pena de que extrañaría ese sitio que había sido su ubicación de trabajo por casi tres años; pero también el lugar en el que experimentó el suplicio y el martirio resultantes del indeseable encuentro con la parte desagradable de la convivencia humana.

Así me lo manifestó ella en dos mensajes de texto que mi teléfono recibió a las 12:08 de la mañana del otro día. Yo vine a enterarme alrededor de las 3:00 AM cuando la luz titilante e intermitente del teléfono debe haberme despertado.

Debió haber sido el último huésped del hotel que ella atendió, un señor entrado en años que le dijo con emotiva dulzura que se parecía a Dios porque estaba en todas partes, en especial cuando se la necesitaba. Ella le respondió que el sólo le decía eso porque le había llevado su desayuno temprano y el estaba muy hambriento. A lo que él simplemente asintió.

Ella no pudo menos que sonreírse porque "probablemente esas hayan sido las últimas palabras que yo oiría en ese lugar, y eran bellas palabras".

- "Y sospecho que soy capaz de sentir nostalgia justamente por estos últimos minutos que he pasado con este agradable anciano", continuó ella.

- "Soy débil, tonta e insoportablemente blanda", fue todo el contenido de su último mensaje.

Y por contarme todo esto, no pude evitar el sentirme irremediablemente nostálgico yo también!

4 comments:

bastetselene said...

Hay personas que transmiten esa sensibilidad así sea por un escrito, y otras que son susceptibles a eso; creo que ambas partes concordaron. Saludos.

Fernando said...

Sí así es. Se necesitan dos, siempre se necesita por lo menos un interlocutor-a, el otro, la otra para completar.

De otro modo siempre queda la necesidad, el sentimiento de que falta algo. Me alegro de poder compartir esa sensibilidad, de haber sido escogido como receptor de ese mensaje.

También me alegro de tenerla por aquí Bastetselene.

Lur, Carol, Carolinda, Ayawé the wolf, y se inventan más... said...

Es que además de amables,eran palabras ocurrentes y simpáticas. Este escrito tuyo me ha transmitido ternura... y también nostalgia! Gracias Fernando. :-))

Fernando said...

Ciertamente Carolinda, y por eso provocaron un impacto y por eso la necesidad de ella querer compartirlo conmigo a deshoras de la noche y yo no pude resistirme a hacerlo con todo el mundo (que lee este blog). Y te agradezco tu comentario, lo cual me confirma el poder de las palabras que no respeta barreras, atraviesa todas las fronteras..