Thursday, April 28, 2011

¿Para qué sirven los deportes?

Me he estado haciendo esta pregunta desde hace bastante tiempo. En serio ¿para qué sirven los deportes? No me refiero a aquéllos, los pocos en los que decidimos incursionar, los pocos en los que somos actores y parte del juego mismo, más bien estoy pensando en ésos que nos quedamos mirando embobados frente a la televisión o en algún estadio,.... un momento, en los estadios no, porque allí vamos a emborracharnos, vamos a tomar cerveza al aire libre y no precisamente a ver los equipos jugar y al final poco importa si el equipo nuestro gana o pierde.

Estamos hablando de los deportes profesionales donde nosotros sólo somos participantes de manera lejana y vicaria y ya sea en un bar o donde ocurre de manera más frecuente, en nuestras casas, seguimos a un equipo X pegados a la televisión o la radio en el caso en que vayamos en nuestros carros y vivimos cada momento, nos retorcemos al compás de las jugadas sobretodo cuando no se nos dan, maldecimos a los jugadores por no actuar conforme a nuestras expectaciones, fallan un tiro o cometen algún error.

Qué es eso cuando de manera enfermiza nos identificamos con un equipo y un deporte y en vez de entretenernos lo que hacemos es sufrir de estrés, como si fuéramos nosotros los que estuviéramos jugando, participando de manera directa o ganando la millonada que estos tipos se ganan por hacer sus peripecias y acrobacias. Hey, es sólo un juego, no es una cosa de vida o muerte y porqué hemos de vivirlo como si en ello hubiéramos invertido todos nuestros ahorros.

Son de las cosas que mientras más la analizo más me hacen cuestionar la racionalidad de este modo de vida, este estilo social, este apego sin sentido. Al final de cuentas quien hace las jugadas no soy yo, ni siquiera un amigo, un familiar o alguien que conozca de cerca que hiciera valedera mi identificación con un conjunto o deporte cualquiera. Lo mismo con la boda real esa. ¡Qué locura!

El saber que las neuronas espejos (mirror neurons) que todos llevamos en nuestros cerebros son las responsables de esa identificación que hacemos con las figuras deportivas y las celebridades en sentido general, no me ayuda mucho a justificar el que dejemos de vivir nuestras vidas y las sustituyamos con el contenido de lo que hacen todos esos pendejos dentro y fuera del terreno de juego.

(Hmmm, estoy pensando que no es precisamente para pensar que tenemos la cabeza cuando sin cuestionar aceptamos como buena y válida locuras colectivas como estas).

Thursday, April 21, 2011

It takes two to tango

Y ya que entramos en el tema porqué no seguirlo, lo de la obediencia y la sumisión, cosas que a simple vista parecen buenas en medio de la prisa que vivimos hoy en día pero que a la larga no sirven para protegernos adecuadamente contra los abusos de que podemos ser víctimas si no somos lo suficientemente críticos de lo que pasa y nos aturde a cada momento en este mundo de "infortunios (me gusta el tono trágico que tiene esta palabra).

A pesar de lo cómodo que pueda ser para otros, el ser pasivos y estar de acuerdo todo el tiempo con terceros no es una cosa muy buena, es un estado indeseable y no recomendable para la libertad de expresión del ser y de las ideas.

Poder decir, decidir y actuar de acuerdo a lo que pensamos debe ser un derecho no sólo de nosotros, sino también de nuestros interlocutores y debe ser algo digno de celebrarse (recomendarse) el que los demás aprendan a defender sus posiciones. Es más, me produce mucha emoción, alegría y satisfacción  el ver cuando las personas utilizando razones y argumentos válidos aprenden a no dejarse avasallar y aplastar y son capaces, sin perder el respeto, de presentar sus puntos de vista sin el temor de sentirse coartados, reprendidos o castigados.

Y es algo muy conocido por los dirigentes en los ámbitos deportivos. Al tratar de moldear la conducta de sus jugadores nóveles ellos tienen mucho cuidado en no quitarles toda esa agresividad con la que llegan, todo ese empuje que le provee la juventud, su corta vida, pues ella también es necesaria, casi imprescindible para alcanzar el éxito en su desempeño posterior. La idea es que en el caso de la agresividad, esta no se salga fuera de lugar y se pueda encauzar de manera que resulte en algo beneficioso para todo el conjunto.

Por tiempos y creo que el paralelismo es válido, a mí me ha tocado servir como figura paterna a uno que otro sobrino y sobrina. Cuando se presentan conflictos veo como algo muy saludable cuando se me enfrentan (sin importar que tan grandes o pequeños sean) y contrariamente a desautorizarlos, trato en la medida de lo posible, de animarlos a encontrar fallas en mis argumentos y a convencerme de lo contrario, en los casos de que alguno no se sienta conforme con cierto resultado, o con alguna decisión tomada ... Mi teoría es que porque lo diga yo (u otra persona cualquiera: con autoridad o sin ella) no necesariamente tiene que ser cierto o tener yo la razón. Más aún, si ellos me prueban que sus argumentos tienen mas valor que los míos con cualquier cosa, sin importar lo simple que pueda parecer, estoy siempre dispuesto a cambiar de opinión, a darles la razón y a apoyarlos en la dirección de ellos.

Quitarles la oportunidad y el derecho de defenderse no es mi plan en ninguno de mis intercambios. Accedo gustoso a aceptar la derrota pues al final de cuentas lo importante no es ganar la pelea sino defender la verdad y a quién en grado mayor sea poseedor de ella sin importar al final de qué lado se incline la balanza.

Y ya que nos hemos adentrado un poco al terreno de las relaciones humanas hay que destacar un elemento que según mi apreciación debe ser primordial en las relaciones entre las personas. Toda transacción interpersonal debería descansar sobre la idea de que la gente, sí sí, las personas, eso es lo que es importante, lo verdadero, lo único, lo imprescindible; en cambio, los objetos, las cosas materiales no deberían interponerse o no deberían ser para nada importantes, no debería ser lo que prime o llame la atención en la relación entre ellos.

No obstante y como en todas las cosas, no basta con que una sola persona crea eso; una no es suficiente, como en todo, se necesitan dos para bailar un tango..

Sunday, April 17, 2011

Obediencia es la clave

¡Ah! Es sorprendente la cantidad de personas que ama y supuestamente se lleva bien con los animales pero sin embargo no tiene el mismo éxito cuando se trata de llevarse bien con la gente.

Se ven tan tiernos todas esos individuos cuando los encontramos a ellos y a ellas en las calles arrastrando sus perritos o sus perrazos con las sogas que les amarran a sus cuellos.

Para explicar esto me ha parecido muy atractivo el señalamiento que hace uno de los personajes del film "The Jane Austen Book Club" tratando de entender la razón por la que la mujer que le interesaba siempre encontraba una manera de esquivar o rechazar sus avances hacia ella.

Decía él que ella lo que quería era que la obedecieran y esa era la razón por la que ella tenía perros... ¡Vaya que sí que los animales son muy obedientes (en especial cuando están bien entrenados)! A diferencia de los humanos que muchas veces son contestatarios, desobedientes, malcriados, no hacen lo que se les dice que hagan y para colmo hacen, a veces, lo que les viene en gana. ¡Jaja!, no son nada predecibles esos bichos.

Este tema podría generar una que otra controversia porque conozco también gente que se lleva bastante bien con unos y con otros. Y para ser justos también conozco de algunos que no soportan para nada animales en sus cercanías. Mi mamá, por ejemplo, no le gustan los perros, los detesta y si los ve por casualidad husmeando en el patio de la casa los espanta, los acarrea con un palo hasta que se alejan.

Friday, April 15, 2011

Detalles

La vida está llena de detalles y son estos los que hacen la verdadera diferencia en darle sentido y significado a la manera como vivimos nuestra existencia en el mundo, al modo como nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás seres -reales o imaginarios-, que pueblan nuestras realidades.

Wednesday, April 13, 2011

Sharing is not always caring!

Otra cosa que estaba pensando y que se me ocurre cada vez que oigo música que es super-agradable y super-placentera y que le provoca a uno toda clase de sensaciones y sentimientos indescriptibles en el cuerpo y la mente, es que es un desperdicio si no se tiene con quien compartirla. 

En esos momentos quisiera que todas las personas que sé les gusta ese tipo de música pudieran estar escuchando y sintiendo lo mismo que yo y experimentaran ese mismo tipo de emociones que yo experimento. 

Tengo la impresión de que los seres humanos en ese sentido estamos "hard wired" o predispuestos para compartir cosas y no es de extrañar que esa sea la razón por la que otras personas con gustos musicales distintos a los nuestros (horrendos) quieran también hacer lo mismo y sin contar con nuestro permiso quieran hacernos partícipes de las emociones que los sobrecogen subiendo el volumen de sus radios o reproductores de sonido a todo lo alto que les es posible.

¿Quién les habrá dicho que a mí y a los otros tiene que gustarnos el mismo tipo de música que a ellos? Lo lamentable del caso es que hay que prepararse muy bien para la ocasión pues primero la gente no entiende y segundo ya casi está aquí la estación de las temperaturas altas que parecen ser el detonante que desencadena el que todo el mundo decida desatar los infernales ruídos que son el componente básico de sus característicos gustos musicales. 

En fin esta no es más que una manera de ser proactivos pero en realidad no hay mucho que temer. Ya hemos sobrevivido antes ataques a la cordura similares y es probable que aún contemos con las herramientas necesarias para soportar la próxima temporada que ya está a la vuelta de la esquina.

Descubrimiento

Puede decirse que acabo de confirmar un descubrimiento asombroso. Bueno, talvez estoy exagerando un poco, no es del todo tan fuera de serie pero para mí es como si hubiera descubierto la fórmula del agua. No que el hecho de que sepamos que el agua está hecha de dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno la haga más o menos mojada.... Algo parecido pasa con mi descubrimiento. El mundo no se hace más o menos infeliz de lo que es porque yo haya descubierto algo semejante pero sí me produce mucha satisfacción el saber que no es lo mismo escuchar una música en mi casa que escuchar la misma música en el carro o en cualquier otro lugar.

Pues sí, ese es mi maravilloso hallazgo. Nada del otro mundo. Me ha extrañado el cómo es posible que la misma música pueda producirme efectos totalmente distintos dependiendo de dónde la estoy escuchando. ¿Porqué cuando voy en un vehículo siento como si anduviera en el aire escuchando una música como ésta y no siento lo mismo cuando intento reproducirla en la casa?.... ¡Oh no! He escogido un mal ejemplo: esta me gusta en cualquier parte... Pero el otro día estaba escuchando el concierto para violin de Beethoven "in D major op 61" (no es que sea un experto en música, es que si algo me gusta sé la hora en la que la tocaron y busco el título de la interpretación en el listado de canciones de la emisora; muy fácil todo), al momento en que lo escuchaba me pareció genial, maravilloso algo excepcional. Grande fue mi desilusión cuando al llegar a la casa e intentar reproducirlo no sentí lo mismo, no pude conseguir el mismo resultado que había experimentado unos momentos antes.

Deben saber que mi aproximación a la música es la misma que a la pintura tal y como probablemente yo lo adapté y robé de un curso de Francés que tomaba hace mucho tiempo. El método o el curso se llamaba "Le Français et la Vie" y en una de las lecciones el maestro trataba de explicar como debía interpretarse la pintura abstracta al estilo de Picasso: La peinture c'est comme la musique, tu l'aimes ou tu ne l'aimes pas". Haciendo la conversión para la música, mi actitud es siempre tratar de evitar el prejuicio (excepto si es Ricardo Arjona) y no me importa quién canta una canción o de qué se trata. Sencillamente la oigo, si me gusta me gusta, si no me gusta no me gusta y ya está.

                  Al fondo el Yankee Stadium que es como decir estar en mi casa, mi territorio

Wednesday, April 6, 2011

Viaje al futuro ...no exactamente!

¿Podrían ustedes creerlo? Me acaba de pasar la cosa más rara del mundo. Me acabo de levantar de la cama porque me pareció que tocaban el timbre de la puerta de la calle y saben qué, son las 6:06 de la tarde pero yo he creído que eran las 6:06 de la mañana. Pero hubiera podido jurar que sí era de mañana y en mi desconcierto no he podido entender porqué la alarma de mi teléfono no ha sonado o peor, que yo no la haya puesto al acostarme. Inmediatamente he ido a cepillarme los dientes pues sólo tengo unos pocos minutos para reportarme (por tel.) al trabajo. No satisfecho con todo he prendido la TV y la caja del cable (que no están sincronizadas y trabajan cada una por separado) y es la que me ha dado la hora aquélla.

Hay algo que no funciona bien. Está un poco nublado afuera y por la ventana miro hacia la calle y no puedo realmente decidir si es temprano o tarde del día. Para colmo el canal de TV está dando anuncios y de inmediato no me dice nada que me saque de las dudas. La pregunta que me hago es cómo pude haber dormido más de 12 horas. Recuerdo que regresé a la casa a las 2:37 PM. Traje comida de fuera y preparé una ensalada y después de comer y de reportar alrededor de las 3:30 los resultados del día, me acosté a dormir en el cuarto oscuro. Pues hay dos habitaciones y aunque una tiene el doble del tamaño de la otra, lo que las hace diferentes en realidad es el nivel de oscuridad que poseen cuando se cierran las puertas (que conste: no tengo problemas de dormir con las ellas abiertas).

En la habitación pequeña hay una cortina roja gruesa que absorbe toda la claridad que viene desde la ventana. Cuando se apaga la luz todo queda en las más espesas tinieblas (no importa que sea de día o de noche). Esa habitación es ideal para dormir y últimamente me he estado quedando ahí más a menudo. Lo que me resulta difícil de creer es que haya dormido tantas horas corridas sin haberme despertado. O que el sueño de unas dos horas en esa habitación haya sido tan profundo de hacerme creer que hayan pasado tantísimas horas...

              (Esa luz que se ve a ambos lados de la cortina es producto del flash de la cámara)

No saben cuán grande ha sido mi alegría cuando pasados los anuncios en la TV veo aparecer al tipo que da las noticias de las 6 de la tarde. A pesar de que con eso se despejan todas las dudas acerca de cuál es la hora real, no por ello deja de persistir en mi mente un poco la confusión y ahora necesito tiempo para poder procesar todo y reajustarme y así encontrar el equilibrio que por unos minutos he sentido perdido, fuera de lugar.

¿Será esto el preludio de la añorada locura? En todo caso se siente algo así como una especie de asombro y maravilla al mismo tiempo. Es como viajar hacia el futuro en la máquina del tiempo y de algún modo volver hacia atrás, pero esta vez hacia el presente.. Me parece una idea fantástica seguir haciendo experimentos en el cuarto oscuro. ¿Quién sabe si hay fuerzas ocultas en él que me transportan hacia mundos alternos (ahí te veré Pichiplayas) y dimensiones desconocidas? Yupi!!!!!