Monday, May 30, 2011

Es común

Es común esto, vamos por la calle y a nuestro paso nos encontramos con decenas de personas que se nos cruzan en las aceras. Es común también que de manera inconsciente aprendamos a esquivarlas. No sabemos cómo pero nos hacemos expertos en ignorarlas, en evitarlas, en especial aquellas, a las que tenemos miedo de hacer contacto visual, tenemos miedo de que descubran en nuestros ojos el desagrado que nos provocan.

Es lo que pasa cuando estamos en las áreas circundantes al Lincoln Hospital dónde parecen confluir todas las personas repudiadas y echadas a un lado, todas las personas marginadas por la vida y la sociedad.

Nadie mira a esta gente. Es difícil mirarlos. Andan sucios, desarrapados, son malolientes y al hablar se nota la falta de aseo y de dientes en sus bocas. Todo el mundo tiene temor de que al prestarles un poco de atención, se aferren a esa pequeña ventana que se les abre y traten de aprovecharla como si fuera una tabla de salvación. Es fácil adivinar lo que quieren. Ellos parecen pedir y piden todo aquello que les ha sido negado y que se les ve necesitan con suma urgencia. En sus caras se refleja la falta de afecto y de cariño, la ausencia de amor y la falta de comprensión que sufren.

Sin temor a equivocarnos ellos se conforman con recibir un poco de dinero que es el reforzador universal, la moneda que en cierto modo podría ilusoriamente representar todo eso que les hace falta.

Pero todos tenemos prisa. No hay tiempo para detenernos. Apenas si podemos dirigir una escasa mirada a nuestro alrededor para percatarnos de que a nuestra derecha hay un cuerpo tendido en el suelo adosado a la pared y que parece haber pasado la noche ahí.

Y son las 7:30 de la mañana y yo también debo irme. Yo también tengo prisa.

Friday, May 27, 2011

Ultimátum

Me han dado un ultimátum esta tarde. Ni bien he podido disfrutar la cerveza que con tanto entusiasmo he pedido luego de almorzar. Acabé temprano de trabajar pero ha sido una semana de mucha labor. No saben con cuanta anticipación había estado esperando la llegada del fin de semana. El Lunes 30 es día festivo en los Estados Unidos pues se celebra el Memorial Day (último Lunes del mes de mayo), un día dedicado a honrar a todos los caídos en las numerosas guerras en las que ha participado esta nación.

Para los que trabajan en ventas como yo, el que haya un día libre en la semana significa el tener que comprimir en cinco las visitas que habitualmente les hacemos a los clientes en 6, o sea, la semana normal más el día de fiesta. Significa aumentar en una o dos horas diarias el horario habitual para tratar de cubrir ese día. Yo trato de al tercer día estar completo con el día adelantado. Pero eso cansa y los 2 días restantes aunque hago el horario de un día normal me siento un tanto hastiado física y mentalmente.

Por eso se puede entender fácilmente el estado de excitación que se siente de que sea Viernes. Son tres días libres que hay por delante y la idea es comenzar a 'celebrar', creando y preparando el ambiente desde temprano. Y así lo estaba haciendo cuando por mitad de la que sería la primera y última cerveza recibí la llamada con el ultimátum. A partir de ahí ni deseos me dieron de comprar más bebidas y se fue a la porra el sopor y el letargo con que estaba contando y que estaba tratando de inducir previo a irme a dormir la siesta.

- Es la última vez que te vuelvo a invitar para la parrillada en mi casa.

A esas palabras siguieron otras diciéndome que supuestamente algunas personas querían verme por ahí. Se trata supuestamente de ex-compañeros de trabajo de ella y míos cuando todos trabajábamos para la misma compañía hace unos años atrás. No quiso decirme quién o quiénes pero como no lograba convencerme me llamó altanero. La verdad es que esas personas ni siquiera están en mi Facebook lo que quiere decir que no son realmente mis amigas ni son para nada interesantes aunque no vayan a creer por eso que todos los amigos que tengo allí sean interesantes, pero es la idea.

El punto es que por cuestiones de trabajo veo gente a diario y mucha (no precisamente atractiva), entonces es justo que un día de asueto pues prefiera juntarme con personas que me inspiren y que no me aburran. Decir eso aunque sea de manera diplomática y envuelta pues no cae bien y el resultado ha sido que me han pronosticado el cómo he de terminar mi vida. Qué no le sorprenda a nadie: voy a terminar solo, olvidado, sin ninguna compañía. Eso me dijeron.

La verdad es que los chantajes y los ultimátums no funcionan bien conmigo o yo no funciono bien con ellos. Cuando me dijeron eso se me quitaron todos los deseos de comer parrillada y/o cualquier otra cosa que pudiera agregarse al menú if you know what I mean...

Sunday, May 22, 2011

Biología vs historia

Vamos con las nuevas teorías. No sé si saldrán igual de claras (o turbias) como las veo yo en mi cabeza pero al menos vamos a intentarlo. Varias ideas, varios elementos y situaciones se han conjugado para que me mueva en este mundo especulativo en el que me entretengo deambulando y trasteando. ¡Veamos!

¿De dónde venimos, dónde estábamos antes de nacer? ¿Y hacia dónde vamos cuando la muerte llegue a alcanzarnos? Aparentemente vamos y/o venimos del mismo lugar. Fue la respuesta que se dio a sí misma y a su padre cuando tenía 4 años la hija del famoso psicólogo norteamericano John Gottman, según refiere él mismo en una interesantísima presentación que hizo el pasado mes de Abril.

Recientemente he visto con deleite las películas Pride and Prejudice y Sense and Sensibility inspiradas en las obras con los mismos títulos de Jane Austen y en dónde sobresale mucho la situación social de discriminación y desventaja en la que se desenvolvía la mayoría de las mujeres hace sólo un par de siglos.

También conversábamos el otro día con Odd-Bu y entre los varios temas que tratamos hablábamos de los convencionalismos, las reglas y creencias que especialmente castigan la expresión de nuestros deseos más íntimos en las relaciones interpersonales. Explicaba yo que no debíamos sentirnos culpables por las cosas que sentíamos pues ellas vienen con la biología y no son fruto de nuestro libre albedrío y por tanto nosotros no las controlamos e independientemente de que la sociedad tiene "reglamentaciones" (no escritas las más de las veces) sobre cómo supuestamente debemos expresar y darle cabida a nuestras pulsiones internas otra cosa era tratar de negar o ignorar la presencia de ellas.

Hacíamos hincapié en que la naturaleza juega trucos con nosotros y que no tiene mucho valor hacer alarde o demostración de cosas cuando en realidad lo que hacemos viene predeterminado de antemano en forma de un patrón casi inequívoco. No hay mérito ni descrédito alguno pues dadas las circunstancias todos venimos programados para actuar de una manera u otra.

La última pieza del rompecabezas la proporciona Karl Popper de quién me acordé por su libro "La miseria del historicismo (The Poverty of Historicism)" en la que este critica el tratar de predecir hechos futuros en base a lo ocurrido en el pasado o de que existirían ciertas leyes sociales de naturaleza tal que podríamos crear, acelerar o frenar el avance de los sucesos históricos. Para Popper los hechos históricos son eventos únicos y a partir de la reconstrucción que podemos hacer de la historia (verdadera o falsa), ello no nos garantiza, porque no la hay, la posibilidad de poder predecir lo que va a ocurrir en el futuro.

De la misma manera que aunque podemos reconstruir los elementos determinantes o los factores decisivos que incidieron en el resultado de un juego de pelota, soccer o baloncesto luego que ha terminado, no podemos pronosticar esos mismos resultados antes de comenzar el partido o durante el desarrollo del mismo. Igual no tiene sentido la identificación que solemos hacer con las personas de nuestro sexo o del sexo contrario de otros tiempos. No hay relación, no tienen nada que ver con nosotros pues el sexo es algo que nosotros no escogemos. Es algo con lo que venimos por casualidad y con lo que tenemos que lidiar: reaccionamos a él de manera fisiológica y cultural pero existe ya una condición anterior que escapa de nuestras manos. No podemos decidirlo para nuestros descendientes como tampoco pudieron hacerlo nuestros padres para con nosotros.

Digámoslo de otro modo. Podría ser una suerte o una desventaja dependiendo del tiempo y la cultura en la que nos haya tocado nacer el pertenecer a uno u otro sexo pero es algo fortuito dónde no hay intención en la escogencia de ningún caso individual. Por tanto, el vanagloriarnos o sentirnos víctimas, parte de un grupo (como si fuéramos un gremio) y/o culpabilizar al otro bando (sin importar cuál fuere) al identificarnos con las desventuras sobretodo las de otros tiempos es sencillamente infortunado e irracional.

Sólo tenemos que imaginarnos el futuro y pensar en todas esas personas que todavía no han nacido y que invariablemente pertenecerán a uno u otro sexo y se desarrollarán dentro de una cultura u otra y ya verán que como en todas las cosas todo es cuestión de suerte: habrá gente que estará condenada desde antes de nacer y otra que por el contrario tendrá todo de manera mucho más fácil sin haber tenido nada que ver con ese resultado.

En conclusión mi postura me lleva a formular que sería muy bueno si todos pudiéramos romper con el pasado, romper con la historia, aceptar y sobretodo, sintonizar, escuchar a la condición con la que venimos (cualesquiera que sea) y tratar de sacarle el mayor provecho posible dependiendo no sólo de los recursos de que dispongamos, la cultura que hayamos escogido y nos haya tocado vivir sino también de lo que sea legal y permisible ahí donde nos encontremos.

Tuesday, May 17, 2011

Siempre es hoy

"El pasado es el presente y el futuro también".

¿Habían ustedes oído hablar de eso? Probablemente sí, pero no con tanta economía de palabras y de manera tan simple y comprensible para todo el mundo como nos lo han dejado entender fácilmente el grupo comandado por Pichiplayas y Grace cuando en una reunión y emulando el mejor espíritu de las tradiciones griegas llegaron a tan importante conclusión en un improvisado y también bastante kilométrico diálogo (es la única parte que se puede entender bien pues se la pasan haciendo chistes y riéndose).

Así son las cosas en esta vida. Para conseguir una onza de oro hay que remover muchas toneladas de tierra y lodo o en su defecto cedacear mucha arena para poder encontrar la pepita deseada.

Ciertamente los chicos tienen razón. Lo único que existe es el hoy pero debemos aclarar que el hoy de hoy está íntimamente relacionado con el hoy que vivimos ayer y más aún con el hoy que viviremos mañana.

Esto no es un trabalenguas. Se llega fácilmente a esta conclusión  al prestar atención y observar lo que ocurre con nuestros cuerpos luego de una noche intensa entregados al placer y al desenfreno de los sentidos. No hablo de mí necesariamente. Ya quisiera yo hablar de mí en una situación de este tipo, pero aunque no hable de mí no es difícil imaginarlo.

Nuestro presente de ahora siempre estará directamente relacionado de manera muy proporcional a la intensidad con que hayamos disfrutado nuestro presente en el ayer y de igual modo la manera cómo estoy haciendo uso de mi presente hoy determinará cómo me sentiré en el presente de mañana.

Sin menos confusión: todo es un préstamo y todo se paga. El cómo me siento hoy ha dependido siempre de lo que hice en el presente de ayer y cómo me voy a sentir en el presente o el hoy de mañana es dependiente de lo que hago o dejo de hacer en estos momentos.

Por eso hay que cogerlo suave y no desesperarse, lo que quiere decir esperar un poco más para poder enterarse de las nuevas teorías que estoy en proceso de desarrollar.

Monday, May 16, 2011

Encontré mis llaves

Encontré mis llaves perdidas hoy. No tuve que correr el gran riesgo de ir a perderme a un mundo alternativo o universo paralelo (como ha sugerido Daniel) para encontrarlas. Una de las cajeras de una sucursal de la cadena de farmacias Duane Reade las recogió cuando las dejé allí en el mostrador el Lunes pasado.

Suelo hacer eso, deshacerme de las cosas que tengo en las manos para tenerlas libres y así poder firmar el libro de visitas. Pero tiendo a veces a distraerme y olvidar esas cosas y dejarlas atrás.

Pensé que quizás las había puesto ahí en el mostrador pero cuando regresé unos momentos más tarde ese mismo día, como parte de mi recorrido a la inversa tratando de recuperarlas, encontré mucha gente haciendo fila para pagar y al no verlas donde se suponía debían estar no quise molestar a la misma persona que hoy al preguntarle me mostró lo que alguien dejó y efectivamente eran ellas.

¡Qué suerte tengo! No creo que sea esa suerte de principiante ni tampoco sea la de contrincante. Pero está bien para variar.

Lo curioso del caso es que no siento la gran emoción por haber hallado las benditas llaves. La satisfacción o la alegría que debería sentir por haberlas encontrado no son proporcionales al descontento y al malestar sufridos en el momento de haberlas perdido.

Thursday, May 12, 2011

El menú de hoy

Un café que se respete debe entretener al público y además de los consabidos estimulantes que se presume deben forman parte de la dieta y el menú habitual, debe ofrecer música también. No toda clase de música, sin embargo, porque a un café se viene a pensar, conversar y a pasar un buen rato y algo muy escandaloso podría no ser apropiado para los espíritus sensibles.

Ya saben, mucho ruido y podríamos ahuyentar las mejores ideas (con lo huidizas que son) y a la gente que le gusta irse muy lejos en sus pensamientos y no queremos eso, queremos en cambio atraer a pensadores finos y almas nobles que enriquezcan con sus aportaciones este espacio.

Aunque también podemos sacar un tiempo y un espacio para alguna que otra extravagancia musical pues como dice el eclesiastés (y ese lo escribió un hombre muy sabio) hay un tiempo para todo.

Pero bueno, es una típica mañana de primavera soleada y luminosa en New York, hace un tiempo delicioso y al momento de escribir esto saboreamos un café negro. Con estados de ánimo elevados previo a darle unas vueltas a la pista no hay mejor selección para conservar y energizar el día que este dúo de músicos que acaba de hacer su presentación en otro café, el de mi emisora favorita: WQXR

Wednesday, May 11, 2011

Despistes

El otro día perdí las llaves de la casa y del vehículo. No vayan a creer que primero perdí unas y luego perdí la otra. Estaban todas juntas en el mismo llavero. Tampoco crean que la pérdida creó un problema mayor. Llevo o mejor dicho llevaba siempre una copia de la llave del carro en la cartera y tenía unas copias de las llaves de la casa dentro del carro. El verdadero propósito de sacarle réplicas a esas llaves era para cuando se presentaran situaciones de ese tipo, ¿no?

La llave del carro a cada rato se me queda dentro (eso me recuerda que debo sacar otra copia muy pronto) pero era la primera vez que las perdía de manera definitiva sin saber dónde las había dejado.

Inicialmente me preocupé bastante y traté de visitar todas las tiendas a las que había entrado antes para ver si por casualidad las había dejado en una de ellas y en el caso de que así hubiera ocurrido que alguien las hubiese visto y guardado por si aparecía luego el dueño, o sea, yo.

En la cuarta y última tienda que visité antes de rendirme le pregunté por ellas a un dependiente de origen árabe. Su país de origen es el Túnez y desde hacía rato no paraba de escuchar la emisión en Francés de Radio Francia Internacional (conozco el sonido de RFI a leguas) y estaba muy pegado a su receptor de onda corta el cual curiosamente era parte integral de su pequeño teléfono celular.

El árabe con una sonrisa a medias que le dibujaba la cara me respondió que no, que no las había visto y con cierta ironía en la expresión agregó que yo siempre andaba extraviando cosas. Talvez le desagradaba un poco el que yo lo estuviera interrumpiendo. Ciertamente, dos o tres semanas atrás al ir a comprar un sándwich en una tienda de Subway yo había olvidado en el mostrador la carpeta con la que usualmente ando.

En una ocasión lo que olvidé fue el aparato de la compañía donde se guardan y registran los nombres y las órdenes que hacen los clientes y ese sí que cuesta bastante caro sin hablar de todos los inconvenientes que me podría traer (hace menos de dos años ya perdí un teléfono de la compañía). Me vine a enterar como media hora después y cuando ya me había movido de la zona donde me encontraba antes. Por suerte un cliente me lo tenía guardado pero tuve que hacer el recorrido de nuevo, esta vez a la inversa, pues no sabía dónde exactamente se me había quedado.

Luego del señalamiento del árabe me quedé pensando y sin darme cuenta le di la mejor respuesta que se me pudo ocurrir para explicar el porqué extraviaba cosas. Es que yo pienso mucho y mi mente vuela, se distrae y se va lejos hacia un nivel de abstracción muy alto, fue lo que dije.

Hasta yo quedé satisfecho con esa respuesta y al salir de la tienda dejé de preocuparme, no sentí más la necesidad de seguir buscando las dichosas llaves pues si la razón por la que olvidaba cosas era debido a que perdía la noción del tiempo, del espacio y de lo que estaba haciendo por estar ensimismado en un mundo de ideas y abstracciones pues bien valía la pena correr el riesgo de perder una que otra llave de vez en cuando.

El mismo río

He visto la película 'Pride and Prejudice' dos veces, entre el Domingo y el Lunes recién pasado, lo que es todo un acontecimiento pues no acostumbro mirar 2 veces una misma película (por esa idea tonta de que podría ser una pérdida de tiempo ver algo más de una vez cuando deberíamos aprovecharlo tratando de conseguir otra cosa que supere la anterior). La realidad es que no siempre o casi nunca se tiene tanta suerte de encontrar en un mismo día algo que sobrepase la impresión que películas como esa dejan en mortales como yo.

Ese film es excelente desde el principio hasta el fin. Y por la escena final surge este post ya que casualmente comentaba con una amiga (cómplice) lo aburrido y hasta molesto que llega a ser, escuchar a alguien repetir la misma expresión (aunque sea de cariño) una y otra vez. En esa última escena los protagonistas ensayan los términos apropiados con el que se dirigirán el uno al otro dependiendo de cual sea el tipo de circunstancias en la que se encuentren..

A ella no le gusta "My Dear" porque le recuerda que así es como su padre acostumbra dirigirse a su madre cuando ella lo asedia con sus incesantes quejas o su cambiante estado de humor (interesante cómo sabiendo el significado real de las palabras preferimos en cambio el uso de otras por la contaminación que provoca escucharlas previamente en ciertos contextos).. y entonces pienso en esta amiga que cuando está en buenas conmigo me dice "mi amor" por aquí, 'mi amor por allá' y no se cansa de hacer lo mismo hasta que mi nombre no se vuelve a escuchar jamás.

No dejo de reconocer sus buenas intenciones pero me cuesta muchísimo trabajo oírla cuando se pone así de melosa y lo que quisiera realmente es escaparme, quisiera estar en otra parte para estar a salvo de tanta "dulzura" repetida.

Y no es que no me gusten un poco las majaderías, al contrario, pero las disfruto cuando tienen buen gusto, no sobreabundan, no se convierten en un cliché, etc., etc., que ahí es que está la belleza, en la creatividad, en no ser repetitivos (se imaginan un beso, el mismo beso siempre, ufff), en no ser el mismo río que pasa todo el tiempo por el mismo lugar.

Sunday, May 1, 2011

Algo es algo!

Me proponía correr por quince minutos y corrí once. Creo que no estuvo nada mal. Para alguien que como ejercicio sólo camina porque eso es parte del trabajo (recorrer tiendas) y teniendo en cuenta que no lo había hecho desde comienzos del verano pasado eso ya es un gran progreso.

Le di tres vueltas a la pista de atletismo y honestamente pensé que habían pasado los quince minutos, pero no, sólo fueron once (diez y medio, pero me gusta redondear). Pensé darle otra vuelta pero después dije que estaba bien pues era mejor dejarlo todo ahí y no correr el riesgo de que me diera ese dolor que se siente en la boca del estómago y en el que uno cree sin mentir que se va a morir...

Entre las ideas que me vinieron a la cabeza para justificar el no haber completado el objetivo, estuvo la racionalización de que lo importante no es el cómo se comienza una tarea sino el cómo se termina. Es algo parecido a como cuando uno se deja llevar del gusto y come o toma más de la cuenta y entonces luego vienen las consecuencias y las lamentaciones por no haber parado a tiempo.

Ya podrán ustedes juzgar basado en la foto que me tomé al terminar la faena.