Saturday, December 31, 2011

Hechizo

Voy a aprovechar que estoy bajo el efecto de un hechizo, uno al que me someto con mucho placer todos los días provocado por los efluvios que emanan del café recién acabado de preparar, para hacer una última entrega este año.

El café, ya saben, es nuestra droga preferida y lo disfrutamos desde el primer momento en que sus partículas invaden el ambiente con su olor característico, tan embriagante, penetrante y estimulante de los sentidos. No paramos hasta que la última gota de la taza, pozuelo, vaso ha caído dentro de nuestra garganta ..., a destiempo. Siempre a destiempo. Siempre nos parece que se acaba demasiado rápido.

Los últimos meses de este año han sido muy fructíferos en cuanto a ponernos a pensar, reflexionar y cuestionar los parámetros lógicos en que se desenvuelve nuestra vida.

Dos cosas quiero resaltar de las conclusiones a las que he llegado. La primera ya la había mencionado antes y es que necesito otro trabajo, uno diferente del que tengo ahora. Este Lunes finalmente presentaré la carta de renuncia de donde estoy y será efectiva en 2 semanas. Trataré lo más rápido posible de conseguir otro. Si no, pues viviré de la caridad pública, de los familiares y de los amigos.

En la segunda cosa, algunas experiencias particulares han influido en lo que voy a decir y desde ya alteran la manera de relacionarme con las personas que me interesa mantener cerca de mi vida... Independientemente de los grandes desafíos que presenta el mantener una relación con otro ser humano, no deben ser los eventos que nos separan, los malos momentos, los que deben servir de base para el éxito y continuidad de la misma, sino las instancias que los unen, aquellas que los hacen estar juntos y buscarse, en suma,  los buenos momentos que se han compartido a través del tiempo y los años los que deben tomarse en cuenta.

Friday, December 30, 2011

Lo esencial

Tantas cosas que hacemos en la vida que hasta se nos olvida el porqué existimos... Lo esencial de la existencia se pierde en detalles mundanos, intrascendentes, irrelevantes.

Nos podemos volver hedonistas, vivir para el placer de los sentidos, del cuerpo, la carne, tratando de darle satisfacción a nuestros instintos primarios y a pesar de ello nada es suficiente para aplacar nuestra sensación de vacuidad. Por más que lo intentamos y ensayamos con esos y otros métodos, no logramos sentirnos del todo satisfechos, realizados, completos.

Por un momento nuestras rutinas y afanes cotidianos pueden distraernos, de hecho, buscamos divertirnos, recrearnos, tratando de encontrar eso que le da sentido a la vida y llegamos a convencernos de que en el trabajo o el entretenimiento podemos conseguir eso, pero no, no es ahí que se logra alcanzar la meta.

Creo, sin embargo, haber encontrado una respuesta satisfactoria a esa necesidad nuestra de encontrarle sentido a la vida. A través de mi recorrido personal por ella puedo decir que he descubierto qué es lo que buscamos, qué es lo que nos completa, qué es lo que le da sentido a nuestra existencia.

Pero es tan elusivo, tan difícil de reconocer y encontrar que si tenemos suerte y logramos descubrirlo a tiempo debemos dejarlo todo y seguirlo a cómo dé lugar.

Sé que voy a parecer un poco cursi, quizás hasta afectado, pero es fin de año y comienzo de otro, tiempo para reflexionar y plantearse objetivos y entonces creo que no debe haber otro mayor que tratar de conseguir éste.

Sí señor, aquí lo tengo. Lo que todos buscamos, lo que nos mueve, nos completa, nos llena, aunque no siempre lo tenemos del todo claro, se llama, no tiene otro nombre, es: El Amor, L'Amour, Love...

Wednesday, December 21, 2011

La foto en que no estás

Había oído esa historia antes y la noche del Domingo la volví a escuchar. He ahí una foto de la familia, una foto grande proyectada en la pantalla portátil que adosaron a la pared para rememorar en imágenes tiempos pasados, recientes y no tan recientes en ocasión de la celebración del aniversario que los volvía a reunir a casi todos.

En esa foto aparecen todos los integrantes menos ella. No los conté, pero eran muchos y era la única que faltaba. ¿Acaso no era un miembro de la familia también? Era una foto muy vieja, en blanco y negro, no porque fuera tirada adrede o reproducida así por razones artísticas sino porque en los tiempos en que fue tomada, la fotografía a colores era muy escasa, casi inexistente.

Probablemente, las pocas cámaras a colores que existían en esa época debían ser muy caras, inaccesibles por el precio para mucha gente, pero sobretodo para los bolsillos de un fotógrafo provinciano.

Parece que es la única foto que queda de la familia completa y el hecho de no figurar en ella debe haberla perseguido y atormentado durante toda su vida. Tanto así que cuando una parte de la concurrencia con edad suficiente para reconocer quién era quién en ese entonces no la pudo descubrir dentro del grupo, ella saltó a explicar con increíble rapidez, como si lo tuviera todo bien memorizado, el porqué no estuvo allí. Lo debe haber tenido que contar muchas veces.

Se estaba bañando, probablemente preparándose para el acontecimiento y cuando logró salir, José, el fotógrafo ya se había ido en su motor. Nos contó que lloró muchísimo, sin parar por horas y yo creo que todavía es la hora que le duele bastante a pesar de querer disimularlo con risas, el ser la única persona que no está en la diapositiva.

Y lo que duele más, quizás, es la impotencia, ese sentimiento de indefensión ante lo que no se puede cambiar, el no poder volver el tiempo atrás para estar ahí presente como todos los demás para siempre.

Tuesday, December 20, 2011

Veinte el Veinte pero también el Veintisiete

Hoy es 20 de Diciembre y hace veinte años nació la incomparable de Grace. Pero también fue 27 de Noviembre hace menos de un mes y ya celebramos el cumpleaños veinte de la increíble Bu.

Sin importar qué tanto significado le atribuyamos a estas fechas, aniversarios de sus llegadas a este mundo, lo importante es que las mismas sirven de marcadores para resaltar el cariño y la admiración que siento por estas chicas.

Nos conocimos a través de nuestros respectivos blogs y a pesar de la distancia y otras grandes diferencias que nos separan, con el paso del tiempo hemos podido consolidar una muy buena y bonita relación de amistad que no hecho más que incrementarse, intensificarse, extenderse desde el momento en que nos descubrimos los unos a los otros.

¡Qué viva Bu! ¡Qué viva Grace! Long live both of you!

Espero que igual como ha sido en estos últimos dos años, el futuro (que es un hoy en espera) nos permita mantenernos con el mismo deseo y entusiasmo de hoy por querer compartir nuestras cosas, buenas y malas, nuestros triunfos pero también nuestros fracasos y que podamos estar ahí de mente y corazón apoyándonos mutuamente en nuestros recorridos individuales por la vida.

Volver a lo básico

Es motivo de preocupación cuando descubres que cosas que antes eran normales y rutinarias en tu vida y que deberían continuar siéndolo ya no lo son.

¿A partir de qué momento dejas de pegar un botón que se desprende de la camisa o del pantalón; o no arreglas un descosido en la ropa que sabes hacer muy bien porque aprendiste a coser cuando estabas en la escuela primaria; o dejas de ponerte una camisa porque no la quieres planchar, lo que sólo te tomaría 5 o 10 minutos hacerlo?

Y así como esas que he enumerado no resuelves un montón de pequeñas cosas insignificantes (recoger papeles y revistas, correspondencia abierta que dejas regada por todas partes), pero que al dejarlas acumular, se convierten en conjunto en un verdadero problema: un completo desorden.

Y todo ello porque el tiempo que deberías dedicarle a ello te la estás pasando haciendo otras cosas (¿online?) que no son tan importantes y al final cuando te cansas, es tiempo de ir a dormir, para al día siguiente ir a trabajar y a la vuelta repetir el ciclo, y ya no sobra tiempo ni siquiera para contestar e-mails o escribir cartas o visitar a los amigos, hacer llamadas por teléfonos, blah, blah, blah.

En fin, de lo que me doy cuenta es de que hay que volver a lo básico, hay que restaurar el orden, hay que poner uno nuevo que equilibre las cosas, hacer un mejor balance con el tiempo y de esa manera impedir que nuestro pequeño universo se convierta en un caos, a menos que estemos dispuestos a crear las teorías y las ecuaciones que nos permitan entenderlo y explicarlo.

Por lo pronto ya he pegado un botón que tenía como dos o tres meses despegado de un pantalón y que había dejado muy a la vista precisamente para no olvidar que tenía que hacerlo. He planchado unas camisas que a propósito no he llevado a la prensa para ir practicando. Un descosido pequeño en el bolsillo de un abrigo que me gusta mucho y que tenía más de un año así lo he arreglado con hilo y una aguja.

Esta entrega es una manera mía de mostrar mi determinación de continuar haciendo conciencia del mal y a la vez una forma de comprometerme a seguir enfrentándolo. La idea es que por buenos y placenteros que algunas conductas y hábitos puedan ser, ellos no deben instaurarse a costa de otros que están probados son absolutamente necesarios para mantenernos viviendo en el mundo de una manera digna y civilizada.

Saturday, December 17, 2011

Ideas y palabras

Me desperté en medio de la noche el otro día con el súbito reconocimiento del poder que tienen las ideas, no las palabras, en todos nosotros. No dejó de asombrarme el cómo las palabras al unirse de una manera determinada adquieren un sentido y un significado muy distinto del que poseen de manera individual.

Una idea pueda constar de una sola palabra, pero no siempre una palabra es una idea. Generalmente se necesita más de una y un cierto orden para producir una buena idea. Solas, aisladas no significan mucho. Es cuando las combinamos que se convierten en algo funcional, algo que cobra vida y tienen un efecto poderoso en nuestros cuerpos y nuestras mentes.

Luchando entre tratar de volver a dormirme o seguir el hilo de mis pensamientos no pude evitar comparar las palabras con los átomos, esas unidades pequeñísimas de que está compuesta la materia y encontrar que es su combinación con otros átomos lo que les da 'vida',  lo que los hace funcionales.

Las ideas vienen a ser como las moléculas o combinación de átomos distintos que son necesarios para producir unidades más complejas y completamente diferentes de sus componentes originales.

Me vino a la mente "el agua" como ejemplo para ilustrar este razonamiento.

Es la combinación de dos elementos simples, el oxígeno y el hidrógeno al que debemos toda la belleza que representa en sus distintas formas y expresiones: el azul de una playa paradisíaca, el río que cae en cascada sobre un despeñadero, las algodonosas y mullidas formas de las nubes cuando se pasean o corren apresuradas en las alturas o cuando cae en forma de nieve y podemos observarla por una ventana y desde la comodidad de un albergue caliente.

Pero también, el agua tiene un lado oscuro y tenebroso. Representa destrucción, muerte y desolación. Los maremotos, las inundaciones, los huracanes, y algunas nevadas son algunas de sus manifestaciones más desastrosas.

De igual modo las ideas pueden presentar un lado altruista, enaltecedor, brillante y hermoso del ser humano. Sólo hay que preguntarle a la ciencia, la poesía, la literatura para encontrar eso que acabamos de describir.

Pero al mismo tiempo las ideas pueden ser terribles, pueden morder, hacer daño y hasta matar dependiendo de la manera como se organicen ellas a través de las palabras que escogemos para representar la realidad que nos circunda. Los ejemplos sobran...

Tuesday, December 6, 2011

Me cogió la hora

El domingo pasado "me cogió la hora" para usar una expresión que no sé si sea utilizada de manera general por todos los hablantes del castellano y que quiere decir que se me hizo tarde.

Iba para la reunión del club de lectura al que me incorporé semanas atrás. Esta vez el encuentro tenía lugar en Brooklyn y a último momento tenía la hora encima y no había comprado la botella de vino que había decidido llevar a la reunión.

¡Vaya suerte la mía! Escojo el Liquor Store que creo me va a ser más fácil entrar y salir y a duras penas consigo estacionarme. Para colmo cuando llego al local está cerrado. Un cartel en la puerta anuncia las horas en que están abiertos de Lunes a Sábado. Los domingos están cerrados.

No me queda de otra y vuelvo a montarme en el vehículo. Hago una vuelta en U y enfilo para la intersección en busca del próximo lugar en que con seguridad voy a encontrar la dichosa botella.

Pero no tan rápido. La verdad es que por un pelo o por dos y no llego. Al menos a comprarla. Tampoco tarde ni temprano a la reunión que tenía programada con mis amigos-as.

Una señora y su hija deciden cruzar la calle corriendo, sin mirar, para tratar de alcanzar el autobús que está en su parada, del otro lado, recogiendo pasajeros. Justo a mitad de la cuadra y en el preciso momento que vengo bajando la calle en pendiente para tratar de coger la luz verde del semáforo.

En fracciones de segundo muevo el guía hacia mi izquierda, tomo el centro y voy del lado contrario, a la vez estoy pisando los frenos, corrijo otra vez hacia mi derecha y me deslizo lentamente hasta el final de la calle.

Por el retrovisor de mi carro y talvez de mi mente veo cuando se pararon súbitamente en medio de la vía al descubrir mi presencia y luego corrieron de nuevo hacia el autobús como si nada hubiera pasado.

Respiro, o talvez suspiro con alivio mientras siento el efecto de la adrenalina recorriendo todo mi cuerpo. La luz del semáforo está roja.