Tuesday, February 7, 2012

De luto

Todas las muertes no son iguales. Algunas duelen y se sienten más que otras. Como en este caso que nos hemos enterado de la ocurrencia de varias al mismo tiempo, hasta más numerosas y sin embargo sentimos más de cerca el dolor y el pesar por la desaparición de una sola persona quién después de una larga, ardua y sostenida lucha digna de admiración, no ha podido más y se nos ha ido para siempre. No porque no quisiera quedarse en esta vida que era lo único que conocía y lo único verdadero en lo que creía, sino porque el enemigo que estaba enfrentando era más poderoso, fue más fuerte y al final pudo más que ella y la venció.

Y la razón por la que su desaparición duele no es porque fuera una celebridad, jefa de estado, heredera de millones, sino porque era fácil identificarse con ella. Amaya creó su propio mundo, un mundo particular en el que cabíamos todos, sin importar el país o la nacionalidad, un mundo moderno, virtual, transparente en el que nos contaba sus pequeñas cosas, sus triunfos y sus fracasos, su diario vivir tal como ella lo percibía y experimentaba.

De algún modo se nos ocurre que este Domingo pasado nos hemos empobrecido un poco, algo de nuestra propia vida se nos ha ido con ella y ahora nos toca tratar de recuperar eso y ver si entre las muchas cosas que nos ha dejado podemos encontrar eso que ahora nos falta, averiguar si su ejemplo nos sirve de algo; ver si nos sirve a tratar de enfrentar de manera digna y honorable el destino común que a todos nos espera.

Y creo que quizás sea posible conseguir eso. Amaya Marichal nos ha dejado su mundo y en él su historia y dentro encontramos un ejemplo vital de humanidad, valentía, humor, sentido común, alegría y muchas cosas más y estoy seguro que todo el mundo necesita o ha necesitado tener en algún momento algunas o todas esas cosas juntas ...

Siguiendo su trayectoria, estoy seguro que la pena de su partida es sólo transitoria y el legado que nos deja que es bastante copioso, nos enseñará a tratar de vivir mejor y más plenamente, al mismo tiempo que nos ayudará a convertirnos en mejores personas, mejores individuos, mejores seres humanos.

¡Un inmenso placer el haberte conocido y que hayas compartido el mundo, tu mundo con nosotros!


4 comments:

Argénida Romero said...

Sonrío y lloro al mismo tiempo. Gracias por estas hermosas palabras sobre Amaya. Gracias a ti la conocí y ha sido una de las mejores experiencias que he tenido en internet.

Una chica que no dejó mucho.

Fernando said...

¡Ay! Argénida, nuestra vida sería muy triste y vacía si no compartiéramos las cosas que merecen compartirse. Me alegro que no sólo yo haya podido conocerla, quererla y apreciarla. El que te ocurra lo mismo a ti reafirma el valor que ella poseía en vida y aún después con todas las cosas que nos ha dejado.

Odd Bu, un look intelectualmente gafotas y su alter ego said...

Vaya... Siento mucho oír eso. O leerlo. Me recuerda a la hermana de mi tío, quien falleció recientemente a causa de un cáncer de mama que no pudo superar...

Fernando said...

Sí querida Bu, me acuerdo que me contaste y es casi inevitable no relacionarlo con situaciones parecidas muy cercanas a nosotros o de las que hemos sido testigos, sobretodo si hay una fuerte inversión de nuestros sentimientos puestos en esas personas.