Friday, January 11, 2013

¿Quién controla la bestia?

Hoy tuve una pequeña discusión amistosa con un compañero de trabajo. Mientras hablábamos por teléfono me contaba que en esos momentos le acababa de cruzar por el frente, una muchacha con unas licras muy ajustadas.

A su juicio eso era una provocación. Ella no debía vestirse así. Si alguien se ponía de fresco, ella era la culpable, ella se lo buscaba... que su esposa no se atrevería a salir así de la casa, a la calle y más cosas en el mismo orden.

Lo paré en medio de la conversación y le dije que ella podía vestirse como le diera la gana y que eso no significaba que nadie tuviera derecho a propasarse.

Para mí su forma de ver las cosas implicaba que las mujeres debían pensar o saber la manera como piensan los hombres y que en todo caso eran ellas quiénes debían protegerlos vistiéndose de manera que no despertaran ningún deseo malsano de decirle cosas de mal gusto o el manosearlas como sugirío él estaban ellas expuestas al usar ese tipo de vestimenta.

¡Increíble! Lo que uno tiene que oir. Esta es una persona con la que hablo todos los días y que me llama para cada cosa y así es como piensa, así es como ve la realidad en cuanto a la relación y el intercambio entre los sexos.

Ya que no salía a relucir en la conversación, tuve que recordarle que como hombres el problema de controlarnos era nuestro, no necesariamente de las mujeres.... Esfuerzo inútil: no lo convencí. Diplomáticamente me dijo que respetaba mis opiniones pero que no estaba de acuerdo.

Ante la sorpresa que me dió escuchar el punto de vista de este individuo debo reconocer que no todo el mundo ha tenido la suerte que he tenido yo de haber convivido siempre rodeado de mujeres: amigas, familiares, compañeras de estudio y de trabajo, lo cual me da cierta ventaja para conocer la realidad del segundo sexo (o el primero dependiendo de donde o quién empiece a contar).

Asimismo creo que por la misma razón anterior me paso de ser super controlado y atiendo menos a mis pulsiones y presiones internas que a algunas señales externas. Debido a eso también, en más de una ocasión he perdido oportunidades de tener sexo, alguna que otra gente ha confundido mi orientación sexual y hasta reprimido sexual me han llamado.

No obstante, prefiero dar todas esas señales falsas y no a la inversa de comportarme como un cretino o un imbécil que no sabe diferenciar la bestia que todos llevamos dentro y sobre quién recae el control que debemos ejercer sobre ella.

1 comment:

Daniel said...

Creo que el amigo tan solo está admitiendo su debilidad. Él no puede controlarse, él sufre cada vez que ve una mujer sexy, mal sentada, con pocas ropas. Su fundamentalismo dice: no me provoquen, que sufro eso.

Yo le temo a las culebras. Me ponen nervioso. Cuando veo una, a duras penas controlo mi miedo y si llego a un sitio donde podrían encontrarse estas, eso es en lo primero que pienso.