Friday, March 1, 2013

Un día en el hospital

A todos nos toca un día, de lo que sea, haciendo cualquier cosa o en el hospital como me sucedió a mí este Martes recién pasado y no como visitante o invitado especial sino como paciente común y corriente.

Es la segunda vez en algo más de 8 años. Y casi por el mismo problema. Aquella vez para reparar una hernia inguinal (de la ingle) en el lado derecho. En esta ocasión, otra hernia pero del otro lado, el izquierdo.

 Es bueno recalcar que las hernias se reparan, no se sacan como mucha gente supone y cree. Una debilidad en la musculatura lisa que rodea los intestinos o cualquier otro órgano interno, provoca algún agujero a través del cual los mismos se escabuyen y esa es la protuberancia que uno puede notar a simple vista. 

Inicialmente una hernia no representa una emergencia y es una cirugía que puede hacerse de manera laparóscopica, que es un procedimiento poco invasivo y generalmente se realiza de manera ambulatoria. No te internan: te dejan ir el mismo día si no hay complicaciones.

La primera operación que me hicieron de ese tipo me dejó 3 hoyitos que casi han desaparecido ya. Esta segunda me ha dejado 4 y espero que no sólo desaparezcan, sino que no hayan más por los próximos 15 o 20 años.

Todo salió según el librito. Llegué al hospital a las 6:00 AM y a las 3:00 PM estaba de vuelta en la casa. No me dio mareos como la primera vez. Pude caminar sin demasiada dificultad y el dolor o no era muy intenso o fue amortiguado perfectamente por la anestesia y los calmantes que me administraron.

Me llamó la atención la cantidad de gente por la que tuve que pasar antes y después de la cirugía (incluyendo el cirujano y sus asistentes). Fueron más de 20, sin mentir, y no, no creo estar exagerando.

La nota alegre y divertida la puso una enfermera que ya casi cuando me iba se acercó a mi cubículo (no recuerdo el motivo) y se quedó extasiada al mirar mis brazos, que ¡qué hermosos eran!, que si hacía ejercicios, porque tengo muchas venas que aparecen y desaparecen con mucha facilidad.

Con razón dicen que la belleza es subjetiva y depende de los ojos que la miren, porque yo particularmente no les encuentro nada de atractivos ni tienen a mi parecer, nada especial que les pueda llamar la atención a nadie. Pero parece que estoy equivocado, y no, tampoco es la primera vez que me equivoco.

¡Ah! Hoy, luego de 3 días en la casa me sentí tan bien que hasta fui a trabajar. Sin contratiempos: todo bien, más o menos normal.

4 comments:

Lur, Carol, Carolinda, Ayawé the wolf, y se inventan más... said...

Vaya, pues enhorabuena por tan pronta recuperación, y por hacer del viajecito al hospital una anécdota para contar muy amena.

Un abrazo Fer!!
(mi padre también ha tenido alguna, así que algo sé. La parte técnica la has explicado muy bien :-))

Fernando said...

Y eso Carol que no hablé del viajecito de la anestesia. Eso es parte de otra historia cuando uno entrega su cuerpo y lo deja en manos de extraños.

Por suerte con cada visita al médico uno se vuelve más dócil, menos reaccionario y aprende a aceptar que eso no le pertenece a uno tanto como uno cree y se deja ... :P

Lur, Carol, Carolinda, Ayawé the wolf, y se inventan más... said...

¿y ya estás recuperado del todo?

Oye! te estoy esperando en la entrada del txoko de las pequeñas cosas para celebrar el premio, tienes que aparecer!! y brindar!! un beso.

Lur, Carol, Carolinda, Ayawé the wolf, y se inventan más... said...

((en otro momento me encantaría escuchar la experiencia de la anestesia))