Tuesday, December 31, 2013

No más resoluciones ... y feliz 2014!

La mejor manera de celebrar un fin de año y el comienzo de otro no es haciendo nuevas resoluciones que como ya sabemos por experiencias pasadas, no vamos a cumplir. Si de resoluciones se trata, sería mucho mejor comenzar en cualquier momento, día, mes, etc., con lo que hemos identificado entorpece nuestro funcionar en la vida y ponerle manos a la obra ya, de inmediato.

Porqué esperar si se sabe de antemano lo que se tiene que hacer.

En mi caso y utilizando un ejemplo (porque a través de ejemplos nos entendemos mejor), no tengo que esperar el inicio del 2014 para saber que debo planchar más camisas (aprendí a hacerlo igual o mejor que las lavanderías) y para hacerlo debo encontrar el tiempo y como este es un recurso finito, no renovable, debo sacarlo de alguna parte. Hay que restarlo de algún lado, del tiempo dedicado a hacer otras cosas para poder hacer estas. Es un asunto de prioridad pura y simple...

Quién lo diría que todo se simplifica a una suma y resta. Para poner aquí hay que quitar de allí y allá. Muy simple y para seguir con el ejemplo anterior ya he identificado que el tiempo para planchar camisas es un tiempo que debo restárselo al internet. Sorry Google!!!

Antes de sentarme cada día a ver que trae Twitter o Facebook, el Mail, etc., debo planchar una camisa o un pantalón. Por lo menos uno. Y he comenzado ayer. No he tenido que esperar el día uno o dos o seis de Enero para empezar. Sencillamente he decidido no hacer una cosa si antes no he hecho la otra.

He decidido también que esto es extendible y aplicable a todos los demás aspectos de mi vida. Resulta ser tan elemental que hasta risa me da... Pero no lo es. Es más bien fundamental.

Si quiero hacer tres entregas consecutivas en el Blog antes de finalizar el año debo reprimirme de dedicar ese tiempo de escribirlas a hacer otras cosas.

Y no hay mejor manera de predicar que con el ejemplo. Esta es la prueba: con esta de hoy van tres entregas al hilo!

Deseo lo mejor para todos en el 2014!

Monday, December 30, 2013

"Siempre hay algo que hacer"

Sí, siempre hay algo que hacer y uno no lo hace porque ocupa su tiempo en otras cosas que no son las más importantes. Esto en relación a cómo invierte uno su tiempo "de facto"; las cosas que uno hace primero, en vez de las que debería hacer y que al final de cuentas no hace o se hacen de último y de mala gana.

Se habla mejor con ejemplos. El internet, los nuevos teléfonos, la TV, cuya distinción entre unos y otros es cada vez más difusa, están alterando nuestras prioridades. Nos entretienen demasiado y no queremos despegarnos de esos aparatos unos pocos segundos. 

No existe la palabra tregua. Dentro y fuera de la casa es lo mismo. Cuando uno llega de trabajar va directamente hacia esas fuentes de entretenimiento buscando lo que ofrecen para el consumo de los mortales: llámese información, noticias, compras, sexo, usted lo menciona y ahí está.

La atracción y la dependencia son tan fuertes que se postergan y se dejan de hacer las tareas primordiales en la casa (y fuera de ella), lo cual no debería ser.

Igual los fines de semana. Es un desperdicio ver cómo se nos van las horas y al final del día no hemos completado ninguna de las tareas que son necesarias para mantener una casa en buen funcionamiento. Nada se ha hecho en beneficio de acomodarnos en el hábitat dónde vivimos. Ropa que lavar o planchar, pasar la aspiradora, desempolvar, oficios en la cocina, fregar, la bañera, etc., todos quedan relegados a un segundo o tercer plano por culpa de nuestras nuevas dependencias.

Debo dar crédito por esta entrega a la visita que hice a la casa de unos amigos, uno de estos días, cuando una de las muchachas que me recibió puso el dedo en la llaga al decirme mientras limpiaba el piso: siempre hay algo que hacer en la casa.

No pude evitar reflejarme en ese espejo. De golpe me vino a la memoria todas las cosas que había que hacer en mi casa y yo no las hacía. Había y hay muchas cosas por hacer y me pregunté: ¿porqué yo no las hago? ¿Porqué yo no las he hecho?

Sunday, December 29, 2013

Reinventarse

Reinvéntate es el eslogan de una agencia de publicidad creativa en la que trabaja Chelo, un amigo al que conozco desde hace mucho tiempo y que tratamos como si fuera parte de la familia.

Hoy amanecí con esa palabra en la punta de la lengua y me doy cuenta que eso es lo que hay que hacer, no de vez en cuando, sino todo el tiempo: reinventarse y reinventarse continuamente. ¿Qué significa todo esto?

Reinventarse significa cambiar pero no en el sentido del cambio constante que sufrimos querámoslo o no con el paso del tiempo, las circunstancias y/o las situaciones que nos rodean. Ese tipo de cambio es inevitable, no tenemos mucho control sobre él, ocurre de manera incesante y los resultados que produce pueden ser buenos y malos. Podría incluso estar ligado a la suerte.

En cambio, reinventarse implica un tipo de cambio dirigido, conlleva una especie de transformación hacia un fin determinado, hacia una meta que nos habremos propuesto de antemano y en la dirección que mejor nos vaya a convenir.

Reinventarse es una forma de rehacerse, de romper con el pasado, crear una nueva realidad pues no nos sentimos satisfechos ni cómodos con lo que tenemos o dónde nos encontramos.

Reinventarme es la clave para no sólo sobrevivir, sino vivir plenamente tanto en el presente y el futuro de este mundo, mi mundo, el único que conozco.

Sunday, December 22, 2013

El crimen pasional es una estupidez

El Jueves pasado me enteré de la triste noticia que la noche anterior (Miércoles, 18 de Diciembre), un hombre había matado a una mujer en su lugar de trabajo, un salón de belleza o de uñas que para el caso no tiene importancia. Luego se mató el mismo en un estacionamiento dos o tres cuadras más allá de donde ocurrió el primer incidente.

Resulta que por motivos de trabajo me estaciono cerca de allí, a dos esquinas para ser más exacto, en Union City, New Jersey, dónde en el último mes he trabajado de manera consistente casi todos los días y la cercanía del lugar hace que me identifique mucho con la ocurrencia de un acontecimiento tan funesto, inesperado y por demás impredecible.

Los muertos tenían una hija en común y se presume que hubo motivos pasionales envueltos en el origen del crimen y posterior suicidio.

Sucesos como ese ocurren a diario, en algunas partes más que en otras y con mucho mayor frecuencia de lo que deberían ocurrir si las personas pensaran un poquito más.

Particularmente yo, aunque pueda entender y trate de buscar explicaciones que me satisfagan, el poder encontrarlas no impide la rabia que se siente cuando una de estas desgracias ocurre.

Me lleno de asombro por los desenlaces trágicos que provoca la estupidez humana, el no entender las cosas, el que haya personas que quieran forzar el destino en determinadas direcciones, a como dé lugar y cuando las condiciones ya no existen, las circunstancias han cambiado y se han debilitado o agotado las posibilidades de un arreglo armonioso entre las partes.

Cuando una persona no quiere pues no quiere y ya. No podemos forzar a nadie a que nos quiera. No es un asunto racional. No valen las razones. Los sentimientos vienen y se van, aparecen y desaparecen y hasta pueden reaparecer pero no obedecen órdenes ni mandatos ni nada por el estilo. No se imponen. Es algo que debe nacer espontáneamente en uno y de la misma forma debe ocurrir en terceros.

Además qué mérito puede tener el que alguien se quede con nosotros por miedo, por temor o en su defecto por pena o por lástima. Es algo que me cuesta entender y no quiere decir que no tenga sentimientos. Todo lo contrario. Los tengo y en gran cantidad. Pero también tengo orgullo y valor y dignidad. Una cosa cancela a la otra.

Los sentimientos no tienen porqué nublar la razón... Como dice el poeta "todo pasa y todo queda / pero lo nuestro es pasar / pasar haciendo caminos / caminos sobre la mar". ¿Porqué hay gente que se le hace tan difícil seguir su propio camino? ¿O crear otros? ¿Porqué tenemos que interrumpirle el camino y el andar a otros o interrumpírnoslo a nosotros mismos?

A mí que me lleve el mar, que me traguen las olas... pero trataré de seguir haciendo mi propio camino, andando. Y si los demás así lo quieren dejaré que anden y hagan su propio camino..., pues ¿quién podría estar a gusto con alguien que no se siente a gusto estando con uno? ¿Quién podría estar a gusto con alguien que se queda sólo porque siente una obligación?

Cada vez estoy más convencido de que la falta de comprensión y entendimiento de nosotros mismos es una de las causas por las cuales no entendemos a los otros ni a sus sentimientos. Si no controlamos lo que sentimos qué nos hace pensar que los demás sí pueden y peor, que podrían hacerlo de tal manera que nos favorezca... Es como digo, una estupidez, un sin sentido y me cuesta mucho entenderlo.