Sunday, September 7, 2014

Más allá de la pista de atletismo

Ayer en la mañana en mi rutina de correr en la pista de atletismo, uno de los corredores, de los más asiduos, un señor de un poco más edad que yo, se apareó conmigo y comenzó a dar vueltas en una línea paralela a la mía...

No duramos mucho tiempo corriendo. Era casi el tiempo de hacer mi pausa acostumbrada en la mitad de la sesión. Creo que corrimos juntos algunos 7 u 8 minutos.

Mas, ese tiempo fue suficiente para reflexionar lo difícil que es llevar el paso con otra persona. Algunas veces debes frenarte, otras debes acelerar, hay que sortear los obstáculos del camino (gente que camina o corre de manera más despacio).

Luego de mi pausa me apareé de nuevo con el señor en cuestión. Este había continuado la marcha de manera impertérrita y no sé si el descanso de algunos 5 o 6 minutos me pusieron más lento, lo que sí percibí fue que el iba más rápido y me costaba más esfuerzo mantener el ritmo esquivando a su vez a las demás personas que encontrábamos en la trayectoria.

En muy poco tiempo pude ver las ventajas y desventajas de correr solo o acompañado... Es más fácil correr solo, no sientes ninguna presión, vas al paso que te da la gana. E igual paras sin tener que dar explicaciones o decirle nada a nadie.

Igualmente no tiene el mismo mérito.

Correr con otra persona te reta a ir o más lento o más rápido. Es una lucha interna para ajustar el paso, ajustar el ritmo al del otro. De repente adquieres conciencia de ti mismo, de tus propias ansiedades y limitaciones. Te haces consciente de los pasos que das, de tu forma de correr y el significado de la palabra sincronía.

Las cosas no se quedan ahí. Es muy tentador el deseo que siento de extrapolar los resultados de estas observaciones más allá de la pista de atletismo. 

2 comments:

Sonia Tejada said...

Creo que l clave cuando nos enfrascamos en actividades con otros, está en que ambos lleven el mismo ritmo, no necesariamente en que bailen igual, pero que haya armonía. De lo contrario, el compás se pierde, y puede afectar negativamente el progreso o éxito de la empresa en cuestión, cualquiera que ésta sea.

Fernando said...

De Acuerdo Sonia. Agregaría, sin embargo que lo más importante no sea quizas llevar el mismo ritmo sino que exista el interés de ambas partes de querer llevarlo. Las circunstancias obligan, se interponen obstáculos muchas veces para que el ritmo se pierda como fue el caso de referencia, mas el interés de volver a él nos hizo retomarlo. Ambas partes... Parece que también hay que tener un poco de paciencia.