Sunday, March 30, 2014

¿Cómo se cura la soberbia?

Las razones por las que queremos ir y vamos a las universidades o centros de educación superior, varían de acuerdo a la variabilidad de los seres humanos y sus circunstancias específicas.

Algunos vemos esos centros como formas de combatir la ignorancia. Otros para diferenciarnos del resto y al obtener un título poder decir a viva voz: yo-soy-mejor-que-tú, "soy un profesional". En cambio, ...

Los hay quiénes van a combatir la pobreza o los que tratan de cambiar la situación de opresión económica en la que han vivido sometidos. Igual como las anteriores, pueden haber muchísimas razones más.

Cada situación es única y habría que preguntarle a cada persona para poder saber exactamente porqué asiste a una escuela de esas (dando por descontado que realmente sabemos porqué hacemos las cosas).

El otro día observé que hay otras motivaciones por las cuales alguna gente quiere ir a estudiar a la universidad. Me percaté que la soberbia es una de ellas.

Gente que se siente incomprendida, marginada, utilizada y cree que con otro título va a revertir lo que considera son atropellos que se cometen en su contra. Lo que puede muy bien ser cierto, en parte, pero deja de lado la cuota de responsabilidad que todos tenemos en el devenir de los hechos.

No me vayan a malinterpretar. Ir a la universidad aunque sea de visita es algo muy provechoso. Pero las verdaderas razones por las que vamos quedan sin cuestionar y éstas podrían ser muy engañosas, vacías y superfluas.

Créanme, ir a la universidad porque otra gente va a ella me puede dar un título ciertamente y eso es mejor que nada, pero al lograrlo no se cuestiona ni se resuelve el problema de la dependencia hacia otras personas y las verdaderas razones por las que voy.

Al final de cuentas esa dependencia, la soberbia o cualquier otra falla personal que me motiva a hacer cosas o estudiar en este caso, volverán a salir, se reflejarán en otros escenarios y otras circunstancias.

Hasta que no tomemos el toro por los cuernos y nos sinceremos con nosotros mismos y nos veamos reflejados en el verdadero espejo de nuestra realidad del porqué hacemos las cosas, haremos como los ciegos, iremos dando tumbos por el mundo golpeándonos sin remedio.

No existe ninguna carrera que nos cure de la soberbia y de igual manera no existe nada que nos cure de nuestros defectos excepto nosotros mismos cuando no dejamos que los mismos controlen nuestras acciones.

Y para lograr eso no siempre se necesita ir a la universidad aunque si abrimos los ojos talvez nos ayude un poco, no por la universidad per se sino por nuestra propia apertura, nuestra propia experiencia a querer vernos reflejados en otros de la manera tal y cual somos...

De vez en cuando ...

De vez en cuando y de cuando en vez, todo debe calibrarse. Los autómoviles, los aparatos eléctricos, el software, uno mismo y eso incluye las relaciones que sostenemos con las demás personas.

Porque todo cambia, los tornillos se aflojan y hay que apretarlos, hacer reparaciones aquí y allá y hasta cambiar piezas si es necesario para extender la vida útil de los utensilios, los enlaces y las conexiones que forman parte de nuestro diario vivir.

Porque no siempre puede darse uno el lujo de cambiar las cosas o sustituirlas por otras mejores. Hacerlo, en el caso de que se pudiera, no garantiza que las mismas funcionarán mejor que las anteriores o que encajarán perfectamente en el lugar donde las queremos colocar..., o a la inversa.

Hasta la vida hay que replanteársela en nuevos términos de vez en cuando y de cuando en vez.

Saturday, March 22, 2014

Lo que me caracteriza

Si hubiera una cosa que nos caracterizara, ¿cuál sería ella?  Si fueran varias cosas, cuáles serían esas que mejor nos definirían? ¿Cuáles son esos puntos fuertes que hacen de uno la persona que es y por la que es fácilmente reconocible a si mismo y por los demás?

Esas eran parte de las preguntas que me hacía el otro día.

De todas las cosas que pasaron por mi mente un par de ellas resaltaron.

No es un secreto que me gusta servir, me gusta ser útil. Me gusta sentir que mi presencia en el mundo suma, no resta y todo ello puede resumirse en unas cuantas palabras:

Soy la clase de gente que es capaz de meterse en problemas por ayudar a las personas, a otros, si considero que es mi deber moral, mi responsabilidad como ser humano.

Por hacer lo que considero justo, no creo apropiado el buscar reconocimientos ni publicidad de ningún tipo.

Precisamente  por eso, por considerar que cualquier cosa que se haga en favor de otros individuos es nuestro deber, los agradecimientos no son obligatorios y creo que la satisfacción del deber cumplido debe de ser nuestra mayor y única recompensa.

Qué conste, que hacer cosas por los otros no representa a mi modo de ver un asunto de debilidad o un espíritu dependiente y sumiso. Mas bien es un asunto de vocación y al mismo tiempo de elección...También se sabe y se elige ser "hijueputa" siempre y cuando haya necesidad de serlo.