Saturday, February 28, 2015

Asimetrías

Tu no sabes lo que tienes hasta que ..., no, no, por ahí no es que va la cosa; o sí, tal vez sí hay una estrecha relación entre lo que voy a decir y la frase que no terminé de completar.

Apreciamos más las cosas cuando no las tenemos, cuando por una circunstancia o la otra ya no están a nuestra disposición (de manera temporal o permanente). Un conocimiento que forma parte ya de nuestro acervo cultural.

Me tocó experimentarlo de mala manera la semana que acaba de pasar. Se dañó el sistema de calefacción en la casa dónde vivo. Adiós agua caliente, adiós agua en general. Ni siquiera agua para fregar los platos por no decir otra cosa.

La casa se volvió inhóspita. Se convirtió en una gran nevera. Sufrí de estrés, me dolió la cabeza debido a la gran tensión que provoca el frío y si no hubiera sido por una gran samaritana que me acogió en su casa (¡gracias mujer!), quién sabe lo que hubiera sido de mí todos estos días (aquí estoy exagerando un poco).

Todo esto ocurrió precisamente en la semana que se rompieron récords de temperatura en NY.

Afortunadamente recién se acabó de resolver el problema de la calefacción (queda uno que otro detallito). Hubo que comprar equipos nuevos para reemplazar los viejos y empatar tuberías que se explotaron como consecuencia del agua que se congeló y las reventó.

Luego de pasada la Odisea estoy aquí reflexionando sobre lo ocurrido. No tengo frío, la casa está con una temperatura "habitable", hay agua fría y caliente en todas partes y me puedo bañar. En otras palabras, las cosas ya volvieron a la normalidad.

Mas, si no hubiera sido por la experiencia traumática por la que hemos pasado (no sólo yo sino todos los que vivimos en esta casa de 3 departamentos), no siento como si fuera la gran cosa. No hay exaltación, estado de felicidad, alegría. Volví al estado anterior al percance. Parece que lo normal es así. Sólo tiene valor cuando se conoce lo anormal, cuando nos salimos fuera de su territorio.

Parece que para poder apreciar las cosas en su justa magnitud es necesario experimentar la pérdida ya sea de manera directa o vicaria (indirectamente a través de terceros). De lo contrario no sabemos cuál es el costo real de las cosas y el valor que las mismas poseen se nos revela únicamente cuando dejamos de tenerlas.

Se me ocurren otras ideas relacionadas con lo mismo y que podrían extrapolarse a otros escenarios pero las dejaré como material para otra entrega.

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