Sunday, November 9, 2008

Babysitting

Hoy mi sobrina me pidió un favor. Que si me podía quedar con su bebé por una hora y 20 minutos. Esos 80 minutos se triplicaron pero tratándose de Aaron eso no importaba.
El baby que ahora tiene un año y 3 meses ha desarrollado una predilección especial por mí que comenzó desde antes de él cumplir los 6 meses. Yo, naturalmente, no he podido resistirme a su encanto.
Y es extraño porque contrario a lo que hago con casi todos los bebés que me son muy cercanos, a éste yo no le hacía caso ni le hice nada fuera de lo común para llamar su atención. Pero él me ha escogido entre todo el mundo para ponerme casi al mismo nivel de su mamá y su papá. Lo pueden dejar conmigo no importa bajo que circunstancias y nunca llora o si está llorando voy y lo busco e inmediatamente deja de llorar...Si está con un tercero que no es su mamá ni su papá no pone objeción para venir a donde mí. Pero puede oponerse con fuerza y hasta alterarse si lo tengo y alguien más trata de llevárselo cuando lo tengo cargado.
Podemos dejar de vernos por semanas pero es el mismo amor de siempre. Hoy se me durmió en los brazos y tuve que acostarme de espaldas en la cama porque aún durmiendo no dejó que lo despegara, ni que lo entregara a mi hermana para llevarlo a dormir. Tampoco me quería soltar en la cama y al tercer intento y luego de 10 o 15 minutos batallando se dejó despegar y abrió los ojos un poquito, los volvió a cerrar, se sonrió y continuó su sueño. Y así como por 2 horas.

Lo que me atrae de esta historia es cómo el hecho de saberme querido, distinguido y apreciado por alguien (sin importar que ese alguien sea un bebé de meses) puede alterar la dinámica de la relación hasta el punto de que ese cariño y esa distinción se convierten en algo recíproco y mutuo, cuando inicialmente sólo iba en una sola de las direcciones.
Me divierte mucho el hecho de que con este niño como ya dije antes no he hecho nada para merecer su inclinación.
Me gustaría saber qué cosas ve él en mí que no soy consciente que poseo para así de esa manera poder explotarlas concienzudamente y hacerme rico o atraer las personas que deseo atraerme y/o evitar que me eludan.....
Mientras descubro eso voy a disfrutar los celos que despierta en los demás miembros de la familia y las amistades respectivas, esta decidida preferencia que Aaron abiertamente me profesa..perdón, que nos profesamos.. ja ja ja


6 comments:

Carolin said...

jajjaaja estas muy "mono" con Aaron, no puedo contigo, es una dicha tener un niño cercano a uno y sentirse querido por este. Aunque no tengo hijos, ni sobrinos, he tenido cierta empatía con niños de amistades y debo confesar que es muy agradable. Cuando sucede eso se dice que uno tiene sangre dulce para atraer a los niños pero pienso que hay algo más porque lo cierto es que no todos los niños se derriten por mis brazos Jejejeje disfruta, te siento feliz. Un beso y un fuerte abrazo.

SANDRA said...

ferchu muy lindo aca me pase un besote
que andes de mil

Patricia Báez said...

Tu capacidad de aceptar a cada ser como es y darte,te hacen especial.

Hatchobori said...

Si eso es un sobrino imaginate lo que se siente con un hijo, especialmente cuando son pequeños y se duermen en tu pecho.

Intenta hacer un niño, para que sepas lo rico se siente acurrucarlo.

Lur, Carol, CaroLur, Carolinda, Conejisha, Bruji, loba, cola de ciervo ;), y se inventan más... said...

¡qué arrechucha de relación tan bonica!! disfrútala mucho!

susurrosdebrujas said...

Sé de lo que hablas, Fernando. Eso me pasa con Amaya, la beba de Patricia. Tuve la oportunidad de compartir con ella como por tres meses, y el apego que esa niña sentía por mi me desarmaba. No importaba si yo estaba cansada, o malhumorada, ese amor que con apenas meses de edad me brindaba me hacía sentir una mujer superespecial.