Monday, January 26, 2009

Eso no duele

Por lo pronto y para responder a Daniel, debo decir que a mí no me duele mi masculinidad. Ni a ti tampoco. Todo lo contrario. La disfrutamos.  ¿Cierto?
Y no se me escapa para nada tu dosis de ironía y tal vez algo de sarcasmo en la pregunta y sé que no fue dirigida hacia mí sino al público femenino que lee y opina en esta página. 
El no tener que expresar los sentimientos ni compartirlos es una delicia. Lo contrario, el creer que compartirlos me puede aliviar de alguna pena es lo que mortifica o a la inversa despues de haberlos expresado, es mucho más incómoda sentir esa sensación de vulnerabilidad o de desnudez.  
No espero que muchas mujeres entiendan esto (no ofensas: tampoco creo que los hombres entendemos a las mujeres). Reprimir un sentimiento, una emoción de debilidad si se ha sido entrenado adecuadamente y se cuenta con el equipo necesario -la fisiología, las hormonas, que sé yo?- no representa para nada ninguna desventaja. Ese es nuestro territorio. Ahí es que nos sentimos cómodos. Y casi todos los hombres concordamos en eso. Que eso sea apropiado para comunicarse con el sexo opuesto ahí no estoy tan de acuerdo pues las mismas reglas no aplican en el otro campo. Por eso mi estrategia para lidiar con los dos sexos es totalmente diferente. Gracias a Deborah Tannen que me ayudó a entenderme y a entenderlas en el libro ése "tu no me entiendes" (you just don't understand), la comunicación con los amigos y las amigas difiere. Juego y hablo de manera totalmente distinto con un niño que con una niña y mi trato es adaptable totalmente dependiendo de la predominancia hormonal que existe en mi interlocutor-a. Y funciona y lo sabes!

En cuanto a lo que Sheila plantea de que el hombre escoge o elige su papel no estoy tan seguro. Lo sociedad tiene sus roles predeterminados y el proceso de socialización muy pronto te va a decir que es lo apropiado y lo que se espera de ti de acuerdo a tu sexo. Y además existen algunas variantes que no pueden ser explicadas únicamente por el proceso de socialización. Como dice Tannen en el libro citado arriba, muchas mujeres descubren con horror que sus hijos (machos, varones, masculinos) a los 2 años se parecen muchísimo a sus padres en tantas cuestiones relacionadas con el carácter que a partir de ese momento ellas dudan de si algunas actitudes "cuestionables" de sus maridos fueron producto de una mala educación o por el contrario estuvieron controladas por fuerzas superiores a las que en su modo de entender eran producto de una mala crianza.

12 comments:

Sheila said...

Hola Fernando. Parece ser que le diste mente a las respuestas en tu tema al respecto. Eso es bueno.

Cuando me refería a que los hombres eligen lo que son, no me refería a una decisión individual de un hombre o un grupo de hombres, sino a lo que los hombres como género eligieron o determinaron para ellos: un papel dominante, agresivo, activo, con poca expresión de sentimientos, competitivo, y todas las demás características que social y culturalmente se atañen a los hombres.

A ustedes no les duele su papel, porque nunca lo han cuestionado. Han llevado durante miles de años el papel cantante respecto a las mujeres, y han visto "todas las ventajas" de ser hombres en esta cultura.

Dices algo en lo que estoy de acuerdo contigo: cuando yo veo un niño pequeño y a una niña pequeña, noto al vuelo la diferencia de comportamientos de ambos. Con eso no se nace. Eso se construye en el proceso de socialización, a lo que se suma el papel que juega la testosterona en el moldeamiento de la conducta de los varones.

Hay mucho escrito al respecto.

Lur, Carol, Carolur, Carolinda, Conejisha, Bruji, loba, cola de ciervo ;), y se inventan más... said...

Fernando ¿has leído algo de Ken Wilber? Te recomiendo encarecidamente "Breve historia de todas las cosas" por ser uno de los más sencillos para introducirse en su obra (Creo que cuando trata el tema hombres/mujeres te gustará). Pero además en un gran sintetizador de conocimiento sobre psicología, antropología, religión etc. Monta puzzles/mapas muy interesantes.

Sonia T. said...

Fernando, mejor ni opino, sobre joyitas como éstá "No espero que muchas mujeres entiendan esto" y ésta, "Juego y hablo de manera totalmente distinto con un niño que con una niña y mi trato es adaptable totalmente dependiendo de la predominancia hormonal que existe en mi interlocutor-a. Y funciona y lo sabes!" How irritating, jajajaja.

Hay algo extramadamente perturbador en esas dos declaraciones. Podría decirte que no espero que me entiendas, porque eres hombre, pero prefiero salir por la puerta ancha, y no pretender que sé cómo piensas y hasta donde llega tu capacidad para entender!!! I hope you can se that your statement was quite patronizing my friend.

Abrazos Fer,

Sheila said...

Te recomiendo este otro libro, Fernando, aparte del que te recomienda Lur, o Carol: "Paradojas de la sexualidad masculina". No recuerdo el nombre del autor, porque tengo el libro prestado, pero es muy edificante en lo que respecta a cómo los hombres construyen su masculinidad.

daniel said...

Me complace tu fina percepcion habiendo dicho tan poco.

Me encanta National Geografic y mientras mas lo veo mas entiendo los asuntos de hembras y machos.

En mi humilde opinion, son las hembras las que gobiernan el mundo... y que bueno que sea asi.

Fernando said...

Vaya! No ha estado mal la tertulia. Me han tirado algunos platos pero no se ha roto toda la vajilla. Debo agradecer a Daniel que me ha ayudado a controlar los daños causados.
Me pregunto con lo que plantea Sheila, si existe esa entidad llamada genero que puede escoger lo apropiado para cada sexo?...
Creo que nadie escoge el genero al que pertenece y el mismo no existe fuera de la persona que lo lleva. Por lo tanto pertenecer a uno u a otro es mas un problema de aceptacion que luego podemos superar y nos ayuda a movernos en una direccion que va mas alla de los sexos individuales (como en las peluquerias donde no hay preferencias y solo existe un sexo: unisex).

Carolina parece decirme algo cuando sugiere que debo leer la "Breve historia de todas las cosas", pero hasta que compre el libro estare un poco extraviado. Pero he estado indagando un poco y pude ver algo en amazon y si parece interesante...

En cuanto a Sonia, yo no hago mas que repetir lo que una mujer (you just don't understand) ya ha dicho. El link para bajar el libro gratis de la Tannen esta ahi y puedes comprobarlo. Solo soy un buen discipulo. Aprendi con ella (She's the best sociolinguist that I know). La patrona en todo caso es ella y yo no tengo ningun problema con eso (de que ella se la que mande). Por lo visto tu si, si lo que se dice aunque originalmente venga de una mujer, lo dice un hombre.
Querida, estas viendo donde no hay.
Besos!

Y Sheila de nuevo: tratare de seguir tu sugerencia tambien del libro que me indicas. Debo revisar mis libros pues no se si sea el mismo que antes lei y trata sobre un tema similar. En un tiempo me consideraba un experto del tema pero mis intereses se han movido hacia otras direcciones.
Abrazos para ti!

Sheila said...

Esa entidad llamada género la impone la cultura, o mejor dicho, nos la impone la cultura. Desde antes de nacer, que ya se sabe el sexo del feto mediante ultrasonido, los padres tienen un destino para su bebé, dependiendo de si es niña o niño, igual que hicieron sus padres con ellos al nacer. Nos asignan modos de comportarnos, de reaccionar, de vestirnos, de relacionarnos sexualmente, de amar, y hasta las profesiones que son los "apropiados" para uno u otra. Desde que nacemos nos encasillan en las categorías "hembra" o "varón". He ahi el núcleo de las grandes dificultades de adaptación y aceptación (propia y por parte de los demás), de los homosexuales, lesbianas, transexuales y transgéneros.

Se está poniendo bueno el tema. Ojalá se te ocurran otros similares. Me apasionan de verdad.

Abrazos.

Sonia T. said...

Tal vez, creo que simplemente estasmos en distintos puntos del camino avanzado. No porque alguien sea experto en algo es infalible. Pero no te preocupes que no me ofendo, simplemente prefiero ser tatada de otro modo. El género y la orientación sexual poco tienen que ver con la capacidad de entender. Pero lo dejamos aquí porque como vamos por dos caminos distintos y con formación distinta es dificil llegar a entendernos plenamente. Te agradezco el esfuerzo, aunque me sonó bastante a la defensiva. But, I guess, I just don't understand.Ja!

Patricia Báez said...

Cuando dices que no esperas que las mujeres te entiendan, ya de antemano dejas de lado cualquier sugerencia de parte del género femenino, pero me voy a atraver a hablar en base a mi experiencia y a algunas cosas que he leído.

Cuando a los 14 años mi padre me dijo que no podía estudiar mecánica porque era "cosa de hombres", me estaba asignando un rol contrario a ése. Luego, cuando le dije que me interesaba el séptimo arte, no me dijo que era "cosa de hombres", pero peor aún: dijo que las actrices lo daban por batata. Es decir, que cuando yo podría encajar en una actividad, ésta no me convenía porque supuestamente estaba corrompida.

A mi niña pequeña estoy tratando de sacarla de la "asignación" de roles. No me gusta que le regalen muñecas, aunque permito que tenga una o dos; lo que nunca permitiré son juegos de cocina y casitas. Sin embargo, ella -con apenas un año- se adaptó muy fácil a las muñecas, apenas bastó verme cómo las trataba y ya las carga y consiente como una futura madre. Le gustan las carteras, el maquillaje, los aretes, pero eso es lo que ve en una casa dominada por mujeres. Sin embargo, a pesar de que comparte con su padre, no veo que copie tanto los patrones de conducta de él. Aunque hay que reconocer que patrones de fácil observación para ella, no tienen los hombres: como ponerse aretes, usar carteras de brazo, tacones. Los hombres son más simples en esos asuntos que por lo visto nos llaman la atención desde muy pequeñas.

Ahora bien, la sociedad sí nos asigna los géneros y a través de ellos los roles: los padres nos encargamos de ello. Incluso las madres educamos a los hombres para ser "machos". "No llores, que los hombres no lloran", "Esa muchachita es mala, ni llora cuando le doy una pela", por ejemplo. No estoy tan convencida de que el hombre elija ser hombre, se le asigna, pero evidentemente que es un papel más cómodo que el de ser mujer. El hombre no cuestiona esa asignación y no hace nada para igualarse a la mujer, cambiando patrones, cediendo derechos o empoderando a sus hermanas y relacionadas.

Anoche, el padre de mi pequeña le trajo un cuento "El baúl de los juguetes". En el cuento, el autor relata que la muñeca, la casita, los utensilios de cocina, la mamila y el coche son de una niña; el camión, el carro, el carro deportivo, etc., en cambio son de un niño; al final, aparecen unos colonizadores blancos en un fuerte enfrentados a unos nativos. Los colonizadores apenas sostienen sus rifles pero no apuntan a los nativos ni siquiera se defienden, a pesar de que son amenazados. Los nativos los amenazan con lanzas.

Fue terrible interpretar el mensaje: las mujeres atienden bebés, la casa, la cocina y los hombres conducen automóviles y trenes. Y los hombres blancos construyen grandes obras y no son belicosos, en cambio los nativos son, además de atrasados (chozas, etc.) son violentos.

La presentación del cuento es muy bonita, es un libro trabajado con esmero, pero el mensaje es desastroso en estos tiempos. Yo le leo el cuento a la bebé, pero le cambio los nombres a los personajes, y cuando tengo que referirme a quien pertenecen el carro, el tren, el camión, digo que le pertenecen a ella.

Indiscutiblemente que para poder romper con los esquemas que nos han planteado y que seguimos estúpida e involuntariamente, es preciso descodificar todos los mensajes de género y reestructurarlos. Tan real es la diferencia de género, que usted -siendo psicólogo- tiene diálogos diferentes con niños y con niñas. Vaya perla.

Sheila said...

Sobre tu útimo párrafo, Patricia, es asi. Hay que estar muy alertas, muy despiert@s, para poder detectar esos "pequeños" detalles donde se expresa el sexismo y los encasillamientos por cuestiones de género. Los padres le coartamos al nuestros hijos e hijas la libertad de elección. Elegimos por ellos, y si no lo hacemos directamente, les indicamos el camino, y tratamos de no enseñarles los demás, que no los conozcan, para que no sean "diferentes".

Patricia Báez Martínez said...

Sheila, yo realmente estoy un poco confundida. Con Amaya a veces se me rompen los esquemas. Nunca he cepillado el piso y le fascina tomar un cepillo de pared y caminar la casa cepillándolo. Toma una escoba y quiere barrer (me va a romper los cuadros un día de estos), le gustan las carteras, los aretes, las muñecas, etc. Sé que en gran medida eso es lo que ve, pero hay cosas -como cepillar el piso- que no lo ha visto. Y me pregunto: ¿será que la única que ve eso como femenino soy yo ¿será un simple juego para ella? Me pregunto si los genes quedan marcados por siglos de actividades cerebrales y físicas.

Ahora bien, si ella tiene una propensión a los quehaceres domésticos -dada por la influencia genética de una abuela (Carmen) a quien le fascinan las labores doméstica y por verme a mi hacerlas de manera compulsiva-, creo que mi labor consistiría en no acentuar esa predisposición, en no regalarle nunca juegos de cocina ni nada parecido. Dejar que ella se incline de manera natural. No forzar ni a anular esta parte de su accionar, pero tampoco a fomentarlo.

He tratado de reflexionar esto con el padre, y como todo hombre quiere educarla con parámetros modernos, pero sin restringirle su "personalidad femenina". Le regalará camiones, pero también juegos de cocina y muñecas. El caso es que en la práctica, quien le ha regalado camiones y helicópteros he sido yo. O sea, que su perspectiva de género es apenas un discurso.

Como mujer y madre, cumpliré con enviar -iso facto- a la basura cada platito, tacita, cucharita, que llegue a mi casa. Ya es suficiente con el maquillaje, las carteras y los tacones.

Lur, Carol, Carolur, Carolinda, Bruji, loba, cola de ciervo ;), y se inventan más... said...

Patricia... pues eso de tirar los platitos y tal... tampoco me seduce mucho, lo veo como re-acción en contra de, ¿no crees que eso haría que la niña se fijara más en ello, le pusiera más carga energética/afectiva y le llamaría poderosamente la atención?

Quizá fomentando también su atención a más juegos diversos, se gane más. Qué graciosa tu niña cepilloteándolo todo (no la veo pero como si la viera). Igual vio a algún mayor barre-que-te-barre. Yo creo que lo que nos gusta de peques es coger cualquier chisme y "hacerlo funcionar" de alguna manera.

De todos modos, yo creo que, se haga lo que se haga, los padres tampoco pueden ser titanes y tan sólo pueden poner su granito de arena.

Un ejemplo de esto:

Mi primo hasta los 3 años, le encantaban las muñecas y las cocinas, qué digo, le chiflaban (además de los coches, etc.) y mis tíos encantados, todo lo que fuera jugar y explorar, fenomenal. Ahora que cuando empezó el colegio, se le fue pasando rápido. Pero hasta los 3 años bien que lo disfrutó sin trabas. (Eso tuvo que dejarle poso).