Tuesday, June 1, 2010

Los niños de la calle

El arte no debe servir sólo para transmitir belleza. Puede y tiene que ser también un vehículo a través del cual se denuncie todo lo malo que hay en el mundo.

Unas cuantas imágenes de Pedrito Guzmán en dónde se refleja la pobreza material y espiritual en la que vive la población más vulnerable y que sufre más esa condición de injusticia como lo son los niños y una canción de Patxi Andión han sido suficientes para estremecernos y hacer secundarias otras preocupaciones, existenciales o de cualquier tipo, que pudiéramos tener.

La realidad es tan dura, pero más aún es el cómo nosotros nos alejamos de ella para no sentir el peso de nuestra propia culpa. Real o imaginaria, de manera directa o por omisión y más que todo por darle la espalda  e ignorarla nosotros también somos culpables como los que más al no hacer nada por cambiar el actual estado de cosas que permite situaciones como la que experimentan los niños y los adultos cuando les falta lo más esencial para vivir y desarrollarse de manera mínima y adecuada.

De repente nos sentimos que hemos sido y somos muy egoístas y que el no tener suficiente sexo, la preocupación por el final que tarde o temprano nos espera, el derrame de petróleo en el golfo de México y/o el calentamiento de la tierra son problemas muy secundarios y que pasan a un segundo o tercer planos.

Hay tantas cosas a las que prestarle atención y tanto que resolver para que podamos vivir una existencia moralmente digna que nuestros problemas se vuelven de repente ínfimos ante la urgencia y la inmediatez de tener hambre o vivir desnudo sin más pecado que el haber nacido en el lugar y la familia equivocada.

4 comments:

Raymunde said...

Estoy de acuerdo, Fernando, pero también hay que tener en cuenta lo difícil que puede ser ver más allá de la propia nariz de uno, y más cuando no está acostumbrado a tener que preocuparse por más que su propia nariz...

Sheila said...

Entre tantos problemas sociales que tenemos los humanos, particularmente los de las naciones menos desarrolladas, el tema de los ninos desvalidos y en la calle es uno de los más álgidos y desgarradores. No hay palabras que puedan describir el drama de un nino descuidado por sus padres, sin educación, desprotegido, sucio, con hambre, enfermo, triste, abusado, maltratado, ignorado.

Fernando said...

Es cierto Ray..., y es lo que pasa (mi caso ahora) cuando se vive ajeno a esas realidades. Esas cosas aquí y probablemente en tu caso, no se ven todos los días. De algún modo el no verlas nos protege de los sentimientos dolorosos que nos generarían. Lo lamentable también es que aún presenciándolas todos los días, las personas desarrollamos mecanismos para protegernos de la incomodidad y al final es cómo si no las estuviéramos mirando aún estando en frente de nuestras propias narices...

Fernando said...

Oh Sheila, lo dices mejor que yo y creo que lo que más duele es la impotencia en la que uno se siente atrapado. El problema es de tal magnitud que a pesar de criticarlo, se entiende el porqué alguna gente prefiera no verlo y darle la espalda.
¿Por dónde comenzar y cómo hacerlo? Esas son interrogantes que nos planteamos y mientras tanto sólo nos quedamos en la denuncia...