Tuesday, September 4, 2012

Es más fácil querer

Estaba hablando con la muchacha de la óptica y ahora no recuerdo de qué era la conversación. Lo que sí sé es que de repente, en medio del intercambio de ideas, se me prendió el bombillito en la cabeza. Pude comprender y así se lo dije, que era más fácil querer que dejarse querer. Porque no todos los quereres son iguales ni fáciles de soportar para cualquier persona.

¿Tendrá esto alguna relación con aquello de que hay amores que matan? Puede ser . . .

Como ejemplo le puse el amor de algunas madres hacia sus hijos, pero no es exclusivo de ellas. Amor cargado de miedos y temores por cosas remotas que pudieran pasarle a ellos. Y cómo para controlar esos sentimientos ellas pudieran escoger el camino más fácil que sería controlar el movimiento de los últimos, tratando de tenerlos siempre a la vista sin perderlos por un instante aún a costa de la libertad y la independencia de ellos.

Querer, en cambio, parece ser un sentimiento, tal vez una emoción, que es como un impulso. Se quiere y ya. Con razón o sin ella, el querer va hacia adelante, transita, se mueve hacia una dirección ... El que ese querer sea correspondido o no, son otras quinientas.

El ser querido parece entrañar otros compromisos, otras responsabilidades que no siempre quién es su objeto está dispuesto a afrontar, pues los unos y las otras podrían atentar contra su libertad y su sentido de independencia.

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