Sunday, February 22, 2009

Clarification

Antes de proseguir con Seligman debo decir que  la psicología de la excelencia siempre me ha atraído, aunque ella no sea la principal razon por la que esa carrera sea elegida.  He pensado como dice un sobrino mío que ella es como un arma (de dobles filos?) que puede permitirte hacerte mejor en lo que te propongas.  Por eso me gustan las biografías, los perfiles de gente excepcional.  De alguna manera creo que modelando estos individuos, ahí está el secreto para uno convertirse en una mejor persona, individuo o ente social.  Empecé con Santiago Ramón y Cajal y no me pierdo de ver cualquier perfil, película o reportaje que tenga que ver con alguien que sobresale en su campo muy por encima de los demás.  ¿Qué tienen esos tipo-as que los hace diferentes, especiales? es mi pregunta y si existe algo común a todos ellos....
Por eso quizás durante mucho tiempo desprecié el aspecto terapéutico,  no porque no fuera útil sino porque mis intereses iban por otros rumbos y eran más de tipo académico.  
Influenciado por los gurús del Departamento de Psicología lo mío era la epistemología, la metodología de las ciencias, la metapsicología si se quiere, los procesos cognoscitivos y cosas parecidas.  No soy muy adepto a la prescripción de fármacos  pero disfruté mucho las clases de psicofarmacología y psicofisiología.  Odié la psicología anormal y las clases de psicología clínica, los test psicológicos y los tests proyectivos (Rorschach) fueron un suplicio para mí.  El modelo conductista iba bien con mi estilo de personalidad y desarrollé un amor a primera vista con B. F. Skinner.  Creo que llegué a leerme su novela Walden II.  Pero en realidad si la leyera ahora creo que podría asustarme.
Hoy en día las cosas son totalmente diferentes y creo puedo darle cabida a todas las corrientes gracias sobretodo a la apertura que libros como "la inteligencia emocional" produjeron en mí.  
Un río que te lleva a otro río, un libro que te lleva a otros libros, eso hizo Mr Goleman.  El me introdujo a Tannen, a la comunicación, al estudio del lenguaje del cuerpo y las microexpresiones; me reconcilié con Freud, leí otros libros suyos (de Goleman: Vital lies, simple truths), conocí a Seligman y su estudio sobre el optimismo y me introdujo a los conceptos de "flow" (flujo) de Mihaly Csikszentmihalyi y el de plasticidad del cerebro (neurociencias) entre otras cosas.
Sin embargo hoy por hoy lamento no haber tomado más en serio las clases de clínica.  

Uno vale en la medida en la que somos capaces de ser útiles y podemos ayudar  a los demás y muchas veces me he sentido impotente de no poder proveer más asistencia en casos de necesidad.  Creo que tambien hay hermosura y belleza en sacar al aire nuestra parte sensible y la que nos hace en cierto modo seres humanos y parte de una comunidad...
Y de eso en gran parte se trata nuestro paso por la vida.
Verdad que sí?

Saturday, February 21, 2009

¿Porqué la psicología es buena?

¿Porqué la psicología es buena?, es el título de una entretenida presentación de Martin Seligman quien en el pasado fue presidente de la APA (American Psychological Asociation) y el fundador de lo que hoy se conoce como Psicología Positiva.  
No quiere decir que existe una psicología negativa pero Seligman un experimentado terapista quiso diferenciarla de la otra psicología que nació, creció y se desarrolló bajo un modelo médico (el modelo de enfermedad).  En este modelo lo que se busca es diagnosticar, tratar y curar lo que hay de malo en el ser humano.  De ahí el hecho de que en el pasado la presencia de un psicólogo o un psiquiatra provocara el que las personas se pusieran a la defensiva pues de lo que se trataba era de descubrir el loco dentro de uno.  
Dentro del modelo de enfermedad la psicología ha hecho grandes progresos.  Hace 60 años ninguno de los trastornos mentales era tratable.  Hoy existe un tratamiento para 14 y 2 de ellos son curables. Una verdadera ciencia de la enfermedad mental se ha desarrollado.  Realmente la psicología y la psiquiatría de hoy en día pueden reivindicar el que gente miserable se hayan convertido en personas menos miserables.
Las consecuencias de este modelo, sin embargo,  tiende a convertir a las personas en víctimas y al profesional como un buscador de patologías.
Pero aún más: nos olvidamos de la gente común, nos olvidamos de mejorar la vida de las personas normales, nos olvidamos de la misión de hacer más felices, más productivas y llenas de satisfacción las vida de personas sin problemas.  Los genios, grandes talentos se volvieron malas palabras.  Nadie trabaja en eso.

Otro problema del modelo de la enfermedad, según Seligman, es que en nuestra prisa por ayudar a gente con problemas, en nuestra prisa por hacer algo para reparar daños, nunca se nos ocurrió desarrollar intervenciones para hacer a las personas más felices:  intervenciones positivas.  Eso fue lo que llevó a gente como Nancy Etkoff, Dan Gilbert, Mihaly Csikszentmihalyi y él mismo a trabajar en algo que ellos llamaron "psicología positiva" con tres objetivos en mente.  
-El primero que la psicología debía estar tan preocupada por los puntos fuertes de la naturaleza humana como por los débiles.
-Segundo, que debería estar interesada en construir las mejores cosas en la vida como en reparar las peores.
-Y tres, debería estar interesada en satisfacer las necesidades de las personas normales como tambien cultivar a los genios, a las personas de gran talento.

De la misma manera que uno puede preguntarse cómo gente extremadamente miserable difiere del resto de los demás uno puede preguntarse de que manera gente extremadamente feliz difiere de nosotros:  ellos no son más religiosos, ellos no tienen mejor condición física, ellos no tienen más dinero, no son mejor parecidos, no le pasan mejores o peores cosas en la vida.

La pregunta que uno debe hacerse es si además de la misión de curar y aliviar los males que nos aquejan, ¿podría la psicología hacer a las personas más felices?  

Bueno, todo parece indicar que ello es posible.
Y para responder a eso seligman describe tres tipos diferentes en las que una vida "feliz" puede descomponerse. 
1. La vida placentera.  Esta es el tipo de vida en la que se pueden tener tantas emociones positivas como podrían tenerse y las habilidades para amplificarla.
2. La buena vida (con un motivo o compromiso).  La vida en el trabajo, la dedicada a la crianza de los hijos, al amor o el ocio donde  la persona pierde la noción del tiempo o éste parece detenerse.
3. La vida llena de significado.

Como esto se está haciendo largo me voy a detener aquí y voy a dejar para el próximo post la descripción que hace Seligman de estos tres ejemplos de lo que podría llamarse la vida "feliz".   

Monday, February 9, 2009

OCPD

Siguiendo con el confesionario que acaban de abrir las chicas en posts anteriores, debo decir que he estado revisando cierta literatura referente a los desórdenes obsesivo-compulsivos (OCD por sus siglas en inglés). Me interesa sobretodo mejorar algunos malos hábitos de lectura que poseo, cierto ritual que cae dentro de esa categoría. Lo adquirí en la universidad o quizás desde antes pero se debe haber agravado en esos tiempos. Un exceso de confianza unido a otros elementos, me hizo creer que podía esperar el último o los últimos días del examen para preparar una asignatura. Estudiar un 25 o 50 por ciento del material y aún así pasar la materia con buena nota era la norma. El por ciento restante se lo dejaba a la suerte, al tipo de examen administrado y algo que hubiera cogido en las clases (que no es mi especialidad). El punto era estar seguro de que en ese 25 o 50 por ciento de lo estudiado no hubiera fallas y que era algo con lo que yo podía contar como dinero en el bolsillo. El resultado fue que realmente yo conseguía eso pero a costa de tener que repetir y repetir y repetir las cosas que yo leía muchas veces. Y lo curioso del caso es que ya no estoy en la universidad y todavía tengo la compulsión de querer repetir las cosas mucho más allá de lo necesario y me pasa exclusivamente cuando se trata de libros. No me pasa con las revistas, ni el internet, periódicos, blogs, etc. Sólo con libros. Vaya! El saber que esto es irracional y que no estoy estudiando para una examen no es suficiente para eliminar el ritual.

Los expertos para tratar trastornos de OCD, ansiedad y fobias son los conductistas sobretodo si la terapia se combina con una de tipo cognitivo. Pues bien en una revisión online que me encontré sobre la condición y su prima hermana OCPD (desorden de la personalidad obsesivo compulsiva) hay una página de preguntas y respuestas y una pregunta con su respuesta en particular me han llamado la atención.

Esta es la transcripción:

¿Cuál es la diferencia entre el desorden obsesivo-compulsivo (OCD) y el desorden de la personalidad obsesiva (OCPD)?
Respuesta: yo he sentido con frecuencia que las similitudes entre estos dos desórdenes (¿trastornos?) presentan más complicaciones que las que explican. Mientras que el trastorno obsesivo-compulsivo es un trastorno de ansiedad en el que la persona se alarma con amenazas irracionales, el trastorno de la personalidad obsesiva-compulsiva (OCPD) es de naturaleza filosófica o de la personalidad. Las personas con personalidad obsesiva-compulsiva están en desventaja en muchas esferas de la vida no relacionadas con la ritualización. Características de personalidad típicas en personas con OCP envuelven cantidades tremendas de ira. Esta gente se involucra en procesos de pensamiento muy rígidos y moralísticos. Lo que más me gusta decirle a personas con OCP es que se creen dueños de la verdad y tienen una tremenda intolerancia cuando la realidad de otra persona entra en conflicto con la de ellos. Personas con OCP tienden a tener relaciones disfuncionales en las cuales ellas repetidamente alienan a los que intentan acercárseles. Ellas tienden a tener un grado alto de dificultad con figuras de autoridad o como una de ellas tienden a ser intimidantes y provocar miedo en sus subordinados. Muy a menudo personas con OCP pueden ser muy exitosas en formas moderadas y mínimas de la condición. Debido a su adherencia estricta a estándares y directrices muy rígidos, el mundo de los negocios tiende a recompensar la vigilancia y aparentemente su devoción exclusiva al trabajo. A un nivel más serio de implicación con este tipo de personalidad, las personas se ven obstaculizadas por el perfeccionismo hasta tal punto que tomar decisiones aparentemente no vitales son casi imposibles debido a la necesidad desesperada de estar seguras de que están en lo correcto. Las personas con OCP tienden a tener aspectos rituales como aquéllas con OCD (trastorno obsesivo-compulsivo), por ejemplo, una necesidad de organización, una ineptitud para deshacerse de cosas más allá de su utilidad por miedo de que la cosa tenga un valor o sea un pecado de despilfarro desembarazarse de ella. El tratamiento para los que sufren OCP tiende a involucrar mucho más la colaboración del terapista recreando las filosofías y sistemas de creencias más básicos del paciente acerca de lo que es la verdad, lo correcto y estar en lo cierto.

Luego de haber leído esta pregunta con su respuesta me he quedado pensando en cuántos de nosotros tenemos uno que otro rasgo de personalidad obsesivo-compulsiva. Por lo pronto, he comenzado a enfrentar los que creo puedo tener y estoy abierto a una que otra sugerencia...

Saturday, February 7, 2009

Serendipity

Tengo mucha hambre y se me fueron las ganas de salir a la calle. No hay mucha comida en la casa y creo que no sobreviviré al día de mañana con esta ansiedad que me provoca no comer desde las 11:00 AM. Una sopa china de vaso sólo acrecienta mi malestar.
¡Quiero comida y rápido!
Se me ocurre una idea y la pongo a trabajar. Tengo aceitunas rellenas con pimientos, un frasco de jalapeños cortados en rodajas, mantequilla de oliva, aceite de maní, arroz y un sobre de cubitos de pollo en polvo Goya.
He picado los jalapeños en pedacitos más pequeños (debo hacer la recomendación de iniciarse en comida mexicana picante un par de años atrás como mínimo), lo mismo he hecho con las aceitunas; las he echado en una ollita a la que previamente le había puesto un poco de agua, aceite y disuelto la mantequilla junto con el sobrecito de caldo de pollo. Cuando todo hierve agrego el arroz y me pongo a esperar. Me olvidaba tambien de ponerle un poquito de sal al gusto, luego de constatar que le faltaba un poco...¡Bendito Chef!
Al rato se seca el agua y le bajo la temperatura a fuego lento.
Sin darme cuenta, pues estoy escudriñando lo que está pasando en internet, el olor me despierta, me saca de mi ensimismamiento y voy a ver el resultado de mi atrevimiento.

¡Bendito sea Dios! Esto es una delicia. Acabo de descubrir o inventar la comida de los dioses.

Creo, Carolina que si hubiera mujeres por aquí cerca, de seguro la oxitocina se le subiría a niveles altísimos al comer de este maravilloso manjar que acabo de crear!
¿Te atreverías a probarlo?

Night Girl

Tiene 22 años y una hija pequeña. Según su relato, está separada del padre de la niña porque él es muy celoso. Prefiere mejor vivir sola y pagar babysitter para que le atiendan a su bebé. Tiene miedo de aceptarle dinero pues aprovecha la ocasión para acercarse mucho, cosa que prefiere evitar al máximo hasta el punto de ocultarle dónde vive.
Está conversando con una amiga sobre asuntos de empleo y le comenta que le ofrecieron trabajar en una tienda de 10 de la mañana hasta las 7 de la noche. Pero ella no puede aceptarlo pues eso no es lo que le gusta. Desde que llegó a este país ha trabajado restaurantes (bares) y le gustan los tragos. En una noche puede ganarse el dinero que necesita para atender sus necesidades. Su amiga asiente y le sigue diciendo que ella no puede esperar una semana para cobrar.

En un paréntesis le pregunto que si su amiga se hizo las tetas y me contesta afirmativamente. Ella tambien quiere hacérselas, bueno, inyectarse fue la palabra que usó y me comenta que las suyas le parecen pequeñas y que un día de estos cuando consiga 3 mil dólares se las va a inyectar tambien.
Por lo que puede apreciarse todo parece indicar de que no necesita tal procedimiento, intentando yo desvanecer algunos temores ocultos y me reafirma que en verdad aunque tiene una hija, el hecho no provocó ningún cambio en la aerodinámica de aquéllas pues ella dio muy poco el seno para evitar caídas a destiempo.
Mi ex-suegra, me contesta, me trajo muchas pastillas de Santo Domingo para que yo diera mucha leche pero yo las boté todas a escondidas y no le di mucho de mamar a la niña aunque le gustaba; parece que era buena mi leche...se me pusieron grandes y duros (los senos) y me daba mucho dolor.