Tuesday, February 23, 2010

Interrogantes

¿Serán el recuerdo y el olvido fenómenos totalmente selectivos y en caso de que lo sean, serán procesos que ocurren de modo consciente o inconsciente?

¿Puede ser posible que dos personas que hayan estado en el mismo lugar o peor aún, que hayan dormido en la misma cama puedan recordar de manera totalmente distinta ciertos eventos, ciertas cosas que se sucedieron una noche varios años atrás?

Y se deja de lado lo que se pensó pues es difícil acceder con certeza a lo que otra persona pudo haber pensado, sino que todo se circunscribe a lo dicho, a lo que se expresó con palabras y con hechos.

¿Porqué ambas partes creen recordar de manera vívida lo pasado y sin embargo diferir totalmente e incluso contradecirse en cuanto a lo reportado hasta el punto de que se le atribuiría a uno cosas por la que el otro tomó o era su exclusiva responsabilidad?

¿Y porqué tratar de reconstruir el pasado minuciosamente, detalle a detalle, no sería ningún problema para una de las partes pero sí lo es para la otra que quiere que las cosas se dejen así y que ya no se hable más del asunto?

De todas formas siempre queda la duda de si ello es otro juego de palabras o un juego de poder donde no todo el mundo juega por las mismas reglas. Alguien podría estar tratando de ser totalmente honesto-a y no ver ninguna malicia o desventaja en recordar las cosas tal y como fueron pero no necesariamente tendría ese que ser el caso para la otra parte involucrada. ¿Quién sabe?

10 comments:

Argénida Romero said...

Decía Borges: "Lo único que no existe es el olvido".

Quizás todo radique en la importancia del recuerdo para el uno o para el otro, o en su no importancia. Quizás.

Sheila said...

Cada ser humano interpreta de un modo distinto un mismo hecho, dependiendo de sus intereses, su historia de vida, sus expectativas. Lo que para alguien no es importante, para el otro es de gran valor. De ese simple fenómeno surgen muchos malos entendidos entre amigo/as y parejas. Creo que el origen de los malos entendidos es que generalmente nos guardamos nuestras impresiones, y no las expresamos en el momento que las sentimos, con quien las sentimos. Si la gente hablara más y fuera más explícito con sus deseos, con sus expectativas, las relaciones humanas fueran diferentes. La vida es simple. Nostros nos la complicamos.

Daniel said...

El verso dice: "solo una cosa no hay, es el olvido...".

Pregunta 1: A mayor interés en el evento se puede suponer mayor fijación en los recuerdos?

Pregunta 2: Aunque el texto no lo diga (pero puedo suponer)... El género condiciona la captación de los recuerdos?

Sheila said...

Las mujeres tendemos a retener más los detalles, tanto agradables como desagradables.

Lur, Carol, Bruhi,Carolinda, Ayawé the wolf, cola de ciervo, y se inventan más... said...

También ocurre que ya antes de recordar, en el mismo momento del evento, registramos según filtros de percepción en base a muchas variables -personalidad, valores, estado de ánimo, atribuciones previas hacia la otra persona, prácticas culturales, etc-. Y luego, sí, reconstruimos además, muy subjetivamente lo que "aconteció".
Siempre me ha chocado los "auto-engaños", los "puntos ciegos" y las atribuciones que asignamos a otros respecto a sus intenciones, emociones, pensamientos y que embrollan nuestra comunicación.

Lur, Carol, Bruhi,Carolinda, Ayawé the wolf, cola de ciervo, y se inventan más... said...

Bueno, siempre no, cuando he sido consciente de muchos de estos mecanismos... Y pòr un lado da un cierto alivio, puesto que antes puedes no entender nada. Después comprendes la complicación, al menos.

Nahuel said...

Por favor seguidme!
www.special-essence.blogspot.com

Fernando said...

Se suponía que me ayudarían con las respuestas pero viene a ocurrir que todos plantean más interrogantes...

Parece que sólo podemos responder de manera individual pues es difícil hacerlo por otro/a o saber lo que pasa en la cabeza de una tercera persona.

Carol, parece que te leíste el libro de Goleman: psicología del autoengaño. Si es así te felicito. Ese es un libro excelente!

Daniel said...

El titulo dice "Interrogantes"... De todas formas, en ocasiones, preguntar es una forma de responder. O no?

huelladeperro said...

Salvando lo que dices que puede que no todos tengan como norma ser honestos, creo que los recuerdos de los hechos del pasado no son propiamente recuerdos de hechos, sino recuerdos de cómo los percibimos en su día. Y la percepción de las cosas no es propiamente percepción de la realidad, una cosa inconmensurable, sino reconocimiento de imágenes previamente almacenadas de lo que presumimos ser la realidad. Percibimos fácilmente lo que ya está en nosotros, lo que postulamos ser la realidad, y con mucha dificultad los elementos nuevos o que no se ajustan a nuestras espectativas.
Ajustamos la realidad a lo que de ella ya hay en nosotros. Y desde el momento que ya es nuestra, que ya la hemos integrado en nuestro ser, vamos modificando ese recuerdo a medida que nuestras experiencias nos van cambiando.
Pero hay, creo, algo profundamente patológico cuando esos recuerdos distorsionan demasiado los hechos vividos.
Si el mundo es objetivo, y no tenemos razones para creer que no lo sea, crecer, evolucionar, no puede ser otra cosa que adaptarse a ese mundo. Modificar la percepción del mundo para mantener inamovible nuestro ser es síntoma de algún malsano desorden interior.