Saturday, May 8, 2010

Conversaciones

La vida está hecha de conversaciones y algunas son como éstas.

En un tono de broma pero quizás me lo estaba diciendo en serio una prima me dice:

- Fernando, cuando usted tenga tiempo dedíqueme un poco a mí.
- Lo mismo le digo. Cuando usted tenga tiempo acuérdese que yo existo.
- Usted sabe que soy una mujer muy ocupada. Yo soy una familia de 5 y no me sobra tiempo para nada.
- Pues debería saber que yo soy una familia de 1 y el tiempo tampoco me alcanza. Quisiera hacer tantas cosas y al final pues siempre dejo muchas sin completar.

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Se me acerca el empleado quien es hijo o sobrino de la dueña del restaurante en dónde almuerzo y sin prestar atención por la razón que lo dice, él me señala:

- ¿Verdad que es mucho mejor estar feliz? Es más agradable tener siempre una sonrisa en el rostro. Una gente que tiene mala cara o que parece enojada todo el tiempo, eso no es bueno.
- Es que eso es una defensa. Hay gente muy sensible y que no quiere que la molesten o que se molestan por todo lo que la gente le dice. Entonces ponen esa cara y de esa manera se protegen. Nadie las va a molestar.
- Oh, no había pensado en eso. Entonces quiere decir que eso es como una máscara que ellos se ponen.
- Efectivamente.

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Ayer en la mañana mientras recorría parte de Manhattan me hablaba a mí mismo, es decir, pensaba a la vez que miraba la sorprendente y enigmática dinámica de la ciudad que se mueve 'sin control' en todas direcciones. Todo tiene lugar en medio de un día increíblemente azul, muy soleado y brillante que ayuda a tener claridad en la mente y en los pensamientos.

- Todo funciona a la manera de relojes. Sí, así es. Todos funcionamos como si fuéramos relojes. Pero no todos estamos sincronizados a la misma hora. Algunos están atrasados y por eso tratan de ir más de prisa. Otros, como yo en el día de hoy, cosa rara, estamos adelantados y por eso podemos ir un poco más despacio y también por eso podemos darnos cuenta de lo hermoso que está el día y también podemos ser lo suficientemente precavidos para cederle el paso a aquéllos que están atrasados y que por más que lo intentan no logran equipararse con los demás relojes.

3 comments:

miocide said...

Yo tambien soy una familia de uno, asi que todo lo tengo que hacer yo.

Por eso tengo menos tiempo que nadie.

Por otro lado, cuanto menos tiempo tengo... mas cosas hago.

Que cosa, el tiempo, mas rara.
Los relojes de Dalí.

Una cosa es cabalgar el tiempo de los quehaceres con la exactitud de las cosas bien hechas.

Y otra, el tiempo que marca tu corazon, el tiempo presente, la hora exacta de cada momento.

Este ultimo "tempo" ya no es tiempo: es tono, inspiracion, melodia.

Solo puedo contemplarlo de sentidos para dentro.
Ahi esta el infinito, al alcance de la mano.

Saludos

Fernando said...

Me impresionan y me seducen tus palabras miocide. Pero me dejaste con las ganas de saber qué se esconde detrás del nombre con que firmas... Ojalá no signifique vermífugo o espermicida o algo parecido.

¡Ah! Tienes que perdonarme esta obsesión mía con los nombres.

Me gusta eso de encontrar el infinito al alcance de la mano y de los sentidos para dentro. ¡Encantador!

Raymunde said...

Es curioso, pero el otro día empecé a desarrollar el concepto del "síndrome del conejo de Alicia": el tiempo va a nuestra velocidad, está probado. El fenómeno solamente necesitaba un nombre y ahora ya lo tiene.
Es para que sepamos qué nos pasa...