Thursday, May 13, 2010

Muchas opciones

Pensé que tener gustos diversos y preferencias de todo tipo en materia de bebidas alcohólicas me hacía una persona adaptable y fácil de complacer en ese terreno. Me equivoqué y las cosas no se quedaron ahí. Parece que conmigo ella experimentó una variante de lo que se conoce por ahí cómo el síndrome del comprador. Ése no es otro que los síntomas, el estrés que se experimenta cuando se tienen demasiadas opciones y la elección resulta difícil pues hay que escoger y no se sabe qué o cuál.

Me lo explicó de la siguiente manera. Si yo le hubiese preguntado cuál perfume le gustaba más había uno y sólo uno; qué cuál bebida era su favorita y tenía una por encima de todas y así sucesivamente. Según su punto de vista ella era fácil de complacer. En cambio yo no lo era pues conmigo no se sabía lo que me gustaba ya que todo dependía de las circunstancias: de la hora, la ocasión, el estado de ánimo, el día, etc... Claro, que estaba exagerando.

Al preguntarme, ella quería encontrar éso que me produciría la máxima emoción, quería ir sobre lo seguro sin tener que hacer malabares en su cabeza tratando de averiguar qué era eso. Probablemente se sentía en desventaja al no encontrar algo concreto con lo que poder conplacerme. Y eso la hacía sentir frustrada. Pero ella no podía entender que para mí contaba más la intención que el objeto en sí. Después de un tiempo y cuando se han probado muchas cosas bajo diferentes condiciones, ellas determinan más que todo el bienestar que nos van a producir. Su manera de ver las cosas también refleja el temor y la resistencia que la gente tiene a probar cosas nuevas con el riesgo de que puedan cambiar como consecuencia de encontrar alternativas mejores a las que ya habían conocido.

Su punto de vista podría tener también implicaciones políticas si lo extrapolamos a sistemas sociales dónde no existen muchas opciones. Probablemente no sintamos el síndrome del comprador en esas sociedades pero la experiencia nos ha demostrado que la infelicidad que se experimenta por no tener "suficientes" alternativas para escoger es muchas veces superior al estrés que sufrimos por tener demasiadas. Y en todo caso está algo que se llama 'libertad' que alguien puede preferir independientemente de los sufrimientos que ella nos pueda ocasionar.

4 comments:

Raymunde said...

Fernando, puede ser que la opinión de ella también refleje una falta de deseo de exploración, una intensa necesidad de seguridad, un intento de simplificar el entorno. Las personas y nuestras opciones son, a veces, complicadas, y dependen de muchas circunstancias. Es lo que nos convierte en quiénes somos, la riqueza de opciones y de reacciones.
Es lo bonito de conocer a otra persona: el descubrir, poco a poco, quién es, cómo es, sus gustos, sus preferencias - sencillas o no. ¿No te parece?

Fernando said...

Es coincidencia Raymunde. Tengo ese mismo punto de vista en relación a conocer otras personas. Pero no todo el mundo es así. En algunas relaciones, de entrada, hay coerción sin que se dé la oportunidad de profundizar.

Las personas que tienen una idea cerrada del mundo y que necesitan todas esas seguridades y/o ese deseo de simplificar en esos aspectos de la vida pues no me estimulan, no me atraen demasiado.

Raymunde said...

Te entiendo. Yo intento distanciarme de aquellos que prefieren ir siempre sobre seguro y para eso, van encasillando los hechos y las personas.

Cambiando un poco de tema: con tu permiso, me gustaría añadir un link a tu blog desde el mío.

Fernando said...

No habría necesidad de pedir permiso pero me encanta la formalidad de que lo hagas. Es más, para mantener la simetría voy a agregar el tuyo de manera inmediata pero me vas a perdonar que no voy a pedir ninguna autorización.