Friday, September 10, 2010

Hoy es Viernes

Hoy es Viernes. Cierto! Y la temperatura es muy agradable como recordándonos que el verano se acaba y que el Otoño se acerca ya. El medidor del termómetro ha comenzado a descender desde las alturas en que se encontraba hace unos días. Por la ventana que no está completamente cerrada se cuela una brisita suave, muy reconfortante al contacto con la piel. Lo más llamativo no es sin embargo lo que impacta los sentidos, sino lo que no lo hace: el silencio. ¡Me encanta este resultado! Es increíble como un factor físico de esta naturaleza puede afectar tanto la conducta de la gente. Es como si con el ligero cambio de clima las personas pudieran dormir mejor o aquietar las pulsiones que los hacen moverse desordenadamente, hacer ruido y andar en las calles. Hasta el tránsito parece haberse detenido.

Bueno, miro en el reloj de la PC que son las 6:57 AM. Tal vez esa sea la razón de tanta tranquilidad y lo que percibo no sea más que una percepción equivocada de la realidad. No hay escuela y eso puede también ser un factor que influya. Pero me gusta pensar que el cambio de clima es una de las razones para que la gente se calme un poco. Quizás también sea yo que con el cambio de clima pueda ver las cosas de otra manera.

¡Qué importancia tiene! Lo que sí importa es que con el cambio de estación se inicia la temporada de música, de buena música en la ciudad. Y anoche hice algo insólito: compré un ticket con casi dos meses de antelación. Es algo fuera de serie porque usualmente y fuera del trabajo que lo veo como una constante, no siempre sé lo que voy o quiero hacer dentro de un par de días.

¡Esperen!, por favor, antes de congratularme. No todo el mundo disfruta realmente de esta música. No es bachata, no es merengue, salsa, bolero y mucho menos reggaeton. Tampoco es rock, jazz o música country.
Es Christina Pluhar y L'Arpeggiata.

Decidan por ustedes mismos si soy más digno de lástima que de envidia (me tengo pena: ¡qué desperdicio de vida!) por haber desarrollado gustos de este tipo.

8 comments:

Pichiplayas said...

Una pieza muy bonita :) Me ha encantado el minuto 3'09 y lo de antes; sobre todo cuando ya vuelven todos los instrumentos con una vivacidad increíble.

Fernando said...

No puedo creer Pichiplayas que te guste esa "horrible música". ¡Oh no, el mundo ya está perdido!

En serio: en 00:40 es que comienzan las explosiones, como si fueran fuegos artificiales que estallan... Y la actuación de los músicos, sus expresiones, eso para mí también es música no para los oídos pero sí para los ojos.

Pichiplayas said...

Sí, esa parte también :) Pero, oye, que a pesar de no tener música "clásica" en mi repertorio, creo que se deja escuchar ¿eh? Transmite mucho sin palabras, creo que eso es importante.

Fernando said...

Dejarse llevar por la música, de eso se trata todo Pichiplayas y sólo reaccionar a ella sin prejuicios de ningún tipo (a veces las palabras entorpecen nuestras reacciones al sonido).

Pichiplayas said...

En mi sueño he estado bailando a ritmo de Jazz en mitad de la calle... Me he acordado al leer esto Jajajaja!

Curiosamente, ayer descubrí la versión instrumental de una canción de rap de Eminem titulada "When I'm Gone". La canción con letra me gusta, pero ayer se me ocurrió fijarme en los violines que hay detrás. Me gustó muchísimo (nótese la tilde de "gustó", no creas que me he convertido al narcisismo :P).

Estoy de acuerdo, en lo de dejarse llevar. Normalmente tiendo a cerrar los ojos y vaciar la mente para llenarla con lo que escucho, aunque también sería estupendo bailar decentemente y dejarme llevar bailando.

Pichiplayas said...

Soy del género torpe... qué le vamos a hacer :)

Fernando said...

¡No creo que seas del nada torpe! Todo lo contrario y creo que vas en la dirección correcta de abrir no sólo los oídos sino todos los sentidos (cómo el sentido del gusto: la comida).

Yo me dejo llevar de mi intuición y así no tengo que ser un experto de nada... (hay algo de malo en gustarse a sí mismo?.. No creo tanto. Al pobre Narciso lo han envilecido tanto y no todo el mundo tiene que terminar como él: un poco no hace daño a nadie).

Pichiplayas said...

Todo en su justa medida :) Como dijo Arguiñano creo (un cocinero): el comer es el único placer que nos queda con los pantalones puestos.

Jajajajajajajaja!