Saturday, December 25, 2010

Morning Coffee

Una vez más el olor del café invade el aire de la cocina y sus alrededores; invade la mañana y todos los sentidos. Es más que un olor, es un aroma con el que me tropiezo luego de haberme lavado los dientes y la sensación se transmite hacia todo el cerebro; en segundos me arropa, me asedia y cuerpo y mente dejan de ser una dualidad para convertirse en uno. Es júbilo, es euforia y recién ahora me doy cuenta que el café es más que una bebida aromática. Es también un estado mental: un estado de ánimo, es casi la felicidad....


      He podido descubrir la fuente mágica de donde emanan los efluvios también mágicos que alteran mis sentidos.                                        

6 comments:

Luna Quisan said...

Comparto contigo ese pensamiento. El cafe es mucho mas que una simple bebida. Mi día, no es día si en mi cuerpo no había al menos un pequeño sorbo de tan suculento liquido altamente motivante....

Argénida Romero said...

Sufrimos del mismo episodio de casi felicidad

Fernando said...

La vida es tan fácil cuando se comparte con gente con la que se tienen gustos afines: poesía, música, baile, café, y quién sabe cuántas cosas más!!... Señoritas Argénida Romero y Luna Quisán, me encante que les encante.. :)

Maribel said...

Yo no puedo beber café, es como una bomba, en mi cerebro, a punto de estallar.

Daniel said...

Café. Todos los recuerdos que tengo relacionados con él son agradables. Será por su composición química? No me importa. La vieja Chea, con unos 80 años ya, lo molía en Pilón, alumbrándose con una "jumiadora". Yo tendría 4 ó 5 años e iba a comprar el paquetito que se colaría la mañana siguiente.

Fernando said...

Creo que la industrialización y el modernismo han acabado con la tradición lamentablemente. Me interesaría revivir la rutina de nuevo y paso por paso. Recuerdo que en aquel tiempo no lo apreciaba tanto (creo que lo despreciaba) como quizás lo apreciaría ahora... Tengo algunas imágenes incompletas del proceso y hubo un lapso (cuando estuve influenciado por Paul Jagot) en el que dejé de tomar café por varios años.