Sunday, January 9, 2011

Guía sentimental

Sentir forma parte de la naturaleza humana. O al menos es una parte importante de lo que consideramos es inherente a un ser humano. Sentidos, sensación, sentimientos, etc., son algunas de las palabras que me vienen a la memoria y que son miembros del mismo grupo al que pertenece sentir.

De todo esto me interesa prestarle atención a eso que llamamos sentimientos. Es difícil describirlos pero es fácil asumir que todo el mundo sabe de qué se trata pues es casi imposible imaginarse a alguien que no los haya experimentado alguna vez o que haya reaccionado de algún modo u otro a la sensación o conjunto de sensaciones que invade(n) nuestro cuerpo y nuestra mente en su presencia.

Lo que sentimos en algunas circunstancias es agradable, bueno, glorioso. En otras es todo lo contrario: es horrible, incómodo, molesto, doloroso y puede ser hasta indescriptible pues puede ser una combinación de sensaciones entremezcladas. Dejemos de lado aquéllos en los que nos sentimos bien pues nadie se queja de eso, y concentrémonos en esos últimos que nos provocan todas esas sensaciones desagradables.

Lo más importante de notar es que nosotros no controlamos los sentimientos o las emociones que se suscitan en su presencia. Ellos y ellas nos descubren por sorpresa, nos dicen quiénes somos y de la manera cómo sin saberlo estamos hechos o nos vamos construyendo. Una cosa de notar sin embargo es que aunque no los controlamos sí podemos modular el tipo de respuesta que le damos a ellos. En otras palabras, si bien ni yo ni nadie es responsable directo de lo que siente en un momento dado, nuestra reacción particular al sentimiento puede hacer toda la diferencia en minimizar los efectos dañinos que podríamos causar bajo su influencia.

Hacer eso no es lo más común, sin embargo. Las personas generalmente acusamos a quiénes están más cerca de nosotros de ser las responsables de provocar tal o cual malestar, tal o cual sensación, molestia, estado de ánimo, como si ellas supieran de antemano lo que estaban provocando, o peor, como si ellas estuvieran dentro nuestro para saber qué cosas debían decirse o no, hacerse o no.

Usual es también el cómo organizamos la vida alrededor de uno o varios sentimientos; la manera cómo organizamos nuestras acciones alrededor de algo que no queremos sentir por lo incómodo que es y lo arrastramos toda la vida, haciendo cosas para opacarlo, minimizar sus efectos, descartarlo y al final nunca contrastamos el sentimiento en sí o el conjunto de ellos y por no experimentarlo(s) en su plenitud o huir de él (o de ellos) nos quedamos haciendo lo que podría llamarse aprendizaje por evitación que no es otra cosa que todo lo que hacemos para evitar confrontar eso que creemos nos produciría dolor, inconformidad, displacer o qué se yo.

Dicen por ahí que no es lo mismo oír hablar del diablo que ver el diablo llegar. Lo contrario también es cierto. Vivir con la amenaza del peligro y nunca enfrentarlo puede ser más peligroso que el peligro mismo. Ya lo dijo Franklin Delano Roosevelt el presidente #32 de los Estados Unidos en su primer discurso inaugural (fue reelegido dos veces): the only thing we have to fear is fear itself (a lo única cosa que debemos tenerle miedo es al miedo mismo).

La envidia, el rencor, el miedo, el orgullo, veamos, ¿qué es ese sentimiento que podemos llamar orgullo, o envidia u odio? Atrevernos a experimentar la sensación pura de cada uno de estos estados emocionales es el punto en cuestión y hacerlo no es el fin del mundo. A final de cuentas nos pasamos la vida hablando de cosas que no conocemos bien pues nos negamos a sentirlas en toda su fuerza...  Por experiencia propia muchas de esas sensaciones desaparecen cuando decidimos desenmascararlas, quitarles su misterio, nos decidimos a sentirlas plenamente y con plena consciencia de ellas, sin oponerles ninguna resistencia pero sin dejarnos llevar por el impulso para actuar, ese impulso que muchas veces nos destruye o destruye las cosas a nuestro alrededor...

Ya está comprobado: el diablo no siempre es tan fiero como lo pintan...., cuando se evita un sentimiento que tiene el poder de provocarnos malestar, dolor e inconformidad no hacemos otra cosa más que perpetuar el poder devastador que ejerce sobre nosotros y con ello posponer la resolución que nos liberaría de manera adecuada, eficaz y de una vez para siempre.

4 comments:

La desquiciada ente paciente de Mr. Obvious said...

De alguna manera me parece que hablas, sobre todo al final, de la importancia de hacer frente a cualquier situación y no huir de ella ¿no? Al menos, yo lo interpreto así :)

Me ha gustado mucho la parte en la que dices " Las personas generalmente acusamos a quiénes están más cerca de nosotros de ser las responsables de provocar tal o cual malestar, tal o cual sensación, molestia, estado de ánimo, como si ellas supieran de antemano lo que estaban provocando, o peor, como si ellas estuvieran dentro nuestro para saber qué cosas debían decirse o no, hacerse o no."

Una bonita entrada, Fernando, así como la primera :)

Maribel said...

El texto me hace pensar en una frase de Antonio Blay que dice que "La infelicidad del ser humano es que creemos que necesitamos a los demás para ser felices".A partir de aquí todos los sentimientos y sensaciones cobran un nuevo significado.

Fernando said...

Interpreta muy bien señorita 'desquiciada'.

(La verdad es que el nombre no parece corresponderse con la idea que yo me hago de la persona que está detrás de él).

Lo que propongo es la introducción de algo que mucha gente ha experimentado ya. Por ejemplo, independientemente del origen de un sentimiento X antes de reaccionar a él debemos detenernos y pensar o vivir lo que es ese sentimiento, porqué lo llamamos como lo llamamos, qué se siente, porqué se siente de una manera y no de otra y el porqué es incómoda la sensación, etc... (muchas veces el sentimiento y las emociones asociadas con él desaparecen como por arte de magia y sin que se sepa el porqué).

En todo caso Maribel, ciertamente no necesitamos a los demás como se cree para ser felices (los demás tienen también esa capacidad de poder hacernos inmensamente infelices, pero eso lo descubrimos después de...) pero la realidad es que es posible encontrar más, mucho más placer cuando se comparte..., ya sea a una pulgada de distancia, un metro o a 5000 millas de distancia.

La desquiciada ente paciente de Mr. Obvious said...

El nombre se debe a lo que puse cuando actualicé el perfil: "Una persona con trastornos de identidad que provocan cambios de nick, una mente en su mundo transformado en breve por Laplace, una cabeza a un cuello pegada para no olvidársela en casa."

Me parece interesante eso que propones, pero si una sensación/sentimiento/cirncustancia/llámaloequis es incómoda, lo que más quieres hacer es evitarla, que te deje en paz, vaya... Cuando tengo algún problema yo suelo estar atacada de los nervios y sé que el origen de los nervios es el problema por lo que quiero zanjarlo ya. ¿Por qué nos ponemos nerviosos? Sinceramente, prefiero especular cuando estoy tranquila ;)