Wednesday, August 29, 2012

Gustar

Hay días que nadie se fija en ti. Hay otros que todo el mundo te mira. Ocurre que cuando más te miran andas con la mejor ropa, la más reluciente o la que parece más cara. O te has recién bañado y hueles bien porque te has puesto el mejor perfume.

Hacerse el tonto y cerrar los ojos para no mirar el mundo como realmente es, no paga. O dicho de otro modo, sí pagamos un precio, no el que queremos, por ser idealistas y no plegarnos a la realidad pura y simple.

¿Porqué diablos nos resistimos a hacer esto todos los días? Es lo que yo no entiendo.

El mundo nuestro no es sencillamente el mundo en el que viven los demás. Valoramos otras cosas en las personas y quizás por eso nos resistimos con vehemencia a hacer las cosas que nos harían más agradables a los ojos de ellos.

Sin embargo parece que a todos nos gusta gustar. Aunque la mayoría de las veces sea por razones diferentes de aquellas por las que quisiéramos ser apreciados.

Pero al final de cuentas me pregunto, si eso tiene alguna importancia, el que uno guste por una razón diferente a la que nosotros querramos. De algún modo siempre queremos al otro-a por las razones equivocadas.

¿Es correcto querer exigir simetría?

Thursday, August 9, 2012

Le gustó mi música

Fue inmensa la alegría y satisfacción que sentí cuando el muchacho (23 o 24 años) que vende "Tennis" (¿falsificados?)en la esquina de Saint Nicholas y la calle 180 de Washington Heights en Manhattan me dijo que le había gustado mucho la música que escuchó en el radio de mi carro.

Tanto así que se aprendió de memoria la frecuencia de la emisora y no me dio oportunidad a dudar pues me la recitó de inmediato en voz alta. Le gustó tanto que la grabó inmediatamente en el radio de su vehículo. Y me contó que el día anterior por poco hasta se cruza una luz roja por ir ensimismado escuchando la música que salía de los altavoces.

Lo curioso de este caso es que la estación que este joven escuchó en mi carro no es una estación de música de rock o de reggaeton, ni siquiera de merengue, o rap. Nada parecido a eso, no es nada de lo que él habitualmente escucha. En esa emisora sólo se oía música barroca o clásica: música de Bach, Beethoven o talvez Haydn y Mozart, quién sabe.

Todo ocurrió porque el se ofreció a mudarme el carro de sitio, algo que acepté y para hacerlo el tuvo que darle la vuelta completa a la manzana para aprovechar el valioso espacio que se abrió en la esquina mencionada más arriba.

No me lo dijo de manera inmediata. Lo supe al tercer día de haberme mudado el carro. Parece que no pudo contenerse más. Supuestamente el sabía que una emisora como esa existía en el dial pero no sabía dónde con exactitud. Aparentemente su madre tiene predilección por este tipo de música. Y quizás de ahí le viene el gusto.

La ironía de todo esto es que usualmente no ando haciendo públicas mis preferencias en asuntos de música con todo el mundo (ni de muchas otras cosas) sobretodo cuando las mismas difieren mucho de la de los demás (no soy de los que le gusta alardear sin ninguna buena razón). Cuando volví a manejar el carro sentí cierta incomodidad porque me di cuenta que el volumen del radio estaba muy alto: había queda expuesto.

Pero parece que uno se equivoca. El buen gusto no es exclusivo ni pertenece a una élite... Todo depende de la exposición y si esta se da, entonces estaría en todas partes y podría ser un atributo de cualquiera, hasta de quién menos uno lo espera.