"Dónde quiera que vayas ahí estarás" reza más o menos el título de un libro sobre meditación escrito por Jon Kabat-Zinn (Where ever you go, there you are).
Y es la pura verdad. Donde quiera que vayamos nos acompañamos a nosotros mismos, vamos con todos nuestros problemas, esperanzas, ilusiones, frustraciones y fracasos. Podemos olvidarnos por un momento, distraernos, pensar que no existen, que ha desaparecido del todo ese hilo conductor que nos une con lo que nos ha marcado, pero no es así. Por más que queramos no podemos escapar a nuestra esencia, a eso que somos y que en el fondo y en el momento menos esperado puede empezar a aflorar, resurgir, resucitar.
Es una realidad el que no podemos escapar de nosotros mismos y que tampoco le damos la mayor importancia al momento, a lo que nos está pasando aquí y ahora. Hacemos muchas cosas de manera automática, sin pensar que la vida es eso, la vida son esas cosas, ellas son la vida, y en suma constituyen y forman nuestra historia.
De lo que se trata es de estar plenamente conscientes de que todas esas sensaciones internas y externas que experimentamos, todas esas acciones que ejecutamos día a día, ellas componen nuestra existencia. Al final de cuentas, no hay otra cosa, eso es todo y no hay porqué tratar de romperse la cabeza intentando encontrarle sentido o lógica a eso que está ahí, en primera fila sin tener que rebuscar o complicarlo todo.
Si lo viéramos así quizás, no hoy o ahora, sino en cada momento de la vida no desperdiciaríamos tanto el tiempo en actividades inútiles, discusiones sin sentido o en la espera de lo que o quién no va a llegar.
Y todo esto es preferible decirlo con las palabras de Anaïs Nin quien lo expresa de manera muy lúcida y coherente en una de las partes de su diario dónde habla del significado de la vida tal y como lo recoge Maria Popova en esta entrada:
The secret of a full life is to live and relate to others as if they might not be there tomorrow, as if you might not be there tomorrow. It eliminates the vice of procrastination, the sin of postponement, failed communications, failed communions. This thought has made me more and more attentive to all encounters. meetings, introductions, which might contain the seed of depth that might be carelessly overlooked. This feeling has become a rarity, and rarer every day now that we have reached a hastier and more superficial rhythm, now that we believe we are in touch with a greater amount of people, more people, more countries. This is the illusion which might cheat us of being in touch deeply with the one breathing next to us. The dangerous time when mechanical voices, radios, telephones, take the place of human intimacies, and the concept of being in touch with millions brings a greater and greater poverty in intimacy and human vision.
Traduzco de manera libre:
El secreto de una vida plena es vivir y relacionarse con los demás como si ellos no fueran a existir mañana, como si uno no fuera a existir mañana. Eso elimina el mal hábito de procrastinar, el pecado de posponer, las comunicaciones fallidas y las comuniones que fracasan. Este pensamiento me ha hecho ser más y más atenta a todos los tipos de encuentros, reuniones, introducciones, que podrían contener la semilla de profundidad y que de otro modo podríamos pasar por alto de manera descuidada. Este sentimiento se ha vuelto una rareza, y mucho más raro cada día ahora que hemos alcanzado un ritmo de vida más superficial y apresurado, ahora que creemos que estamos en contacto con una mayor cantidad de personas, más gente, más países. Esta es la ilusión que podría engañarnos y prevenirnos de estar profundamente en contacto con la persona que respira al lado de uno. [Este es] El tiempo peligroso en el que las voces mecánicas, los radios, los teléfonos toman el lugar de las intimidades humanas y el concepto de estar en contacto con millones trae consigo más y mayor pobreza en lo que son la intimidad y la visión humanas.
Anaïs Nin dijo esto hace más de medio siglo y no supo hasta que punto sus ideas estarían vigentes hoy día. Su profecía se cumple al pie de la letra y ante lo dicho por ella creo que no hay nada más que agregar.
Aquí se intercambian ideas. La administración se esfuerza en garantizar a todos los mismos derechos y privilegios.
Monday, March 25, 2013
Friday, March 1, 2013
Un día en el hospital
A todos nos toca un día, de lo que sea, haciendo cualquier cosa o en el hospital como me sucedió a mí este Martes recién pasado y no como visitante o invitado especial sino como paciente común y corriente.
Es la segunda vez en algo más de 8 años. Y casi por el mismo problema. Aquella vez para reparar una hernia inguinal (de la ingle) en el lado derecho. En esta ocasión, otra hernia pero del otro lado, el izquierdo.
Es bueno recalcar que las hernias se reparan, no se sacan como mucha gente supone y cree. Una debilidad en la musculatura lisa que rodea los intestinos o cualquier otro órgano interno, provoca algún agujero a través del cual los mismos se escabuyen y esa es la protuberancia que uno puede notar a simple vista.
Inicialmente una hernia no representa una emergencia y es una cirugía que puede hacerse de manera laparóscopica, que es un procedimiento poco invasivo y generalmente se realiza de manera ambulatoria. No te internan: te dejan ir el mismo día si no hay complicaciones.
La primera operación que me hicieron de ese tipo me dejó 3 hoyitos que casi han desaparecido ya. Esta segunda me ha dejado 4 y espero que no sólo desaparezcan, sino que no hayan más por los próximos 15 o 20 años.
Todo salió según el librito. Llegué al hospital a las 6:00 AM y a las 3:00 PM estaba de vuelta en la casa. No me dio mareos como la primera vez. Pude caminar sin demasiada dificultad y el dolor o no era muy intenso o fue amortiguado perfectamente por la anestesia y los calmantes que me administraron.
Me llamó la atención la cantidad de gente por la que tuve que pasar antes y después de la cirugía (incluyendo el cirujano y sus asistentes). Fueron más de 20, sin mentir, y no, no creo estar exagerando.
La nota alegre y divertida la puso una enfermera que ya casi cuando me iba se acercó a mi cubículo (no recuerdo el motivo) y se quedó extasiada al mirar mis brazos, que ¡qué hermosos eran!, que si hacía ejercicios, porque tengo muchas venas que aparecen y desaparecen con mucha facilidad.
Con razón dicen que la belleza es subjetiva y depende de los ojos que la miren, porque yo particularmente no les encuentro nada de atractivos ni tienen a mi parecer, nada especial que les pueda llamar la atención a nadie. Pero parece que estoy equivocado, y no, tampoco es la primera vez que me equivoco.
¡Ah! Hoy, luego de 3 días en la casa me sentí tan bien que hasta fui a trabajar. Sin contratiempos: todo bien, más o menos normal.
Es la segunda vez en algo más de 8 años. Y casi por el mismo problema. Aquella vez para reparar una hernia inguinal (de la ingle) en el lado derecho. En esta ocasión, otra hernia pero del otro lado, el izquierdo.
Es bueno recalcar que las hernias se reparan, no se sacan como mucha gente supone y cree. Una debilidad en la musculatura lisa que rodea los intestinos o cualquier otro órgano interno, provoca algún agujero a través del cual los mismos se escabuyen y esa es la protuberancia que uno puede notar a simple vista.
Inicialmente una hernia no representa una emergencia y es una cirugía que puede hacerse de manera laparóscopica, que es un procedimiento poco invasivo y generalmente se realiza de manera ambulatoria. No te internan: te dejan ir el mismo día si no hay complicaciones.
La primera operación que me hicieron de ese tipo me dejó 3 hoyitos que casi han desaparecido ya. Esta segunda me ha dejado 4 y espero que no sólo desaparezcan, sino que no hayan más por los próximos 15 o 20 años.
Todo salió según el librito. Llegué al hospital a las 6:00 AM y a las 3:00 PM estaba de vuelta en la casa. No me dio mareos como la primera vez. Pude caminar sin demasiada dificultad y el dolor o no era muy intenso o fue amortiguado perfectamente por la anestesia y los calmantes que me administraron.
Me llamó la atención la cantidad de gente por la que tuve que pasar antes y después de la cirugía (incluyendo el cirujano y sus asistentes). Fueron más de 20, sin mentir, y no, no creo estar exagerando.
La nota alegre y divertida la puso una enfermera que ya casi cuando me iba se acercó a mi cubículo (no recuerdo el motivo) y se quedó extasiada al mirar mis brazos, que ¡qué hermosos eran!, que si hacía ejercicios, porque tengo muchas venas que aparecen y desaparecen con mucha facilidad.
Con razón dicen que la belleza es subjetiva y depende de los ojos que la miren, porque yo particularmente no les encuentro nada de atractivos ni tienen a mi parecer, nada especial que les pueda llamar la atención a nadie. Pero parece que estoy equivocado, y no, tampoco es la primera vez que me equivoco.
¡Ah! Hoy, luego de 3 días en la casa me sentí tan bien que hasta fui a trabajar. Sin contratiempos: todo bien, más o menos normal.
Sunday, February 24, 2013
Reciprocidad en las redes
Y esta entrega va para desahogarme ...
Me da muchísima "cuerda" o "pique" como diríamos en Dominicana cuando una persona por una razón o la otra le pasa por encima, atropella y se salta las normas de la reciprocidad y la cortesía elementales.
Podría ser por ignorancia, porque uno nunca sabe con exactitud que es lo que pasa en la mente del otro y hay que darle por eso el beneficio de la duda. No por ello, sin embargo, deja uno de sentir el malestar.
La cuerda es con una tipa que es amiga mía en Facebook. Ella tiene una cuenta en Twitter y lo descubrí porque sus 'posts' salen publicados simultáneamente en ambas redes. Traté como es natural de seguirla allí pero su cuenta tenía el candadito indicándome con ello de que su acceso era restringido y había que pedir autorización para poder seguirla.
Mi política en esos casos es no seguir a nadie en esas condiciones. Sólo los sigo si la persona comienza a seguirme primero o si nos seguimos mutuamente antes de poner la restricción. Tengo más de un caso así.
En días pasados me llegó casualmente una invitación por Hotmail - no sé cómo llegó ahí porque no tengo asociado ese email con Twitter-, de esta persona invitándome a seguirla y yo de pendejo pues lo hice teniendo que esperar el proceso de ser aceptado como si estuviera solicitando un trabajo o un préstamo.
El caso es que a mí realmente no me interesaba seguirla. Sus contenidos no me llaman a la atención ni agregan nada relevante a mi vida. Me pareció, no obstante descortés rechazar su invitación pues es alguien conocido a nivel de hablar por teléfono y además hemos compartido en persona en más de una ocasión.
¡Adivinen! La tipa aceptó que yo la siguiera (¡qué gran honor!) pero ella no fue capaz de seguirme a mí. De eso hace ya varios días y de ahí viene mi descontento.
¿Y quién se cree ella que es? ¿Qué me está queriendo decir con eso? Soy bueno para seguirla pero no a la inversa. Me le acerco por una invitación que ella misma (supuestamente) me manda, me acepta pero al mismo tiempo no cree que debe seguirme a mí.
Eso no me parece muy justo y por lo tanto muy pronto, en unos días, dejaré de seguirla. La gente, si no sabe, tiene que aprender a comportarse. Los buenos modales, ante todo.
Me da muchísima "cuerda" o "pique" como diríamos en Dominicana cuando una persona por una razón o la otra le pasa por encima, atropella y se salta las normas de la reciprocidad y la cortesía elementales.
Podría ser por ignorancia, porque uno nunca sabe con exactitud que es lo que pasa en la mente del otro y hay que darle por eso el beneficio de la duda. No por ello, sin embargo, deja uno de sentir el malestar.
La cuerda es con una tipa que es amiga mía en Facebook. Ella tiene una cuenta en Twitter y lo descubrí porque sus 'posts' salen publicados simultáneamente en ambas redes. Traté como es natural de seguirla allí pero su cuenta tenía el candadito indicándome con ello de que su acceso era restringido y había que pedir autorización para poder seguirla.
Mi política en esos casos es no seguir a nadie en esas condiciones. Sólo los sigo si la persona comienza a seguirme primero o si nos seguimos mutuamente antes de poner la restricción. Tengo más de un caso así.
En días pasados me llegó casualmente una invitación por Hotmail - no sé cómo llegó ahí porque no tengo asociado ese email con Twitter-, de esta persona invitándome a seguirla y yo de pendejo pues lo hice teniendo que esperar el proceso de ser aceptado como si estuviera solicitando un trabajo o un préstamo.
El caso es que a mí realmente no me interesaba seguirla. Sus contenidos no me llaman a la atención ni agregan nada relevante a mi vida. Me pareció, no obstante descortés rechazar su invitación pues es alguien conocido a nivel de hablar por teléfono y además hemos compartido en persona en más de una ocasión.
¡Adivinen! La tipa aceptó que yo la siguiera (¡qué gran honor!) pero ella no fue capaz de seguirme a mí. De eso hace ya varios días y de ahí viene mi descontento.
¿Y quién se cree ella que es? ¿Qué me está queriendo decir con eso? Soy bueno para seguirla pero no a la inversa. Me le acerco por una invitación que ella misma (supuestamente) me manda, me acepta pero al mismo tiempo no cree que debe seguirme a mí.
Eso no me parece muy justo y por lo tanto muy pronto, en unos días, dejaré de seguirla. La gente, si no sabe, tiene que aprender a comportarse. Los buenos modales, ante todo.
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