Sunday, November 30, 2014

Una semana más ...

Días agitados estos últimos, a contar desde mediados de Octubre y todo el mes de Noviembre. Mucho trabajo, poco tiempo para descansar y la cosa aún no termina todavía. Nos queda una semana más de actividad intensa que será la culminación no sólo de casi dos meses de trabajo arduo y continuo sino también de todo un año de muchos sacrificios en el que nos hicimos el propósito de hacernos independientes, dejar de ser empleados a sueldo al servicio de empresas o compañías.

Han sido tiempos difíciles, valga la redundancia pero al final de esta etapa puedo ver una luz que ilumina mejor el sendero por donde camino.

Ser dueño de mi propio tiempo no tiene sentido si no me puedo dar los lujos que quiero, si no puedo disponer de los medios materiales necesarios para disfrutar del tiempo libre, de la gente, de los amigos, de la vida.

Por eso en medio del cansancio que he sentido algunos días de jornadas larguísimas me he reanimado diciéndome que vendrán tiempos mejores y que todo este esfuerzo ha sido necesario para poder sacar el mejor provecho de las circunstancias presentes y futuras.

Debo decir que la incertidumbre no ha sido el único obstáculo a vencer en esta lucha por la libertad y la independencia. Factores externos inesperados también han jugado un papel preponderante para intentar disuadirnos en nuestro propósito de seguir adelante con este proyecto.

Baste decir que hasta Enero del 2015 no seré recompensado por todo el esfuerzo realizado desde Octubre 15 hasta Diciembre 07 de este año. Ese es un largo tiempo en el que hay que hacer muchos malabares para quedar bien con las obligaciones más perentorias y evitar que se acumulen las deudas.

Como si esto no fuera poco, las tentaciones tampoco han faltado. Nos han llegado ofertas serias de trabajo sin andarlas buscando. Cuando estaba dispuesto a aceptarlas y andaba detrás de ellas no me las ofrecían. Mas, una vez que no me interesan porque entran en conflicto con la manera como quiero vivir mi vida, entonces me llegan.

Y el hambre tiene cara de hereje. Dos amigas, precisamente con las que tuve la suerte de iniciarme en esto de ser un vendedor de seguros independiente (por contrato con compañías de seguros pero no empleado de las mismas), ellas no pudieron resistir las presiones del sistema y sucumbieron, han tenido que emplearse con todo el dolor de sus almas.

Mi situación todavía es crítica. Hasta que llegue Enero no podré cantar victoria ni hay espacio para sentirme seguro. Sin embargo por las proyecciones que he podido hacer por el trabajo realizado en estos días, tengo muchas esperanzas de que no sólo saldré del atolladero en que ahora me encuentro sino que podré salirme con la mía y con el estilo de vida que quiero vivir desde ahora en adelante...

Friday, October 31, 2014

Desestabilizante

Antes que se me olvide y para que no pierda vigencia la experiencia de que fui testigo una tarde de estas, voy relatar aquí lo que pude presenciar cuando iba en camino a una cita con un cliente.

La calle en la que debía doblar según me indicaba el GPS del teléfono, se encontraba bloqueada en la misma entrada de la intersección por un autobús escolar con la señal de 'stop' desplegada a su izquierda y tenía todas las luces rojas encendidas y pestañeando de manera intermitente.

No tuve otra alternativa que evitar la calle y al pasar de largo pude con una ojeada darme cuenta del terrible drama que allí se estaba desarrollando.

Tirado sobre el pavimento yacía un niño, inmóvil, a todas luces inconsciente (o muerto, ¿quién sabe?). A su lado una patineta y muy cerca de él recostado pero sin tocarlo estaba un señor escudriñándolo, observando muy atentamente, tratando en vano, quizás, de reanimarlo. Ese señor, me imagino, parecía ser el chofer del autobús.

¡Qué contrariedad! De por sí un accidente es algo lamentable. Sobretodo cuando hay niños envueltos. Pero un detalle de la escena no he podido borrar de mi memoria. Era la expresión del chofer. No he podido olvidarme de ella. Su cara era una máscara indescriptible de dolor, desesperación, desconcierto y al mismo tiempo impotencia.

Lo que se puede leer en el rostro de una persona en unos pocos segundos!

Casi llegando al lugar de mi cita escuché el ulular de la sirena de una ambulancia que sin demora se cruzó en dirección contraria a la mía.

Me pasé el resto de la tarde pensando en el incidente. Hace dos semanas de ello y todavía me acuerdo de manera vívida. No he podido evitar el ponerme en el lugar del chofer, si me ocurriera a mí, qué haría. No quiero ni pensar. Es todo muy doloroso.

Una hora y media más tarde volví a pasar de regreso por el lugar y ya no había nada... Ningún rastro de lo ocurrido. Todo ha quedado dentro del marco del recuerdo y la especulación.

Tuesday, September 30, 2014

Para despedir Septiembre

                                               
                                                       Una foto para despedir el mes

Desde Jersey City, el rio Hudson y Downtown New York a mis espaldas.
Powered By Blogger