Thursday, August 31, 2017

Planeando el 2018

Ya comencé a pensar lo que voy a hacer en el 2018.

Puede parecer un poco adelantado o extemporáneo porque apenas estamos a finales de Agosto pero no lo es porque aunque la mayoría de nosotros espera el último mes del año para hacer resoluciones (que al fin y al cabo la mayoría no se cumplen), la realidad es que en Diciembre estamos muy ocupados con las actividades y fiestas de fin de año y no nos queda mucho tiempo para hacer planes serios de cómo quisiéramos se desenvolviera el año entrante.

En mi caso, y dejando de lado que quiero seguir trabajando de la misma manera que lo he estado haciendo los últimos 4 años, se me ha ocurrido el deseo de viajar a un país distinto cada mes del año. ¿Podré hacerlo? ¿Contaré con los recursos y el tiempo libre para poder lograrlo? O por el contrario aún contando con los recursos y con el tiempo de poder hacer esos viajes queda siempre la pregunta de si no me cansaré de ellos o si ello afectaría mucho el tipo de trabajo que realizo.

Como en todas las cosas, el tiempo es el que manda. El tiempo es el que dirá finalmente y dependiendo de los ánimos y las circunstancias habrá que ajustar los objetivos en medio del camino.

Por ahora me parece muy tentadora la idea y de sólo pensar en ella, la cabeza me da vueltas de la emoción.

Pero no me gusta quedarme solamente en planes y proyectos. Trato en la medida de lo posiblede concretar mis ideas, de plasmarlas lo más rápido posible. Por eso y por lo pronto ya tengo asegurado el primer viaje en Enero.

Para Enero del 2018 y con el objetivo primordial de combatir el frío del invierno en Nueva York, mi primer destino del año lo será la isla de Guadalupe ..., ya el boleto de avión está comprado.

Los otros países, los otros destinos en los meses subsiguientes, pues no sé; ya veremos, dependerá de las oportunidades que se presenten. Lo que sí sé es que la lista es larga (una lista mental) y faltará mucho tiempo y dinero para quitar o tachar todos los nombres que están en ella.

Monday, July 31, 2017

Felicidad

He estado analizando la felicidad. La idea de felicidad que tiene la gente y lo que pienso de ella.
La conclusión a la que he llegado es que la felicidad tal y como quieren expresarla mis congéneres a mi alrededor o a la que muchas personas aspiran y hacen alarde a través de las redes sociales no me llama a la atención. Es algo decadente.

No encuentro llamativo el estar en una "chaise longue" en la playa o en una piscina dizque relajado tomando vino, cerveza o whisky. O en el parque sentado y rodeado de amigos escuchando música altísima y bebiendo tragos y fumándome un puro como vi un día de estos, un domingo cualquiera en mi vecindario.

No concibo la felicidad como un fin. Para mí la felicidad no es un nombre, no es un sustantivo. Para mí la felicidad es un verbo; es acción.

Entiendo que hay un tiempo para todo. Entiendo que quizás sean necesarios todos esos momentos descritos anteriormente para sobrellevar la vida. Aunque no me oponga a esta realidad y de vez en cuando me convierta en partícipe de ellos, no creo que sean la felicidad.

Para mí la felicidad se concibe en el movimiento, en la actividad, en la acción. Por ello insisto que la felicidad es un verbo, no un sustantivo.

Y por ello, y quizás esto sea algo personal, la felicidad mía no está allí dónde tanta gente parece encontrarla. Por eso también, su búsqueda no tiene fin y cambia de manera constante en la medida en la que yo mismo y mis circunstancias van siempre cambiando.

Friday, June 30, 2017

Múltiples universos, realidades alternas

Ahora está de moda entre los teóricos aquello de la posibilidad de los "multiverses" o multi-universos, el hecho de que podamos existir en múltiples dimensiones y de que pudieran existir muchas versiones del mundo, o múltiples mundos y muchas versiones de la misma cosa existiendo de manera simultánea en diferentes mundos.

Unas ideas que de sólo pensarlas hacen que le den vueltas la cabeza a uno hasta marearnos y producirnos vértigo en el mejor de los casos, cuando no sea un tremendo dolor de cabeza.

Aunque esto sea extremadamente especulativo, lo que sí es posible es imaginar que tanto en la vida "real" de uno como en la ficción, una historia puede tener, -y de hecho así ocurre, diferentes resultados muy distintos los unos de los otros dependiendo de quiénes sean los escritores de la obra o los sujetos que la viven, los actores de las mismas y el tipo de decisiones que se tomen en momentos cruciales.

Todo este ejercicio intelectual surge como consecuencia de la conversación que sostuve con el actor principal de una obra teatral británica luego de finalizada la presentación de la misma, en el bar del teatro, tomando cervezas y en espera de la actuación de una banda de Jazz.

En la obra Underground se toca el tema de los encuentros y/o las famosas aplicaciones móviles para hacer citas como Tinder, la desconfianza que existe entre personas que recién acaban de conocerse y toda la dinámica que puede darse en el subterráneo cuando debido a fallas del tren este se detiene por un período más largo de lo normal.

La obra fue muy entretenida y me gustó bastante y como estábamos en un ambiente un tanto jovial, yo aproveché para preguntarle al actor que hacía el papel de "James" cómo según él terminaban los personajes. El me dio una posible versión y estaba en medio de darme los detalles de cómo el creía que sería el desenlace final, si los personajes se quedaban juntos o no, etc., cuando en ese momento se apareció su contraparte quién al explicársele el ejercicio que estábamos haciendo, nos dio una versión totalmente diferente de cómo ella creía terminarían los personajes.

Esta conversación despertó mi curiosidad y al mismo tiempo me hizo extrapolar los pensamientos hacia el mundo real y cómo de hecho nuestras vidas dependen de situaciones muy parecidas, todas las posibles bifurcaciones que nuestra vida puede tomar si en lugar de hacer una cosa hiciéramos otra; si en lugar de conocer ciertas personas conociéramos otras y así sucesivamente.

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