Saturday, September 30, 2017

Otras fuerzas que nos mueven

El placer y el bienestar que sentimos cuando estamos con algunas personas son fuerzas que predicen y/o pronostican la posibilidad de que busquemos la permanencia futura al lado de ellas.
Mas, no son esas las únicas fuerzas que nos mueven y hacen que nos mantengamos ahí a su lado. 

Muchas veces el estar al lado de ciertos individuos puede acarrearnos también muchos problemas y sinsabores, cuando no mucho dolor y malestar.

¿Qué nos hace pues continuar la relación con ellos o ellas? Paradójicamente y sin caer en el masoquismo, es la simple constatación de que su ausencia de nuestras vidas podría y de hecho provoca mayores problemas que los que intentamos resolver al prescindir de su presencia.

Dicho de otro modo, para saber lo que algo o alguien significa en nuestra vida, sólo tenemos que perderlo o fingir perderlo o imaginarlo perdido irremediablemente e inmediatamente sabremos lo importante que es o ha sido.

Con el tiempo las relaciones se vuelven muy complejas. No sólo cuenta lo bien que la pasamos con la otra gente. La evitación del dolor y sus corolarios parece jugar un papel tanto o más importante que el placer que nos brinda la compañía de esas personas.

La cercanía de determinada gente parece provocar en nosotros la formación de hábitos y rutinas que hacen la convivencia predecible, llena de significado y generalmente le dan sentido a nuestra vida más allá de las ventajas aparentes que brindan. De manera imperceptible se producen conexiones y ataduras invisibles que son las que se ponen en evidencia cuando las relaciones se rompen. 

Por eso es tan difícil separarse de alguna gente. Corremos el riesgo de crear "vacíos" que son difíciles de llenar de un día para otro. En otras palabras, los beneficios de estar con esa gente van más allá del placer y el dolor que ellas tienen la capacidad de provocarnos ...

Thursday, August 31, 2017

Planeando el 2018

Ya comencé a pensar lo que voy a hacer en el 2018.

Puede parecer un poco adelantado o extemporáneo porque apenas estamos a finales de Agosto pero no lo es porque aunque la mayoría de nosotros espera el último mes del año para hacer resoluciones (que al fin y al cabo la mayoría no se cumplen), la realidad es que en Diciembre estamos muy ocupados con las actividades y fiestas de fin de año y no nos queda mucho tiempo para hacer planes serios de cómo quisiéramos se desenvolviera el año entrante.

En mi caso, y dejando de lado que quiero seguir trabajando de la misma manera que lo he estado haciendo los últimos 4 años, se me ha ocurrido el deseo de viajar a un país distinto cada mes del año. ¿Podré hacerlo? ¿Contaré con los recursos y el tiempo libre para poder lograrlo? O por el contrario aún contando con los recursos y con el tiempo de poder hacer esos viajes queda siempre la pregunta de si no me cansaré de ellos o si ello afectaría mucho el tipo de trabajo que realizo.

Como en todas las cosas, el tiempo es el que manda. El tiempo es el que dirá finalmente y dependiendo de los ánimos y las circunstancias habrá que ajustar los objetivos en medio del camino.

Por ahora me parece muy tentadora la idea y de sólo pensar en ella, la cabeza me da vueltas de la emoción.

Pero no me gusta quedarme solamente en planes y proyectos. Trato en la medida de lo posiblede concretar mis ideas, de plasmarlas lo más rápido posible. Por eso y por lo pronto ya tengo asegurado el primer viaje en Enero.

Para Enero del 2018 y con el objetivo primordial de combatir el frío del invierno en Nueva York, mi primer destino del año lo será la isla de Guadalupe ..., ya el boleto de avión está comprado.

Los otros países, los otros destinos en los meses subsiguientes, pues no sé; ya veremos, dependerá de las oportunidades que se presenten. Lo que sí sé es que la lista es larga (una lista mental) y faltará mucho tiempo y dinero para quitar o tachar todos los nombres que están en ella.

Monday, July 31, 2017

Felicidad

He estado analizando la felicidad. La idea de felicidad que tiene la gente y lo que pienso de ella.
La conclusión a la que he llegado es que la felicidad tal y como quieren expresarla mis congéneres a mi alrededor o a la que muchas personas aspiran y hacen alarde a través de las redes sociales no me llama a la atención. Es algo decadente.

No encuentro llamativo el estar en una "chaise longue" en la playa o en una piscina dizque relajado tomando vino, cerveza o whisky. O en el parque sentado y rodeado de amigos escuchando música altísima y bebiendo tragos y fumándome un puro como vi un día de estos, un domingo cualquiera en mi vecindario.

No concibo la felicidad como un fin. Para mí la felicidad no es un nombre, no es un sustantivo. Para mí la felicidad es un verbo; es acción.

Entiendo que hay un tiempo para todo. Entiendo que quizás sean necesarios todos esos momentos descritos anteriormente para sobrellevar la vida. Aunque no me oponga a esta realidad y de vez en cuando me convierta en partícipe de ellos, no creo que sean la felicidad.

Para mí la felicidad se concibe en el movimiento, en la actividad, en la acción. Por ello insisto que la felicidad es un verbo, no un sustantivo.

Y por ello, y quizás esto sea algo personal, la felicidad mía no está allí dónde tanta gente parece encontrarla. Por eso también, su búsqueda no tiene fin y cambia de manera constante en la medida en la que yo mismo y mis circunstancias van siempre cambiando.

Friday, June 30, 2017

Múltiples universos, realidades alternas

Ahora está de moda entre los teóricos aquello de la posibilidad de los "multiverses" o multi-universos, el hecho de que podamos existir en múltiples dimensiones y de que pudieran existir muchas versiones del mundo, o múltiples mundos y muchas versiones de la misma cosa existiendo de manera simultánea en diferentes mundos.

Unas ideas que de sólo pensarlas hacen que le den vueltas la cabeza a uno hasta marearnos y producirnos vértigo en el mejor de los casos, cuando no sea un tremendo dolor de cabeza.

Aunque esto sea extremadamente especulativo, lo que sí es posible es imaginar que tanto en la vida "real" de uno como en la ficción, una historia puede tener, -y de hecho así ocurre, diferentes resultados muy distintos los unos de los otros dependiendo de quiénes sean los escritores de la obra o los sujetos que la viven, los actores de las mismas y el tipo de decisiones que se tomen en momentos cruciales.

Todo este ejercicio intelectual surge como consecuencia de la conversación que sostuve con el actor principal de una obra teatral británica luego de finalizada la presentación de la misma, en el bar del teatro, tomando cervezas y en espera de la actuación de una banda de Jazz.

En la obra Underground se toca el tema de los encuentros y/o las famosas aplicaciones móviles para hacer citas como Tinder, la desconfianza que existe entre personas que recién acaban de conocerse y toda la dinámica que puede darse en el subterráneo cuando debido a fallas del tren este se detiene por un período más largo de lo normal.

La obra fue muy entretenida y me gustó bastante y como estábamos en un ambiente un tanto jovial, yo aproveché para preguntarle al actor que hacía el papel de "James" cómo según él terminaban los personajes. El me dio una posible versión y estaba en medio de darme los detalles de cómo el creía que sería el desenlace final, si los personajes se quedaban juntos o no, etc., cuando en ese momento se apareció su contraparte quién al explicársele el ejercicio que estábamos haciendo, nos dio una versión totalmente diferente de cómo ella creía terminarían los personajes.

Esta conversación despertó mi curiosidad y al mismo tiempo me hizo extrapolar los pensamientos hacia el mundo real y cómo de hecho nuestras vidas dependen de situaciones muy parecidas, todas las posibles bifurcaciones que nuestra vida puede tomar si en lugar de hacer una cosa hiciéramos otra; si en lugar de conocer ciertas personas conociéramos otras y así sucesivamente.

Wednesday, June 7, 2017

Ella tiene luz propia

Antes de ayer uno de mis compañeros de trabajo dijo algo que me pareció bastante chocante y creo que no puedo esperar hasta el fin de mes para contarlo aquí sin correr el riesgo de perder la frescura del momento y la fuerza del impacto que me causó.

Estábamos en una actividad trimestral de mi trabajo y tuvimos la oportunidad de escuchar y conocer mejor a una de nuestras colegas, una muchacha muy inteligente y a la vez bastante bonita y graciosa. Actualmente ella esta en proceso de doctorarse en literatura latinoamericana en SUNY si mal no recuerdo.

Me enteré que la muchacha en cuestión era la esposa de otro compañero de trabajo y que recién se había separado o divorciado de él. Su estatus actual nos es desconocido pero la tipa nos dejó muy bien impresionados a por lo menos 3 de los varones que nos dimos cita en esa reunión.

Llegó la hora de la salida y ya en el parqueo, antes de dirigirnos a nuestros casas, continuamos la conversación anterior sobre el tema de lo interesante que era la muchacha. El compañero de trabajo en cuestión confesó que el tenía un conflicto de intereses porque el era muy amigo de su ex-esposo. Sin embargo, y aquí fue dónde él la cagó, al reconocer la calidad de la tipa agregó que una mujer así como ella lo representaba bien a él.

Eso para mí fue difícil de tragar y con cara de mucho asombro por ese atrevimiento tan grande le riposté inmediatamente: esa muchacha se representa bien a sí misma.

Como pueden entender, ese fue el final de la conversación. Se me quitaron todas las ganas de seguir hablando con él. ¿Cómo se atreve? Ni que fuera el presidente de la república.

Wednesday, May 31, 2017

Una década con El Café de Fernando

Un día de estos en este mismo mes de Mayo del 2007 nació este blog. Hace ya diez años de ese acontecimiento y es una fecha que no he querido dejar pasar por alto ya que es muy significativa para mí, pues la verdad que mis pretensiones iniciales no preveían que podía durar tantos años escribiendo de manera ininterrumpida en un medio como este.

Parece que la vida te da sorpresas. Las habilidades se pierden y se ganan; se aliman, se mejoran y también empeoran. En el caso de escribir creo que mis habilidades han mejorado bastante con este blog en el curso de los años.

Es mi creencia que sobresalgo más en el acto de pensar, tener ideas, reflexionar cosas. Comunicar, sin embargo es otra cosa. No siempre lo que uno piensa se puede traducir fácilmente en palabras, en lenguaje y mucho menos es posible asegurarse de que lo que se trata de decir sea interpretado de la misma manera como se pensó originalmente.

No obstante, con los años y sobretodo con la práctica, este blog, El Café de Fernando me ha ayudado bastante en la consecución de ese objetivo. Me parece que puedo expresar mejor mis ideas, este medio me obliga a reflexionar, clarificar los pensamientos y a buscar la manera más eficaz de cómo plasmarlos.

¿Qué esperar para los próximos diez años? No lo sé con exactitud. Es difícil predecir el futuro. Este blog es un reflejo de mi vida y a lo sumo yo la proyecto en el futuro cercano, uno, dos y talvez hasta tres años pero todo puede variar en cualquier momento de acuerdo a cómo varíen las circunstancias.

Una cosa sí puedo asegurar y ha sido una constante los últimos años: me gusta el blog, me gusta el nombre y el espacio que me brinda y por ahora estoy seguro que no pienso dejarlo.

Ahora bien, sé que vivo una etapa de transición con el blog. Quiero escribir más y sin embargo no lo hago. No es falta de tiempo. Eso por suerte no es un problema. Quizás la falta de retroalimentación, la falta de lectores sea un factor importante. O quizás sea un producto de la competencia de los otros medios que han desplazado la existencia de los blogs.

La verdad que no lo sé pero cualquiera que sea la causa, ello no me detendrá para eliminar los obstáculos que me impiden producir más entregas como en los mejores tiempos.

Esa es mi resolución y espero para mi bien poder ejecutar lo más pronto posible mis deseos al inicio de mis próximos diez años en El Café o La Esquina de Fernando.

Sunday, April 30, 2017

Sobre el ego

Pienso que el ego es esa abstracción que uno hace de sí mismo y que representa nuestro yo, nuestra esencia y la conciencia de que vivimos y existimos. También representa nuestra valía, el valor que nos atribuímos a nosotros mismos con relación a otros individuos y a otras cosas.

Dependiendo de cuánta atención y prioridad le dediquemos a nuestro ego ya sea en beneficio propio o el ajeno y/o en perjuicio de terceros podemos ser más o menos lo que llamaríamos "egoístas" y es una cuestión de grado pues en mayor o menor medida todos de algún modo lo somos. Sí, todo el mundo de una manera u otra se pone en primer lugar a la hora de defender sus intereses antes que el de sus semejantes.

No obstante lo dicho, el egoísmo no necesariamente tiene que ser algo malo, puede ser hasta "bueno" y saludable.

Veamos: uno puede llegar a entender que no ser egoísta puede a la larga servir a nuestros intereses particulares (lo cual por definición es una forma de egoísmo) cuando minimiza las reacciones defensivas de terceros y nos abren las puertas a influenciarlos, lo cual acrecentaría el valor que representamos. Es, yo diría, una forma de egoísmo en la que todo el mundo gana. No hay perdedores.

Por otro lado está el otro egoísmo en el que nos creemos más grandes de lo que somos y el que genera reacciones defensivas en los demás y nos aísla al romper la confianza y la comunicación con nuestros semejantes. Este tipo de egoísmo es tóxico y nos haría muy bien deshacernos de él con el objetivo de establecer nexos y lazos con los demás. ¿Quién querría conectar con una persona que se cree centro del universo, la más bella, la más hermosa, la más inteligente que existe entre todas las galaxias y que busca la reafirmación y aprobación de sus cualidades? Aunque haya algo de cierto en esas afirmaciones describiendo su emisor, ello genera en nosotros una reacción instintiva e inmediata de alejamiento y rechazo hacia esa persona.

Por eso creo que el valor que le damos a nuestro ego debe estar por debajo en vez de por encima y en todo caso debe ser reajustable. Para los fines de lugar, conseguimos mucho más manteniendo un perfil bajo, un ego razonable, domesticado que un ego inflado y sobrevalorizado.

Y si ello no fuera poco, en un ego normal, no inflado siempre hay espacio para mejorar; un ego de esta categoría puede aprender, está atento a lo que ocurre a su alrededor y no se aísla ni es aislado en ninguna clase de burbuja que pudiera construirse bajo falsas premisas.

Friday, March 31, 2017

¿Porqué se trabaja?

Tengo un dilema muy grande. Jajá! Suerte que nada más es uno...Mentira mía, siempre hay más de uno y a cada momento se le presentan a uno varias disyuntivas. Hablemos, sin embargo del dilema que me ocupa más en estos días.

Digamos que es un problema un poco existencial. En realidad todos los problemas son existenciales dirán algunos entre los que me incluiría yo mismo. Pero bueno, no nos compliquemos. 

En este caso de lo que se trata es de dilucidar la relación de la vida con el trabajo. Veamos: ¿para qué trabajamos? Para satisfacer nuestras necesidades básicas más perentorias, más esenciales, léase comer, tener un techo, vestir, etc. Ahora bien, una vez estas necesidades están cubiertas con el producto de nuestra labor, ¿porqué o para qué seguimos trabajando? ¿Para asegurarnos de que seguiremos satisfaciendo nuestras necesidades básicas en el futuro o para crear y satisfacer nuevas necesidades que en el corre-corre y la lucha por la vida no habíamos tenido tiempo de prestarles atención o talvez sabíamos de su existencia de manera precaria o las desconocíamos totalmente? 

Me surge una inquietud. Si el trabajo nos consume una parte muy importante de nuestro tiempo y sólo nos permite satisfacer necesidades más elementales sin aportarnos otros beneficios y plusvalías realmente importantes, ¿se podría considerar el mismo una esclavitud?

Visto de otro modo, si no tuviéramos que trabajar para satisfacer nuestras necesidades básicas, cuál sería entonces el propósito de nuestra existencia: ¿dedicarnos al hedonismo puro y simple? ¿la vida contemplativa, filosofar?

Aparentemente la lucha por la supervivencia ocupa una parte fundamental de nuestro tiempo y existencia hasta el punto que nubla nuestra razón y nos impide saber y cuestionar los motivos por los que existimos.

Se me plantea la interrogante de si será válido ir tras esas cosas no esenciales como el entretenimiento, la diversión, el hedonismo per se y si es un derecho al que todo el mundo debería acceder si no fuera porque su tiempo y los recursos a su disposición estarían dedicados a satisfacer necesidades primarias esenciales...

Tuesday, February 28, 2017

Otra vez en París

Acabo de regresar de la estadía de una semana en París.
Por el camino que vamos parece que se está haciendo una costumbre el ir de visita con frecuencia a la ciudad de las luces. No me caería nada mal si se convirtiera en un hábito, en una rutina establecida.


Esta vez, sin embargo, el viaje no surgió por iniciativa propia sino de los sobrinos y desde el verano pasado se comenzaron los preparativos donde yo me comprometía a llevarlos en la fecha que coincidiría con su semana de vacaciones del invierno en las escuelas.

¿Porqué hacer esto? La realidad es que uno no puede ser demasiado egoísta en la vida y querer tratar de monopolizar toda la diversión para sí mismo; así que de vez en cuando uno debe hacer cosas que vayan más en beneficio de otros que de uno mismo. En cierto modo, el hacer estas cosas produce también gran placer y mucha satisfacción (las compañeras de trabajo de mi hermana quisieran tener hermanos como yo, me contó) y el mérito está en haber hecho ese descubrimiento y también en tener la capacidad y el poder de cumplir con la palabra comprometida.

Debo confesar que al acercarse los días del viaje fue que me pude dar cuenta de la magnitud de la responsabilidad que estaba asumiendo. Mas, no había vuelta atrás y todo el mundo puso de su parte para que se llevara adelante el proyecto sin cortapisas de ningún tipo: se renovaron pasaportes, se apaciguaron miedos y se realizó el viaje sin mayores contratiempos.

Desde mi punto de vista el viaje tuvo sus altas y sus bajas. No me imaginé lo difícil que era interactuar con adolescentes, ponerse de acuerdo para cosas tan sencillas como irse a dormir a una hora determinada, escoger un plato del menú de un restaurante, levantarse a una hora específica, etc.


Con el paso de los días las cosas se fueron haciendo un poco menos difíciles y creo que en general la experiencia de compartir en una ciudad tan rica como París va a dejar su huella positiva en la vida de los chicos.

Por mi parte, además de volver a los lugares ya visitados en una ocasión anterior como La Torre Eiffel, El Louvre, El Sagrado Corazón, El Molino Rojo, Notre Dame y El Arco de Triunfo, pues fui por primera vez a La Bastilla, El Castillo de Versalles, Galerías Lafayette y Las Catacumbas...


















Versalles, el complejo, es increíblemente majestuoso y lujoso, una gran joya representativa de la gloria y el poderío francés en épocas pasadas que hay que ir a ver y admirar más de una vez.





Las Catacumbas por su parte impresionan bastante con la cantidad de huesos y calaveras que adornan hasta con ciertos rasgos artísticos los túneles que corren un buen trecho por debajo de Paris.


No pude hacer todo lo que quise en este viaje pero no me quejo... El objetivo inicial no era complacerme yo sino complacer a otros y quizás de ese modo abrirle las puertas a los muchachos a la existencia de otros mundos diferentes de los que ya están acostumbrados.

Además, no quiero matar tan pronto mi curiosidad. Me conformo con dejar para luego el descubrimiento de nuevos lugares que den origen a nuevas aventuras.. Creo que París tiene todavía muchas sorpresas guardadas para mí...

Tuesday, January 31, 2017

Ménage à Trois

Y de esta manera se inicia mi primera entrega del 2017... Jajá! Nada que ver ...

Sin muchas pretensiones. Buscando una copa en la cocina y escanciando en ella lo que queda de una botella de vino. "Ménage à Trois" dice la etiqueta y a pesar del nombre es un Malbec que no viene de Francia sino de Mendoza, Argentina.

Curiosos los nombres que le ponen a estas botellas con el propósito de atraer a los incautos que en este caso no fui yo sino alguien que la trajo este fin de semana a la fiesta en la que yo fui el anfitrión.



Además del vino, estoy degustando de los quesos y el salami que quedaron de la fiesta que fue bautizada como "un día de caché" y ahora mismo voy a poner un poco de música para recrear mejor el ambiente y animar un poco la creación de este post... Pandora me resuelve ese problema y sin pensarlo dos veces escojo la emisora que tengo creada basada en el extinto grupo The Civil Wars que haciendo honor a su nombre se desintegró debido a una verdadera guerra civil que se armó no hace mucho tiempo entre sus dos integrantes principales.

Debo mencionar que cuando sintonicé la emisora por un momento el otro día, buscando temas para animar el jolgorio, mi sobrina inmediatamente exclamó "boring" y agregó algo parecido a que esa música la ponía a dormir... Me extrañó porque a mí me ocurre todo lo contrario: música como esa llena de significado, me despierta, me eleva, me ayuda a pensar mejor.

Esa fiesta de la que hablo fue creada sin ton ni son, porque nos dio la gana a una parte del grupito que siempre se junta alrededor de la familia en días de fiesta y otras fechas memorables. Ofrecí mi casa porque técnicamente hablando estoy en el medio de todos y tengo menos complicaciones de vida hasta cierto punto. Digo hasta cierto punto porque ser el anfitrión me obligaba a crear las condiciones para recibir a los invitados: arreglar la casa, limpiarla, los refrigerios, etc., etc.

Esa parte no me contraria mucho. Asumo los compromisos. Ellos me obligan a hacer cosas que de otro modo pospondría de manera indefinida. Dicho y hecho; puse orden en la casa y a la hora que comenzaron a llegar los comensales ni yo mismo podía creer cómo había podido reinar en el desorden de papeles y polvo que había regados por todas partes y que llevaban ya meses ...

Eso sí, no sentí el cansancio ese día sino al siguiente que fue Domingo. Casi no me paré del sofá donde me lo pasé dormitando. Me costaba trabajo pararme. Me dolía el cuerpo, la espalda y me acordé que no era sólo por el trabajo de limpieza que había realizado sino por la agitada semana que había tenido y que acababa de transcurrir cuando quise hacer más de la cuenta en muy poco tiempo y que coincidió con la maravillosa experiencia que tuve de visitar por 3 días la revolucionaria ciudad de Boston.

Ah y ya fue declarado de manera oficial "otro día de caché" para el 15 de Abril (si es que todavía existimos para esa fecha, porque uno nunca sabe ... Esperemos que sí)...