Friday, September 30, 2016

Ocho días en Paris

Por fin se me dio el viaje a Paris, Francia... Después de incontables e incansables horas estudiando Francés por mi cuenta en los tiempos de mi juventud y sobretodo escuchando y viviendo al mismo tiempo lo que era la vida parisina a través del único medio accesible para mí en aquellos tiempos: la radio. Después de muchísimos años de postergación, pude hacer mi viaje, vale decir.., una vez que llegué a Nueva york.



Antes de llegar a Nueva York era prácticamente imposible para mí lograr algo semejante, sencillamente por la escasez de recursos materiales y logísticos (experiencia). Una vez me establecí en la gran urbe pues parece que me desconecté. Cuando no era una razón era la otra lo que supuestamente me impedía emprender la travesía. Era como si yo mismo estuviera creando las razones, me inventara los obstáculos para no hacer ese viaje soñado desde mis tiempos de estudiante de secundaria. Luego las cosas realmente se complicaron y cuando yo realmente quería entonces realmente no podía (léase crisis monetaria).


Por suerte las cosas no se quedan estáticas. Ellas cambian por sí solas o uno las hace cambiar a la fuerza también. Las circunstancias, la vida, todo da vueltas y como consecuencia lo que parecía difícil antes, de pronto se hizo fácil... Un proceso muy largo que ahora que miro retrospectivamente ha valido bastante la pena. La desconexión con todo lo francés no fue absoluta ni definitiva.


Mi Francés estuvo casi impecable. Me faltaron un poco las palabras por el desuso; podía reconocer y entender perfectamente lo que me decían pero al hacer la contraparte reconozco que me faltaba la fluidez que un tiempo tuve. No obstante pude desenvolverme con normalidad como si no fuese extraño en ese país que visitaba por primera vez. Paris, es un sueño, Una ciudad encantadora, hermosa, sublime. No tengo idea de cómo sería la realidad si viviera allí pero pude observar a la gente común que vive bastante relajada, mucho menos estresada que en donde vivo.

Las palabras no serán suficientes para expresar mis emociones allí, No me es fácil describirla porque París, más que todo, es una ciudad que se vive y se siente. Montmartre, El Sena, Los Campos Eliseos, El Arco de Triunfo, La Plaza de la Concordia, El Louvre, El Museo De Orsay, el Barrio Latino, etc.,, en fin, muchos sitios recorridos y la esperanza de volver muy pronto a recorrerlos de nuevo y los que no tuve tiempo y aún faltan por recorrer y que desde ya esperan por mí...






Tuesday, August 23, 2016

Viajar, Paris

El preludio de un viaje es tan importante como el viaje en sí.
Las expectativas, la anticipación, los preparativos, es todo un acontecimiento.
Viajaré a Paris por primera vez este fin de semana y todo lo dicho anteriormente se magnifica porque desde muy temprana edad me ha atraído todo lo relativo a Francia: la libertad, el idioma, Paris, la música, el cine, Juana de Arco, etc.
Aunque la realidad actual diste mucho de lo imaginado o de lo ideal, el encanto todavía persiste y aunque se corra el riesgo de matar la gallina de oro hacia allá vamos.

Sunday, July 31, 2016

Montreal

Tal y como había predicho por aquí, me fui a pasar unos días por la ciudad de Montreal. Aproveché la ocasión de la celebración de la independencia de los Estados Unidos el 4 de Julio para alejarme de New York.

No soy muy amante de las celebraciones patrióticas ni religiosas y si tengo los medios a mi alcance trato de escabullirme y escaparme del ruido y el bullicio que se suscita durante esos días.

En general, en el verano me desagrada mucho ver a tanta gente en los parques (de mi sector por lo menos), atiborrándose de comida hasta más no poder y caminar en las aceras alrededor de ellos se vuelve dificultoso por la cantidad de humo y el olor a quemado que provienen de las numerosas parrilladas que se arman dentro de sus confines.

Me alegré en esta ocasión de tener la opción de poder irme a otra parte. Como ya he dicho me fui a Montreal.

Visitar Montreal era algo que quería hacer desde hacía mucho tiempo y hasta me había planteado la posibilidad de ir en automóvil desde Nueva York. De todos es conocida mi afición por el Francés y por extensión todas las cosas francesas. Aunque con los años esa pasión ha menguado bastante, no ha desaparecido del todo y era casi natural el que la ciudad me atrajera por su herencia cultural proveniente de Francia.

Me hospedé en una especie de hotel o posada cuyas ganancias sirven para ayudar a las mujeres necesitadas de Montreal. O sea que de entrada estaba apoyando una causa social. Luego que supe eso (me enteré allá) me gustó y me hizo sentir muy bien haber escogido ese lugar. Además de eso, estaba localizado en el mismísimo centro de la ciudad de donde podía moverme sin dificultad y mayormente a pie hacia cualquier punto de interés de la ciudad.

Me encantó Montreal, una ciudad muy ordenada, muy cálida y dónde se respira un ambiente muy jovial y receptivo.

Coincidió mi visita con la celebración del festival internacional de Jazz de Montreal y eso en sí era ya un gran plus.




Fui todas las noches que estuve allá al festival (cuatro en total) y fue todo como un sueño. Recorrí la Rue St Catherine de un extremo al otro observando el movimiento de la gente, las tiendas, los bares y de vez en cuando adentrándome hacia algunas callecitas laterales para observar estatuas, plazas y uno que otro lugar de interés y al final terminar en el sitio del festival, siempre lleno de gente, de música, de cervezas (Heineken) por todas partes.

Llegué Domingo 3 de Julio y al día siguiente Lunes salí a conocer la ciudad. A pocas cuadras encontré el barrio de los museos y sin pensarlo mucho me adentré en él. Me impresionó bastante "Le Musée de Beaux-Arts de Montréal" dónde tuve la oportunidad de ver la exposición completa de Pompeii, una ciudad que quedó por muchos siglos enterrada bajo las cenizas del volcán Vesubio. Mucha tela (y muchas fotos) para filosofar. Me hubiera gustado poder regresar y ver más exposiciones. Sólo pude ver algo de "la belle époque", litografías de Toulousse Lautrec y algunas estatuas y pinturas de la época de Napoleón. Tuve que salir corriendo pues había quedado de hacer un tour a pie por el viejo Montreal.






En ese tour a pie por el viejo Montreal visitamos muchos lugares del puerto y como el nombre lo dice la vieja colonia, edificios alegóricos de la época, los primeros lugares en que se establecieron los colonizadores franceses.
























Es mucho lo que me queda sin relatar. Me costará en próximos viajes hacer un diario. Lo bueno de todo esto es que uno no se enferma durante esos días; el cuerpo y la mente se renuevan, no se sufre de nada y al final cuando uno regresa vuelve cambiado. Uno se pregunta si la vida toda debería ser así, vivir en un estado de asombro y descubrimiento constante..., vivir en un estado de transformación constante.

Es difícil luego que se regresa de estos viajes, acostumbrarse a la rutina cotidiana y cuesta bastante no ceder a la tentación de a la primera oportunidad escaparse, entregarse a la búsqueda de emociones y aventuras nuevas en la medida en que la suerte ($$$) así lo permita.





















Como se puede ver Montreal es también una ciudad muy moderna.
Voy a dejar para otra ocasión (si es que hay otra) los lugares religiosos pues visité unos cuantos de ellos.
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