Se imaginan escribir un diario por 26 años seguidos. Eso hizo Virginia Woolf desde el 1915 hasta 1941, año de su muerte. 26 tomos dejó y tanta prolijidad hace que nos sintamos muy precarios y avergonzados ante lo que nos cuesta escribir más de una entrega semanal en este blog.
Hay que apurar el paso pues las neuronas no dejan nunca de trabajar y son muchas las ideas, muchos los puntos de vista y las opiniones propias que tenemos sobre el mundo y lo que en él acontece, que por desidia dejamos pasar y necesitan ser expresadas y compartidas.
De manera particular me pregunto el porqué me enfurecen tanto las actualizaciones con motivos religiosos (hay de otros tipos también) que hace la gente en plataformas como las de Facebook.
Debe ser porque la gente prácticamente se desnuda con algunas entregas y no todo el mundo refleja una buena imagen al estar "en cueros".
Puede ser también porque se siente como una invasión personal, es como si entraran de manera inesperada a tu casa, sin pedir permiso, cada uno de esos 'estatuses' donde se comparte de manera íntima el sentir real de alguien.
¿Qué necesidad tengo yo de enterarme de la oración que hace alguien? ¿Y qué necesidad tiene la otra persona de hacerla explícita y hacerme partícipe de su agradecimiento, devoción y entrega al "altísimo"?
Para colmo me da mucha risa y me pregunto, ¡cómo puede ser la gente tan tonta de creerse y proyectar todas esas imágenes antropomórficas de lo que es Dios, los ángeles, la vida en el cielo, etc., proyecciones todas creadas sin mucha imaginación y siempre hechas a imagen y semejanza de los seres humanos y la vida terrenal!
Lo extraño del caso es que las personas en vivo, de carne y hueso, no son tan insoportables cuando nos las encontramos en la calle, en fiestas o en el trabajo y compartimos e intercambiamos impresiones del mundo y sus afanes.
Aquí se intercambian ideas. La administración se esfuerza en garantizar a todos los mismos derechos y privilegios.
Saturday, January 26, 2013
Friday, January 25, 2013
Ideas sueltas
Es preciso contrarrestar algunos planteamientos erróneos que se cuelan por ahí sin que se le hagan las debidas aclaraciones y correcciones de rigor.
La idea de pecado es un buen ejemplo. Hay que recordar que algo es pecaminoso dentro de cierto marco, dentro de cierto contexto, las más de las veces de carácter religioso.
Si una persona se considera fuera de ese marco entonces la palabra o la acción por la que se peca deja de tener sentido. Estaría fuera de lugar toda conversación en la que el elemento pecado saliera a relucir.
Es bueno también precisar que no se debe confundir algo que es caracterizado como pecaminoso (para algunos) con algo que es ilegal. Podría serlo pero no necesariamente.
Lo importante es poder discernir y no dejarse chantajear por la idea de pecado o aceptar que algo es conducente a pecar sin percatarnos que al responder al agravio de alguna manera estamos aceptando el marco teórico que sirve de base a su enunciación.
No importa que un acto sea agradable o desagradable a nuestros ojos. Es el marco bajo el cual se pretende juzgar tildándolo de ser un pecado o no lo que determina la presencia y la aceptación de premisas ocultas.
Otro tópico de interés es el ateísmo. Considero innecesaria la constante negación que hacen los ateístas de la existencia de Dios. No veo el porqué la insistencia en negar algo que no existe. ¿Para qué hablar de ello? Con su afán se vuelven tan fanáticos como los mismos fanáticos que pretenden combatir.
El hacer referencia de manera incesante hacia algo que es inexistente de alguna manera le da validez al discurso contrario. Es como hacerle el juego al otro bando. La existencia de esa contraparte o de esa resistencia activa no consigue otra cosa que reforzar y radicalizar la posición de los que sí son creyentes.
Llama también la atención la falta de independencia que exhiben las personas en cuanto a tener ideas por sí mismas. Atacan una posición bajo una coyuntura y dejan de atacarla bajo otra. La misma posición. Y entonces uno se pregunta, ¿dónde está la consistencia?
La idea de pecado es un buen ejemplo. Hay que recordar que algo es pecaminoso dentro de cierto marco, dentro de cierto contexto, las más de las veces de carácter religioso.
Si una persona se considera fuera de ese marco entonces la palabra o la acción por la que se peca deja de tener sentido. Estaría fuera de lugar toda conversación en la que el elemento pecado saliera a relucir.
Es bueno también precisar que no se debe confundir algo que es caracterizado como pecaminoso (para algunos) con algo que es ilegal. Podría serlo pero no necesariamente.
Lo importante es poder discernir y no dejarse chantajear por la idea de pecado o aceptar que algo es conducente a pecar sin percatarnos que al responder al agravio de alguna manera estamos aceptando el marco teórico que sirve de base a su enunciación.
No importa que un acto sea agradable o desagradable a nuestros ojos. Es el marco bajo el cual se pretende juzgar tildándolo de ser un pecado o no lo que determina la presencia y la aceptación de premisas ocultas.
Otro tópico de interés es el ateísmo. Considero innecesaria la constante negación que hacen los ateístas de la existencia de Dios. No veo el porqué la insistencia en negar algo que no existe. ¿Para qué hablar de ello? Con su afán se vuelven tan fanáticos como los mismos fanáticos que pretenden combatir.
El hacer referencia de manera incesante hacia algo que es inexistente de alguna manera le da validez al discurso contrario. Es como hacerle el juego al otro bando. La existencia de esa contraparte o de esa resistencia activa no consigue otra cosa que reforzar y radicalizar la posición de los que sí son creyentes.
Llama también la atención la falta de independencia que exhiben las personas en cuanto a tener ideas por sí mismas. Atacan una posición bajo una coyuntura y dejan de atacarla bajo otra. La misma posición. Y entonces uno se pregunta, ¿dónde está la consistencia?
Sunday, January 20, 2013
Los afectos
Estoy pensando en las fuerzas que impulsan la actividad de los seres humanos en el mundo. Lo que hace que nos movamos de un lado a otro, recorramos grandes distancias, nos mudemos de país en país y sin pensarlo dos veces nos traslademos hacia lugares insospechados.
En la presencia de estas fuerzas, hacemos obras grandiosas que pueden parecer grandes sacrificios pero en realidad no requieren ningún esfuerzo, pues son cosas que se hacen por gusto y por placer.
No me refiero al dinero ni siquiera al petróleo que es el combustible que enciende los motores de la modernidad.
No son cosas tangibles ni materiales, en su mayoría, las que nos propulsan a alterar nuestros estados de movimiento o inercia.
Son más bien las intangibles, las inmateriales, las no visibles, las que nos proveen la chispa y el carburante necesarios para iniciar y mantener el viaje.
Me refiero a las pasiones, los sentires, esas emociones que cohesionan el ser y lo convierten en una sola entidad altamente funcional y productiva.
Sobretodo me refiero a los afectos. Todos los tipos.
En su presencia todo es posible, cercano, accesible, alcanzable.
En su ausencia todo es difícil, lejano, imposible, inalcanzable.
En la presencia de estas fuerzas, hacemos obras grandiosas que pueden parecer grandes sacrificios pero en realidad no requieren ningún esfuerzo, pues son cosas que se hacen por gusto y por placer.
No me refiero al dinero ni siquiera al petróleo que es el combustible que enciende los motores de la modernidad.
No son cosas tangibles ni materiales, en su mayoría, las que nos propulsan a alterar nuestros estados de movimiento o inercia.
Son más bien las intangibles, las inmateriales, las no visibles, las que nos proveen la chispa y el carburante necesarios para iniciar y mantener el viaje.
Me refiero a las pasiones, los sentires, esas emociones que cohesionan el ser y lo convierten en una sola entidad altamente funcional y productiva.
Sobretodo me refiero a los afectos. Todos los tipos.
En su presencia todo es posible, cercano, accesible, alcanzable.
En su ausencia todo es difícil, lejano, imposible, inalcanzable.
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