Hoy es Domingo de Resurrección en la tradición Católica / Cristiana.
Me he quedado pensando en los misterios esos de resucitar y elevarse, levantarse del suelo, ir a los cielos. De verdad que eso es un verdadero milagro. Pero un milagro mayor es creérselo.
Pero prefiero no entrar en controversia con los que sí creen en estas cosas.
Tengo otras cosas en qué pensar que no son necesariamente milagros, pero que sí son misterios para mí.
Como por ejemplo el del sexo: ¿Cómo puede uno cambiar tanto de un momento a otro? Antes y después del clímax. No importa si es solo o con una pareja, es uno de esos grandes misterios que no he podido comprender ni explicar satisfactoriamente.
Con el tiempo la intensidad de la reacción se suaviza pero de todos modos persiste. Uno es uno y de repente es otro. Y es la misma persona.
Lo que se experimenta de manera empírica no se compara y es muy superior, a la explicación que podemos encontrar en cualquier tratado sobre la materia.
Aquí se intercambian ideas. La administración se esfuerza en garantizar a todos los mismos derechos y privilegios.
Sunday, March 31, 2013
Saturday, March 30, 2013
La culpa es mía
La señora le pidió a Frank que le hiciera el favor de buscarle unas cosas que estaban en Manhattan y el dijo que sí. Para hacerlo utilizó el carro de mi hermana. Cuando llegó al sitio no encontró donde aparcar el vehículo y lo dejó en doble parqueo mientras subía al tercer o cuarto piso de un edificio a buscar las cosas.
Cuando bajó, encontró que la policía — que tampoco duerme en New York — ya le había dejado un regalito: una multa de 115 dólares por estacionarse mal.
Se podía apreciar la inconformidad de mi hermana al contar esa historia de lo que había pasado. El enojo aún persistía y con suficiente razón. Sin haber hecho nada malo, ella era la perjudicada, a final de cuentas, por ser dueña del vehículo y responsable ante la ley de pagar el ticket en cuestión.
Ante la eventualidad, la señora le dio el dinero de la multa a mi hermana y ella lo cogió porque estimaba que nada de ello hubiera ocurrido si la necesidad no se le hubiera presentado a la doña y esta le pidiera a Frank que fuera a Manhattan a resolverle su asunto.
No estuve de acuerdo y así se lo hice saber. Esa señora no lo mandó a parquear doble en caso de no encontrar un espacio libre. Esa fue una mala elección de quién conducía el vehículo, en este caso Frank y él y sólo él debería pagar por ello.
Los errores y las imprudencias pueden tener consecuencias negativas y cuando uno decide hacerle un favor a alguien — igual como si uno estuviera haciendo algo para sí mismo — ello no exime a uno de las reglas y los deberes que debemos cumplir en la ejecución de la tarea que tenemos entre manos.
Si la policía nos agarra en un exceso de velocidad porque vamos tarde al trabajo, es nuestra culpa, no del trabajo que no nos ha mandado a infringir las leyes de tránsito. Pueden sumarse muchas otras causas y circunstancias que podemos sacar de la manga y decir que fue por esto o aquello la razón por la que íbamos tarde y ni aún así se justifica el que si la policía nos para, le tenemos que echar la culpa a cualquiera de esas circunstancias.
Es una práctica más generalizada de la cuenta el uno no querer asumir las culpas o las responsabilidades de las cosas y querer buscar culpables en los otros, como si uno fuera un títere que no tiene poder de decisión para determinar lo que es correcto o no, o cuál es el mejor curso de acción que se debe emprender ante una eventualidad.
Si nos ponemos a analizar, es este mismo tipo de razonamiento de echarle la culpa a los demás y no a nosotros mismos, el que está detrás de expresiones como: "él o ella me provocó"; "él me asustó y por eso..."; "las mujeres no deben vestirse así provocando que las violen"; "me insultó y por eso lo maté".
Culpabilizar a los otros (culpabilizar a la víctima), de una acción originada por nosotros, no nos lleva en ninguna buena dirección. Aceptar nuestra cuota parcial o total de responsabilidad en los resultados ya sean estos buenos o malos, sí. En fin, you know what I mean!
Cuando bajó, encontró que la policía — que tampoco duerme en New York — ya le había dejado un regalito: una multa de 115 dólares por estacionarse mal.
Se podía apreciar la inconformidad de mi hermana al contar esa historia de lo que había pasado. El enojo aún persistía y con suficiente razón. Sin haber hecho nada malo, ella era la perjudicada, a final de cuentas, por ser dueña del vehículo y responsable ante la ley de pagar el ticket en cuestión.
Ante la eventualidad, la señora le dio el dinero de la multa a mi hermana y ella lo cogió porque estimaba que nada de ello hubiera ocurrido si la necesidad no se le hubiera presentado a la doña y esta le pidiera a Frank que fuera a Manhattan a resolverle su asunto.
No estuve de acuerdo y así se lo hice saber. Esa señora no lo mandó a parquear doble en caso de no encontrar un espacio libre. Esa fue una mala elección de quién conducía el vehículo, en este caso Frank y él y sólo él debería pagar por ello.
Los errores y las imprudencias pueden tener consecuencias negativas y cuando uno decide hacerle un favor a alguien — igual como si uno estuviera haciendo algo para sí mismo — ello no exime a uno de las reglas y los deberes que debemos cumplir en la ejecución de la tarea que tenemos entre manos.
Si la policía nos agarra en un exceso de velocidad porque vamos tarde al trabajo, es nuestra culpa, no del trabajo que no nos ha mandado a infringir las leyes de tránsito. Pueden sumarse muchas otras causas y circunstancias que podemos sacar de la manga y decir que fue por esto o aquello la razón por la que íbamos tarde y ni aún así se justifica el que si la policía nos para, le tenemos que echar la culpa a cualquiera de esas circunstancias.
Es una práctica más generalizada de la cuenta el uno no querer asumir las culpas o las responsabilidades de las cosas y querer buscar culpables en los otros, como si uno fuera un títere que no tiene poder de decisión para determinar lo que es correcto o no, o cuál es el mejor curso de acción que se debe emprender ante una eventualidad.
Si nos ponemos a analizar, es este mismo tipo de razonamiento de echarle la culpa a los demás y no a nosotros mismos, el que está detrás de expresiones como: "él o ella me provocó"; "él me asustó y por eso..."; "las mujeres no deben vestirse así provocando que las violen"; "me insultó y por eso lo maté".
Culpabilizar a los otros (culpabilizar a la víctima), de una acción originada por nosotros, no nos lleva en ninguna buena dirección. Aceptar nuestra cuota parcial o total de responsabilidad en los resultados ya sean estos buenos o malos, sí. En fin, you know what I mean!
Wednesday, March 27, 2013
Conversión
Y mi última conversión no tiene nada que ver con religión, sino con comida. El año pasado les informaba que había dejado la carne, la leche y los huevos. En esta ocasión no se trata de eso aunque guarda una estrecha relación. Ambas decisiones están conectadas con aprender a comer mejor y de manera más saludable.
Es emulando la frase: deja que la comida sea tu medicina y la medicina sea tu comida (atribuida a Hipócrates).
Ahora me he convertido a los jugos y no a todos los tipos, sino a los de vegetales mayormente. De preferencia a la combinación amplia de todos ellos sin distinción: apio, ajíes morrones, jengibre, col, cilantro, pepino, ajo, zanahoria, manzana, remolacha junto con sus hojas, perejil, etc.
Debo confesar que sólo he dejado la carne en teoría. Aunque he reducido mucho su consumo, en realidad lo único que he dejado es la leche y sus productos derivados y ahora como huevos de manera muy escasa. De paso he dejado de comer pan, arroz y este año he consumido muy poco alcohol. Esto último me vino caído del cielo pues igual como dije en otra entrada, no me lo había propuesto.
Tiene que ser que libé mucha bebida el año pasado y debo haber llegado a un punto de saturación y saciedad. Ya el cuerpo no quiere más. Por eso quizás no me ha hecho falta ...
Un converso que se precie de serlo, en la materia esta de los jugos, debe agenciarse a como dé lugar una máquina para hacerlos, un extractor, pues de lo contrario corre el riesgo de no hacerlo de la manera debida o de quedar en bancarrota comprando los jugos en la calle. Los jugos son caros.
Es bueno también conseguirse un buen asesor para en caso de necesidad, asesorarse, obviamente. Yo tengo la mía, una asesora en este caso, muy buena, por cierto, por suerte ...
Y como dicen que una imagen vale más que mil palabras no basta que yo lo diga. Es mucho mejor si presento la prueba de lo que digo y para ello los dejo con dos reproducciones del antes y después. A juzgar por ustedes mismos.

Es emulando la frase: deja que la comida sea tu medicina y la medicina sea tu comida (atribuida a Hipócrates).
Ahora me he convertido a los jugos y no a todos los tipos, sino a los de vegetales mayormente. De preferencia a la combinación amplia de todos ellos sin distinción: apio, ajíes morrones, jengibre, col, cilantro, pepino, ajo, zanahoria, manzana, remolacha junto con sus hojas, perejil, etc.
Debo confesar que sólo he dejado la carne en teoría. Aunque he reducido mucho su consumo, en realidad lo único que he dejado es la leche y sus productos derivados y ahora como huevos de manera muy escasa. De paso he dejado de comer pan, arroz y este año he consumido muy poco alcohol. Esto último me vino caído del cielo pues igual como dije en otra entrada, no me lo había propuesto.
Tiene que ser que libé mucha bebida el año pasado y debo haber llegado a un punto de saturación y saciedad. Ya el cuerpo no quiere más. Por eso quizás no me ha hecho falta ...
Un converso que se precie de serlo, en la materia esta de los jugos, debe agenciarse a como dé lugar una máquina para hacerlos, un extractor, pues de lo contrario corre el riesgo de no hacerlo de la manera debida o de quedar en bancarrota comprando los jugos en la calle. Los jugos son caros.
Es bueno también conseguirse un buen asesor para en caso de necesidad, asesorarse, obviamente. Yo tengo la mía, una asesora en este caso, muy buena, por cierto, por suerte ...
Y como dicen que una imagen vale más que mil palabras no basta que yo lo diga. Es mucho mejor si presento la prueba de lo que digo y para ello los dejo con dos reproducciones del antes y después. A juzgar por ustedes mismos.

Monday, March 25, 2013
Vivir en sí mismo como si no hubiera mañana
"Dónde quiera que vayas ahí estarás" reza más o menos el título de un libro sobre meditación escrito por Jon Kabat-Zinn (Where ever you go, there you are).
Y es la pura verdad. Donde quiera que vayamos nos acompañamos a nosotros mismos, vamos con todos nuestros problemas, esperanzas, ilusiones, frustraciones y fracasos. Podemos olvidarnos por un momento, distraernos, pensar que no existen, que ha desaparecido del todo ese hilo conductor que nos une con lo que nos ha marcado, pero no es así. Por más que queramos no podemos escapar a nuestra esencia, a eso que somos y que en el fondo y en el momento menos esperado puede empezar a aflorar, resurgir, resucitar.
Es una realidad el que no podemos escapar de nosotros mismos y que tampoco le damos la mayor importancia al momento, a lo que nos está pasando aquí y ahora. Hacemos muchas cosas de manera automática, sin pensar que la vida es eso, la vida son esas cosas, ellas son la vida, y en suma constituyen y forman nuestra historia.
De lo que se trata es de estar plenamente conscientes de que todas esas sensaciones internas y externas que experimentamos, todas esas acciones que ejecutamos día a día, ellas componen nuestra existencia. Al final de cuentas, no hay otra cosa, eso es todo y no hay porqué tratar de romperse la cabeza intentando encontrarle sentido o lógica a eso que está ahí, en primera fila sin tener que rebuscar o complicarlo todo.
Si lo viéramos así quizás, no hoy o ahora, sino en cada momento de la vida no desperdiciaríamos tanto el tiempo en actividades inútiles, discusiones sin sentido o en la espera de lo que o quién no va a llegar.
Y todo esto es preferible decirlo con las palabras de Anaïs Nin quien lo expresa de manera muy lúcida y coherente en una de las partes de su diario dónde habla del significado de la vida tal y como lo recoge Maria Popova en esta entrada:
The secret of a full life is to live and relate to others as if they might not be there tomorrow, as if you might not be there tomorrow. It eliminates the vice of procrastination, the sin of postponement, failed communications, failed communions. This thought has made me more and more attentive to all encounters. meetings, introductions, which might contain the seed of depth that might be carelessly overlooked. This feeling has become a rarity, and rarer every day now that we have reached a hastier and more superficial rhythm, now that we believe we are in touch with a greater amount of people, more people, more countries. This is the illusion which might cheat us of being in touch deeply with the one breathing next to us. The dangerous time when mechanical voices, radios, telephones, take the place of human intimacies, and the concept of being in touch with millions brings a greater and greater poverty in intimacy and human vision.
Traduzco de manera libre:
El secreto de una vida plena es vivir y relacionarse con los demás como si ellos no fueran a existir mañana, como si uno no fuera a existir mañana. Eso elimina el mal hábito de procrastinar, el pecado de posponer, las comunicaciones fallidas y las comuniones que fracasan. Este pensamiento me ha hecho ser más y más atenta a todos los tipos de encuentros, reuniones, introducciones, que podrían contener la semilla de profundidad y que de otro modo podríamos pasar por alto de manera descuidada. Este sentimiento se ha vuelto una rareza, y mucho más raro cada día ahora que hemos alcanzado un ritmo de vida más superficial y apresurado, ahora que creemos que estamos en contacto con una mayor cantidad de personas, más gente, más países. Esta es la ilusión que podría engañarnos y prevenirnos de estar profundamente en contacto con la persona que respira al lado de uno. [Este es] El tiempo peligroso en el que las voces mecánicas, los radios, los teléfonos toman el lugar de las intimidades humanas y el concepto de estar en contacto con millones trae consigo más y mayor pobreza en lo que son la intimidad y la visión humanas.
Anaïs Nin dijo esto hace más de medio siglo y no supo hasta que punto sus ideas estarían vigentes hoy día. Su profecía se cumple al pie de la letra y ante lo dicho por ella creo que no hay nada más que agregar.
Y es la pura verdad. Donde quiera que vayamos nos acompañamos a nosotros mismos, vamos con todos nuestros problemas, esperanzas, ilusiones, frustraciones y fracasos. Podemos olvidarnos por un momento, distraernos, pensar que no existen, que ha desaparecido del todo ese hilo conductor que nos une con lo que nos ha marcado, pero no es así. Por más que queramos no podemos escapar a nuestra esencia, a eso que somos y que en el fondo y en el momento menos esperado puede empezar a aflorar, resurgir, resucitar.
Es una realidad el que no podemos escapar de nosotros mismos y que tampoco le damos la mayor importancia al momento, a lo que nos está pasando aquí y ahora. Hacemos muchas cosas de manera automática, sin pensar que la vida es eso, la vida son esas cosas, ellas son la vida, y en suma constituyen y forman nuestra historia.
De lo que se trata es de estar plenamente conscientes de que todas esas sensaciones internas y externas que experimentamos, todas esas acciones que ejecutamos día a día, ellas componen nuestra existencia. Al final de cuentas, no hay otra cosa, eso es todo y no hay porqué tratar de romperse la cabeza intentando encontrarle sentido o lógica a eso que está ahí, en primera fila sin tener que rebuscar o complicarlo todo.
Si lo viéramos así quizás, no hoy o ahora, sino en cada momento de la vida no desperdiciaríamos tanto el tiempo en actividades inútiles, discusiones sin sentido o en la espera de lo que o quién no va a llegar.
Y todo esto es preferible decirlo con las palabras de Anaïs Nin quien lo expresa de manera muy lúcida y coherente en una de las partes de su diario dónde habla del significado de la vida tal y como lo recoge Maria Popova en esta entrada:
The secret of a full life is to live and relate to others as if they might not be there tomorrow, as if you might not be there tomorrow. It eliminates the vice of procrastination, the sin of postponement, failed communications, failed communions. This thought has made me more and more attentive to all encounters. meetings, introductions, which might contain the seed of depth that might be carelessly overlooked. This feeling has become a rarity, and rarer every day now that we have reached a hastier and more superficial rhythm, now that we believe we are in touch with a greater amount of people, more people, more countries. This is the illusion which might cheat us of being in touch deeply with the one breathing next to us. The dangerous time when mechanical voices, radios, telephones, take the place of human intimacies, and the concept of being in touch with millions brings a greater and greater poverty in intimacy and human vision.
Traduzco de manera libre:
El secreto de una vida plena es vivir y relacionarse con los demás como si ellos no fueran a existir mañana, como si uno no fuera a existir mañana. Eso elimina el mal hábito de procrastinar, el pecado de posponer, las comunicaciones fallidas y las comuniones que fracasan. Este pensamiento me ha hecho ser más y más atenta a todos los tipos de encuentros, reuniones, introducciones, que podrían contener la semilla de profundidad y que de otro modo podríamos pasar por alto de manera descuidada. Este sentimiento se ha vuelto una rareza, y mucho más raro cada día ahora que hemos alcanzado un ritmo de vida más superficial y apresurado, ahora que creemos que estamos en contacto con una mayor cantidad de personas, más gente, más países. Esta es la ilusión que podría engañarnos y prevenirnos de estar profundamente en contacto con la persona que respira al lado de uno. [Este es] El tiempo peligroso en el que las voces mecánicas, los radios, los teléfonos toman el lugar de las intimidades humanas y el concepto de estar en contacto con millones trae consigo más y mayor pobreza en lo que son la intimidad y la visión humanas.
Anaïs Nin dijo esto hace más de medio siglo y no supo hasta que punto sus ideas estarían vigentes hoy día. Su profecía se cumple al pie de la letra y ante lo dicho por ella creo que no hay nada más que agregar.
Friday, March 1, 2013
Un día en el hospital
A todos nos toca un día, de lo que sea, haciendo cualquier cosa o en el hospital como me sucedió a mí este Martes recién pasado y no como visitante o invitado especial sino como paciente común y corriente.
Es la segunda vez en algo más de 8 años. Y casi por el mismo problema. Aquella vez para reparar una hernia inguinal (de la ingle) en el lado derecho. En esta ocasión, otra hernia pero del otro lado, el izquierdo.
Es bueno recalcar que las hernias se reparan, no se sacan como mucha gente supone y cree. Una debilidad en la musculatura lisa que rodea los intestinos o cualquier otro órgano interno, provoca algún agujero a través del cual los mismos se escabuyen y esa es la protuberancia que uno puede notar a simple vista.
Inicialmente una hernia no representa una emergencia y es una cirugía que puede hacerse de manera laparóscopica, que es un procedimiento poco invasivo y generalmente se realiza de manera ambulatoria. No te internan: te dejan ir el mismo día si no hay complicaciones.
La primera operación que me hicieron de ese tipo me dejó 3 hoyitos que casi han desaparecido ya. Esta segunda me ha dejado 4 y espero que no sólo desaparezcan, sino que no hayan más por los próximos 15 o 20 años.
Todo salió según el librito. Llegué al hospital a las 6:00 AM y a las 3:00 PM estaba de vuelta en la casa. No me dio mareos como la primera vez. Pude caminar sin demasiada dificultad y el dolor o no era muy intenso o fue amortiguado perfectamente por la anestesia y los calmantes que me administraron.
Me llamó la atención la cantidad de gente por la que tuve que pasar antes y después de la cirugía (incluyendo el cirujano y sus asistentes). Fueron más de 20, sin mentir, y no, no creo estar exagerando.
La nota alegre y divertida la puso una enfermera que ya casi cuando me iba se acercó a mi cubículo (no recuerdo el motivo) y se quedó extasiada al mirar mis brazos, que ¡qué hermosos eran!, que si hacía ejercicios, porque tengo muchas venas que aparecen y desaparecen con mucha facilidad.
Con razón dicen que la belleza es subjetiva y depende de los ojos que la miren, porque yo particularmente no les encuentro nada de atractivos ni tienen a mi parecer, nada especial que les pueda llamar la atención a nadie. Pero parece que estoy equivocado, y no, tampoco es la primera vez que me equivoco.
¡Ah! Hoy, luego de 3 días en la casa me sentí tan bien que hasta fui a trabajar. Sin contratiempos: todo bien, más o menos normal.
Es la segunda vez en algo más de 8 años. Y casi por el mismo problema. Aquella vez para reparar una hernia inguinal (de la ingle) en el lado derecho. En esta ocasión, otra hernia pero del otro lado, el izquierdo.
Es bueno recalcar que las hernias se reparan, no se sacan como mucha gente supone y cree. Una debilidad en la musculatura lisa que rodea los intestinos o cualquier otro órgano interno, provoca algún agujero a través del cual los mismos se escabuyen y esa es la protuberancia que uno puede notar a simple vista.
Inicialmente una hernia no representa una emergencia y es una cirugía que puede hacerse de manera laparóscopica, que es un procedimiento poco invasivo y generalmente se realiza de manera ambulatoria. No te internan: te dejan ir el mismo día si no hay complicaciones.
La primera operación que me hicieron de ese tipo me dejó 3 hoyitos que casi han desaparecido ya. Esta segunda me ha dejado 4 y espero que no sólo desaparezcan, sino que no hayan más por los próximos 15 o 20 años.
Todo salió según el librito. Llegué al hospital a las 6:00 AM y a las 3:00 PM estaba de vuelta en la casa. No me dio mareos como la primera vez. Pude caminar sin demasiada dificultad y el dolor o no era muy intenso o fue amortiguado perfectamente por la anestesia y los calmantes que me administraron.
Me llamó la atención la cantidad de gente por la que tuve que pasar antes y después de la cirugía (incluyendo el cirujano y sus asistentes). Fueron más de 20, sin mentir, y no, no creo estar exagerando.
La nota alegre y divertida la puso una enfermera que ya casi cuando me iba se acercó a mi cubículo (no recuerdo el motivo) y se quedó extasiada al mirar mis brazos, que ¡qué hermosos eran!, que si hacía ejercicios, porque tengo muchas venas que aparecen y desaparecen con mucha facilidad.
Con razón dicen que la belleza es subjetiva y depende de los ojos que la miren, porque yo particularmente no les encuentro nada de atractivos ni tienen a mi parecer, nada especial que les pueda llamar la atención a nadie. Pero parece que estoy equivocado, y no, tampoco es la primera vez que me equivoco.
¡Ah! Hoy, luego de 3 días en la casa me sentí tan bien que hasta fui a trabajar. Sin contratiempos: todo bien, más o menos normal.
Sunday, February 24, 2013
Reciprocidad en las redes
Y esta entrega va para desahogarme ...
Me da muchísima "cuerda" o "pique" como diríamos en Dominicana cuando una persona por una razón o la otra le pasa por encima, atropella y se salta las normas de la reciprocidad y la cortesía elementales.
Podría ser por ignorancia, porque uno nunca sabe con exactitud que es lo que pasa en la mente del otro y hay que darle por eso el beneficio de la duda. No por ello, sin embargo, deja uno de sentir el malestar.
La cuerda es con una tipa que es amiga mía en Facebook. Ella tiene una cuenta en Twitter y lo descubrí porque sus 'posts' salen publicados simultáneamente en ambas redes. Traté como es natural de seguirla allí pero su cuenta tenía el candadito indicándome con ello de que su acceso era restringido y había que pedir autorización para poder seguirla.
Mi política en esos casos es no seguir a nadie en esas condiciones. Sólo los sigo si la persona comienza a seguirme primero o si nos seguimos mutuamente antes de poner la restricción. Tengo más de un caso así.
En días pasados me llegó casualmente una invitación por Hotmail - no sé cómo llegó ahí porque no tengo asociado ese email con Twitter-, de esta persona invitándome a seguirla y yo de pendejo pues lo hice teniendo que esperar el proceso de ser aceptado como si estuviera solicitando un trabajo o un préstamo.
El caso es que a mí realmente no me interesaba seguirla. Sus contenidos no me llaman a la atención ni agregan nada relevante a mi vida. Me pareció, no obstante descortés rechazar su invitación pues es alguien conocido a nivel de hablar por teléfono y además hemos compartido en persona en más de una ocasión.
¡Adivinen! La tipa aceptó que yo la siguiera (¡qué gran honor!) pero ella no fue capaz de seguirme a mí. De eso hace ya varios días y de ahí viene mi descontento.
¿Y quién se cree ella que es? ¿Qué me está queriendo decir con eso? Soy bueno para seguirla pero no a la inversa. Me le acerco por una invitación que ella misma (supuestamente) me manda, me acepta pero al mismo tiempo no cree que debe seguirme a mí.
Eso no me parece muy justo y por lo tanto muy pronto, en unos días, dejaré de seguirla. La gente, si no sabe, tiene que aprender a comportarse. Los buenos modales, ante todo.
Me da muchísima "cuerda" o "pique" como diríamos en Dominicana cuando una persona por una razón o la otra le pasa por encima, atropella y se salta las normas de la reciprocidad y la cortesía elementales.
Podría ser por ignorancia, porque uno nunca sabe con exactitud que es lo que pasa en la mente del otro y hay que darle por eso el beneficio de la duda. No por ello, sin embargo, deja uno de sentir el malestar.
La cuerda es con una tipa que es amiga mía en Facebook. Ella tiene una cuenta en Twitter y lo descubrí porque sus 'posts' salen publicados simultáneamente en ambas redes. Traté como es natural de seguirla allí pero su cuenta tenía el candadito indicándome con ello de que su acceso era restringido y había que pedir autorización para poder seguirla.
Mi política en esos casos es no seguir a nadie en esas condiciones. Sólo los sigo si la persona comienza a seguirme primero o si nos seguimos mutuamente antes de poner la restricción. Tengo más de un caso así.
En días pasados me llegó casualmente una invitación por Hotmail - no sé cómo llegó ahí porque no tengo asociado ese email con Twitter-, de esta persona invitándome a seguirla y yo de pendejo pues lo hice teniendo que esperar el proceso de ser aceptado como si estuviera solicitando un trabajo o un préstamo.
El caso es que a mí realmente no me interesaba seguirla. Sus contenidos no me llaman a la atención ni agregan nada relevante a mi vida. Me pareció, no obstante descortés rechazar su invitación pues es alguien conocido a nivel de hablar por teléfono y además hemos compartido en persona en más de una ocasión.
¡Adivinen! La tipa aceptó que yo la siguiera (¡qué gran honor!) pero ella no fue capaz de seguirme a mí. De eso hace ya varios días y de ahí viene mi descontento.
¿Y quién se cree ella que es? ¿Qué me está queriendo decir con eso? Soy bueno para seguirla pero no a la inversa. Me le acerco por una invitación que ella misma (supuestamente) me manda, me acepta pero al mismo tiempo no cree que debe seguirme a mí.
Eso no me parece muy justo y por lo tanto muy pronto, en unos días, dejaré de seguirla. La gente, si no sabe, tiene que aprender a comportarse. Los buenos modales, ante todo.
La duda siempre quedará
En estos días como casi siempre, ocurren cosas, se superponen historias, se suceden acontecimientos que no son del todo nuevos. La vida está hecha de repeticiones.
Eventos similares ocurren todos los días, en todas partes y a todas horas, los cuales pueden cobrar o no notoriedad dependiendo de los actores que participan en ellas.
Sin quitarle importancia a ningún evento porque creo que todos tienen igual valor, quiero llamar la atención de dos casos que resuenan con bastante fuerza en los medios de comunicación. Situaciones de este tipo son espejos que permiten reflejar nuestra naturaleza de manera fidedigna.
Uno es la muerte de la modelo sudafricana Reeva Steenkamp a manos de su novio el famoso atleta olímpico y para-olímpico Oscar Pistorius a quién se le ha apodado con el nombre de Blade Runner por la prótesis que usa a manera de zapatos para correr.
El otro caso que me llama la atención es el de Jodi Arias a quién se le acusa de dar una muerte horrenda a quién fuera su novio y amante, Travis Alexander. Le propinó 27 puñaladas, además de dispararle con una arma de fuego y prácticamente degollarlo, cortándole la garganta casi de oreja a oreja.
¿Qué resentimiento tan grande puede guardar una persona para ensañarse así contra el cuerpo de alguien? Me imagino que mucho antes de llegar a la cuenta de 27, el tipo debe de haber estado muerto si no es que lo estaba antes a consecuencia del balazo recibido.
Va a ser muy difícil por no decir imposible, determinar con certeza las circunstancias que provocaron la muerte de estas personas. No hay testigos. Estamos a merced de lo que los victimarios digan y/o las evidencias en su contra que puedan salir a relucir en los juicios respectivos.
El hecho es que hay dos personas muertas y hágase "justicia" o no, el daño causado es irreversible, irreparable. Estas personas no volverán a vivir. Y la duda siempre quedará de si lo que se dijo allí, en la corte, fue la verdad.
Creo que cualquiera puede matar a otro-a en defensa propia y/o en un momento de locura. Ahora bien, si como se especula también ambas muertes fueron premeditadas y existen indicios en el caso de Pistorius de que este era muy celoso y controlador, estas cosas yo no las puedo entender fácilmente.
Se me hace difícil racionalizar la persona celosa que con una actitud posesiva y controladora pretenda obligar al otro-a a estar con él o con ella.
¿Qué mérito tiene el hacer que alguien esté con uno por intimidación, miedo o chantaje?
Hay que estar en los zapatos del otro-a para poder entender cosas como esas pero en mi caso yo lo veo siempre como un defecto en el razonamiento, una incapacidad en el procesamiento de la información y mi recomendación en situaciones parecidas, la mejor solución que puedo dar es que hay que salirse de ellas a como dé lugar.
Hay que tratar de romper el marco (de cualquier lado del marco en que nos encontremos), hay que tratar de poner pies en polvorosa y de ese modo tratar de ver la realidad desde otras perspectivas, en lo que las pasiones, que son siempre malas consejeras, se enfrían.
Cualquier mente fría y calmada puede ver con claridad que hay mucho mejores soluciones que quitarle la vida a otra persona o que se la quiten a uno, porque nunca se sabe ...
Eventos similares ocurren todos los días, en todas partes y a todas horas, los cuales pueden cobrar o no notoriedad dependiendo de los actores que participan en ellas.
Sin quitarle importancia a ningún evento porque creo que todos tienen igual valor, quiero llamar la atención de dos casos que resuenan con bastante fuerza en los medios de comunicación. Situaciones de este tipo son espejos que permiten reflejar nuestra naturaleza de manera fidedigna.
Uno es la muerte de la modelo sudafricana Reeva Steenkamp a manos de su novio el famoso atleta olímpico y para-olímpico Oscar Pistorius a quién se le ha apodado con el nombre de Blade Runner por la prótesis que usa a manera de zapatos para correr.
El otro caso que me llama la atención es el de Jodi Arias a quién se le acusa de dar una muerte horrenda a quién fuera su novio y amante, Travis Alexander. Le propinó 27 puñaladas, además de dispararle con una arma de fuego y prácticamente degollarlo, cortándole la garganta casi de oreja a oreja.
¿Qué resentimiento tan grande puede guardar una persona para ensañarse así contra el cuerpo de alguien? Me imagino que mucho antes de llegar a la cuenta de 27, el tipo debe de haber estado muerto si no es que lo estaba antes a consecuencia del balazo recibido.
Va a ser muy difícil por no decir imposible, determinar con certeza las circunstancias que provocaron la muerte de estas personas. No hay testigos. Estamos a merced de lo que los victimarios digan y/o las evidencias en su contra que puedan salir a relucir en los juicios respectivos.
El hecho es que hay dos personas muertas y hágase "justicia" o no, el daño causado es irreversible, irreparable. Estas personas no volverán a vivir. Y la duda siempre quedará de si lo que se dijo allí, en la corte, fue la verdad.
Creo que cualquiera puede matar a otro-a en defensa propia y/o en un momento de locura. Ahora bien, si como se especula también ambas muertes fueron premeditadas y existen indicios en el caso de Pistorius de que este era muy celoso y controlador, estas cosas yo no las puedo entender fácilmente.
Se me hace difícil racionalizar la persona celosa que con una actitud posesiva y controladora pretenda obligar al otro-a a estar con él o con ella.
¿Qué mérito tiene el hacer que alguien esté con uno por intimidación, miedo o chantaje?
Hay que estar en los zapatos del otro-a para poder entender cosas como esas pero en mi caso yo lo veo siempre como un defecto en el razonamiento, una incapacidad en el procesamiento de la información y mi recomendación en situaciones parecidas, la mejor solución que puedo dar es que hay que salirse de ellas a como dé lugar.
Hay que tratar de romper el marco (de cualquier lado del marco en que nos encontremos), hay que tratar de poner pies en polvorosa y de ese modo tratar de ver la realidad desde otras perspectivas, en lo que las pasiones, que son siempre malas consejeras, se enfrían.
Cualquier mente fría y calmada puede ver con claridad que hay mucho mejores soluciones que quitarle la vida a otra persona o que se la quiten a uno, porque nunca se sabe ...
Sunday, February 17, 2013
En la búsqueda de la mente perdida
¿Saben qué? Sin ser una meta o habérmelo propuesto de manera específica, yo, Fernando, he parado de tomar. No quiere decir que me haya vuelto un abstemio... Mi interés ha sido el de reducir a un mínimo la ingesta de alcohol con el fin de contrarrestar los desagradables efectos secundarios del día siguiente, llámese resaca y/o los dolores de cabeza que siempre acompañan cuando se toma mucho o ingiero cerveza (no importa la cantidad).
No preví, sin embargo, el que mi cuerpo se fuera a acostumbrar de manera tan rápida a estar sin nada de bebida en el sistema. No me ha estado haciendo falta. Debe estar relacionado con los cambios que he estado implementando en los últimos años pues como ya he dicho he ido cambiando mis hábitos de alimentación y nutrición por otros nuevos, en este caso, mucho más saludables.
Me ha costado mucho trabajo deshacerme de algunos alimentos como la carne pero sí he logrado aumentar grandemente la ingestión de vegetales y he suprimido casi por completo los huevos, el azúcar y la leche.
En el 2007 me propuse algo similar, un mes y medio antes de la juramentación para la ciudadanía. Dizque el diablo tienta (dice mi mamá) y no quería que fuera a ocurrir algo o que la policía me parara de manera casual y por coincidencia estuviera yo bajo la influencia del alcohol. En esa ocasión me sentí de maravillas pero una vez pasó el evento retomé mi rutina habitual como a los dos meses.
Pero en esta ocasión existe una nueva razón que se suma a las anteriores para querer tratar de disminuir el consumo de bebidas alcohólicas: quiero tener la mente que tenía antes. Siento que la perdí al entrar a la universidad, después de mudarme del campo para la Capital. Y quiero tener esa mente de nuevo, la que me permitió aprender Francés en mi casa, escuchando a RFI, la emisora internacional de Francia. Añoro volver a tener el cerebro prodigioso que tenía, el que me hizo posible que aprendiera a leer solo, sin profesor y sin ir a la escuela (le hacía preguntas a mi hermano mayor), el mismo que me permitió leer todo, absolutamente todo lo que cayó en mis manos y en las ajenas, con una voracidad insaciable dónde los únicos límites los impusieron la falta de recursos y la escasez de libros.
Creo que tengo ahora una idea más clara de qué fue lo que pasó y los factores que contribuyeron al descarrilamiento de ese tren. Lo importante es que esos factores no existen ya y por lo tanto es muy posible que aplicando los correctivos de lugar se puedan revertir los daños causados.
Por lo pronto debo confesar que algunas cosas están saliendo mejor de lo esperado.
Saturday, February 16, 2013
Sin saberlo nos controlan
Hace más de un mes dejé de utilizar el buscador de Google. Ahora utilizo Bing pero no estoy tan seguro de que este último no esté ejecutando el mismo tipo de acciones que me hicieron salir corriendo de las garras del primero.
¿A que tipo de acciones me refiero? Nada más y nada menos que al recuento y registro que hace Google (y no sólo Google sino también los demás buscadores -incluyendo a Facebook) de todos los lugares y sitios de Internet que yo visito y como quien no quiere la cosa, arreglárselas para presentarme en las páginas posteriores, duplicados de las cosas y/o los artículos a los que le había prestado interés en las páginas previas.
Si por alguna razón has 'clickeado' o le has puesto atención a una camisa específica de Jos A Bank o te has interesado en un artículo de Vitacost, esas mismas cosas te las presentan sin ningún tipo de sutileza, anunciadas en las márgenes de las nuevas páginas que visites desde ese momento en adelante.
A menos que te des cuenta y pongas algún tipo de correctivo.
Así de repente, un buen día fue como para volverme loco tratando de averiguar cómo lo hacían y a partir de qué momento comenzaron a hacerlo. Tuve que andar mucho en los controles del navegador Chrome para desactivar algunas cosas que de manera consciente nunca activé, cosas que probablemente pusieron ahí en una de esas actualizaciones que con bastante frecuencia ellos hacen.
Porque eso hacen los todopoderosos motores de búsqueda con Google a la cabeza. Ellos te estudian basados en las clases de preguntas que haces, las cosas que buscas, los lugares que frecuentas, los objetos a las que les prestas atención por el número de clicks que le das y así se hacen dueños de tu mente pues con cada tecla que pulsas te das más a conocer y ya casi adivinan lo que quieres.
Todo esto genera mucha suspicacia y con razón. Un artículo recientemente titulado "The Searchers" (Los buscadores), toca de manera profunda el tema y llama especialmente la atención de que Google (y los demás motores de búsqueda) ya no hacen una investigación 'hacia afuera' tratando de satisfacer las necesidades de quién busca o investiga sino que la hacen 'hacia adentro' intentando presentar una respuesta a la medida, basada en lo que saben de antemano del individuo. A partir del conocimiento previo que ya poseen de las personas, extraído de las inferencias que pueden hacer por sus conductas anteriores, intentan suplirle lo que consideran la persona necesita o anda buscando.
La realidad es que la verdadera búsqueda, la verdadera exploración es encontrarse con lo que no se está esperando, lo nuevo, lo desconocido... No avanzamos cuando se nos sirve el mismo platillo, visitamos los mismos sitios, recorremos territorios ya explorados o repetimos las mismas experiencias.
Y parece que la tendencia creciente es hacia este tipo de manipulación en todos los niveles. Existen compañías que al igual que Google analizan la inmensa cantidad de información digital que a diario producimos, estudian nuestros hábitos de navegación, investigan todos los rastros que vamos dejando y a través de espiarnos con las "galletitas" esas (cookies) pretenden servirse de ello para los fines que mejor les parezca, ya sea, para cosas inofensivas como tratar de vendernos algún producto pero también para influenciarnos políticamente o darnos a la carta la serie o película que supuestamente nos interesa ver.
"House of Cards", la nueva serie que acaba de producir y sacar al aire Netflix es el resultado directo de ese tipo de conocimientos que las empresas pueden extraer y generar a partir de la información que sin saberlo, nosotros les proporcionamos. Esta compañía ha creado una serie 'original' a la carta, creada en base a toda la información que han logrado acumular de qué es lo que le gusta a la gente.
Lo mismo puede esperarse de los gobiernos. Teniendo a su disposición todos los datos de las cosas que le interesan o no a la gente es difícil que se resistan y no traten de sacarle provecho, que no los usen con el propósito de controlar a sus ciudadanos y si fuera necesario privarlos de su libertad cuando los mismos presenten algún tipo de riesgo o peligro al status quo.
La ironía es que cuando supuestamente la tecnología debería salvarnos y darnos más libertad, parece que nos lleva por el camino contrario y en vez de liberarnos, nos aprisiona, nos pone más a merced de todos los que tienen el poder de controlarla para hacer con ello lo que les venga en gana.
¿A que tipo de acciones me refiero? Nada más y nada menos que al recuento y registro que hace Google (y no sólo Google sino también los demás buscadores -incluyendo a Facebook) de todos los lugares y sitios de Internet que yo visito y como quien no quiere la cosa, arreglárselas para presentarme en las páginas posteriores, duplicados de las cosas y/o los artículos a los que le había prestado interés en las páginas previas.
Si por alguna razón has 'clickeado' o le has puesto atención a una camisa específica de Jos A Bank o te has interesado en un artículo de Vitacost, esas mismas cosas te las presentan sin ningún tipo de sutileza, anunciadas en las márgenes de las nuevas páginas que visites desde ese momento en adelante.
A menos que te des cuenta y pongas algún tipo de correctivo.
Así de repente, un buen día fue como para volverme loco tratando de averiguar cómo lo hacían y a partir de qué momento comenzaron a hacerlo. Tuve que andar mucho en los controles del navegador Chrome para desactivar algunas cosas que de manera consciente nunca activé, cosas que probablemente pusieron ahí en una de esas actualizaciones que con bastante frecuencia ellos hacen.
Porque eso hacen los todopoderosos motores de búsqueda con Google a la cabeza. Ellos te estudian basados en las clases de preguntas que haces, las cosas que buscas, los lugares que frecuentas, los objetos a las que les prestas atención por el número de clicks que le das y así se hacen dueños de tu mente pues con cada tecla que pulsas te das más a conocer y ya casi adivinan lo que quieres.
Todo esto genera mucha suspicacia y con razón. Un artículo recientemente titulado "The Searchers" (Los buscadores), toca de manera profunda el tema y llama especialmente la atención de que Google (y los demás motores de búsqueda) ya no hacen una investigación 'hacia afuera' tratando de satisfacer las necesidades de quién busca o investiga sino que la hacen 'hacia adentro' intentando presentar una respuesta a la medida, basada en lo que saben de antemano del individuo. A partir del conocimiento previo que ya poseen de las personas, extraído de las inferencias que pueden hacer por sus conductas anteriores, intentan suplirle lo que consideran la persona necesita o anda buscando.
La realidad es que la verdadera búsqueda, la verdadera exploración es encontrarse con lo que no se está esperando, lo nuevo, lo desconocido... No avanzamos cuando se nos sirve el mismo platillo, visitamos los mismos sitios, recorremos territorios ya explorados o repetimos las mismas experiencias.
Y parece que la tendencia creciente es hacia este tipo de manipulación en todos los niveles. Existen compañías que al igual que Google analizan la inmensa cantidad de información digital que a diario producimos, estudian nuestros hábitos de navegación, investigan todos los rastros que vamos dejando y a través de espiarnos con las "galletitas" esas (cookies) pretenden servirse de ello para los fines que mejor les parezca, ya sea, para cosas inofensivas como tratar de vendernos algún producto pero también para influenciarnos políticamente o darnos a la carta la serie o película que supuestamente nos interesa ver.
"House of Cards", la nueva serie que acaba de producir y sacar al aire Netflix es el resultado directo de ese tipo de conocimientos que las empresas pueden extraer y generar a partir de la información que sin saberlo, nosotros les proporcionamos. Esta compañía ha creado una serie 'original' a la carta, creada en base a toda la información que han logrado acumular de qué es lo que le gusta a la gente.
Lo mismo puede esperarse de los gobiernos. Teniendo a su disposición todos los datos de las cosas que le interesan o no a la gente es difícil que se resistan y no traten de sacarle provecho, que no los usen con el propósito de controlar a sus ciudadanos y si fuera necesario privarlos de su libertad cuando los mismos presenten algún tipo de riesgo o peligro al status quo.
La ironía es que cuando supuestamente la tecnología debería salvarnos y darnos más libertad, parece que nos lleva por el camino contrario y en vez de liberarnos, nos aprisiona, nos pone más a merced de todos los que tienen el poder de controlarla para hacer con ello lo que les venga en gana.
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