Saturday, February 27, 2021

Invierno y esperando la primavera

 Falta menos de un mes para que llegue la primavera y con ella la oportunidad de estar más tiempo fuera, al aire libre, disfrutar del sol y la vuelta del verdor, las flores y el reavivamiento de las plantas y los árboles. Es agradable imaginarse días más largos y la posibilidad de caminar o correr por el mundo luego de vivir un año entero en un encerramiento casi total.

Mientras tanto, todavía nos queda por delante lidiar con lo que queda de este invierno que ha sido mucho más crudo de como ha sido lo habitual en los últimos años. Hacía mucho tiempo que no había visto tanta nieve como la que ha caído aquí recientemente. Por suerte estados como Nueva York y el resto del Nordeste están preparados para este tipo de eventualidades y las consecuencias negativas fueron mínimas.

Lo mismo no puede decirse de estados en el sur del país como Texas que fueron literalmente bombardeados por una avalancha de frío y nieve de la que no se recuerda ningún precedente. Daba pena ver - y todavía no se recuperan del todo, la situación de crisis por la que atravesó la gente en esos estados no acostumbrados ni preparados para temperaturas tan extremadamente bajas. Todo un desastre por el que hubo que declarar algunas partes de la región en estado de emergencia.

Sin embargo no todo es malo con la nevada y uno puede ver algunas cosas positivas si nos enfocamos en otra dirección como la belleza que trae consigo la acumulación de la nieve en los árboles, las calles y los edificios.





Por otro lado la pandemia sigue causando sus estragos y aunque sabemos más cómo protegernos, hasta que no nos vacunemos no vamos a sentirnos del todo libres y seguros de reiniciar nuestras vidas. Por suerte ya existen las vacunas, pero hay toda una logística de por medio para adquirirlas y hay que esperar el turno que nos corresponda que no es muy temprano que digamos y en esa espera, la vida queda medio colgada, en paréntesis, sin objetivos muy claros o definidos.

En otro orden, en estos días estoy decidiendo tomar algunas medidas para darle un giro al trabajo que realizo y con el que me gano la vida. Quiero más independencia. Me he dado cuenta de que tengo algunas limitaciones y es tiempo de hacer cambios y soy consciente de que la vida es una adaptación constante y hay que hacer lo que hay que hacer para sentirnos más cómodos y confortables con lo que hacemos. No nos queda de otra ...

Saturday, January 30, 2021

Mi reseña de Flack: Temporada 1

 Acabo de ver una serie de televisión en Amazon Prime que me ha conmocionado bastante debido a la brutal crudeza de los puntos y situaciones allí presentadas. Se llama FLACK y por el momento, el título no me evoca nada pero sólo bastaron ver unos cuantos minutos del primer episodio para quedar atrapado y pegado al televisor hasta que lo terminé y pasé al siguiente y al siguiente y así sucesivamente hasta que finalicé la temporada completa ... Bueno, no exactamente pero es la idea.

La serie gira en torno a Robyn, un personaje interpretado por Anna Paquin quien es mejor conocida por hacer de co-estrella  en la serie de vampiros True Blood de HBO. Robyn es una de las ejecutivas principales en la agencia de relaciones públicas donde trabaja y como su nombre sugiere, está a cargo del manejo de la imagen pública de varios clientes de la agencia, en especial cuando los mismos se encuentran en dificultades y/o tienen problemas difíciles de resolver.

De entrada, el trabajo de una agencia de relaciones públicas no despierta mucho interés o suspicacia pero cuando nos adentramos en la serie y vemos las cosas que se hacen tras bastidores, nos damos cuenta de que este trabajo se presta para cosas inimaginables desde la óptica de la gente común. Descubrimos que lo que se dice de una persona, lo que sale en los diarios y la TV es muy diferente a lo que la persona hace o es en la realidad, lo cual raya muchas veces en la ilegalidad cuando no en lo extravagante, raro e inusual.

Aunque la serie es una ficción, una caricatura de la realidad donde se resaltan casos muy extremos, bien sabemos por la experiencia de los últimos años que la línea que divide a la una de la otra es difusa, o peor, inexistente. Relaciones públicas se convierte así en un trabajo de maquillaje o ocultación de la realidad para hacerla aparecer bajo otra óptica, otra interpretación y en su nombre se cometen muchas barbaridades.

Los relacionistas públicos o en Flack, que son todas mujeres, ellas son agentes o ejecutivas muy inteligentes, que conocen de manera intuitiva la naturaleza humana, no tienen los menores escrúpulos y son capaces de inventarse toda clase de argucias y artimañas con tal de hacer quedar bien a los clientes sin importar las consecuencias colaterales que sus acciones acarrean.

Es una serie bien hecha y todos los personajes son adorables, aún a pesar de decir o hacer las cosas más horribles y cuestionables. Además de Robyn, me encantó Eve y Caroline. Eve es brillante, desinhibida, arrogante, elitista. Ella dice cosas como estas: "la clase social es sólo un problema para los que no la tienen. A mí, sólo no me gusta la gente aburrida"; "... Y yo no quiero gastar el poco tiempo que me queda en este planeta olvidado por Dios en conversaciones triviales".

Caroline, en cambio, hace el papel de la jefa de la agencia y su actuación es más que espectacular. Ella representa la inversión de valores y la degradación moral que conlleva dirigir una empresa de este tipo. Su carisma y la elocuencia de sus palabras epitomizan con drástica claridad el bajo mundo de las agencias de relaciones públicas:

"No me importa si ustedes mienten, o mandan a la cárcel a gente inocente, o andan por la calle pateando las muletas de niños enfermos de polio, siempre y cuando ustedes estén en control. Esto estaba fuera de control y eso me preocupa. No somos una máquina tragamonedas. Nosotros no halamos la palanca y miramos hacia donde van a caer los carretes. Mis chicas no son manipuladas por periodistas. Ellos son los monos. Nosotros trituramos el órgano. ¡Ahora lárguense!"

Y para terminar de estropearlo todo no podemos olvidarnos de Robyn, quién representa a una mujer complicada, en conflicto con sus emociones y sentimientos porque no sabe lo que quiere, pero a la vez es audaz, inteligente y atrevida quién a pesar de sus problemas siempre encuentra la manera de salir adelante. Veamos lo que dice en esta intervención suya:

"Somos bolsas de carne coleccionando cosas relucientes para sentirnos mejor que otras bolsas de carne. Eso es todo. ¿Qué más quieren ustedes? ¿Felicidad? Bueno, tengo una idea para ustedes; la única felicidad que existe en este mundo es la felicidad que ustedes asumen todos los demás tienen, entonces, por favor, por una vez en sus vidas consentidas y emocionalmente atrofiadas, decídanse a tomar una decisión de manera tal que yo pueda mandar a la mierda a la prensa y todos podamos bebernos un puto trago!" 

Wednesday, December 30, 2020

Expectativas para el 2021

 En dos días comienza un nuevo año lleno de expectativas y nuevos retos. El 2020 ha sido un año terrible debido a la pandemia. Ha habido muchos cambios. El 2021 pinta mucho mejor porque existe la posibilidad de que con las vacunas, las cosas se arreglen un poco y se normalicen muchas de las actividades a la que estábamos acostumbrados antes de la epidemia. 

En lo que a mí concierne, mis metas se dirigen hacia la consolidación de algunos buenos hábitos adquiridos durante el "encerramiento". Dentro de esos, merece una mención especial el hacer un mejor manejo de las finanzas, las cuales han estado fuera de control desde hace muchísimos años.

Fue una decisión acertadísima la que tomé en el pasado al hacer la transición para trabajar por cuenta propia, por contrato, en vez de ser un empleado asalariado de una empresa o compañía específica. La desventaja, sin embargo, ha sido una falta de disciplina financiera, un descontrol en los gastos incurridos en el mismo período de tiempo. En otras palabras, aunque he ganado muchísimo dinero, mucho más de lo que hubiera esperado, también lo he gastado en la misma proporción, sin miramientos, de tal manera que en vez de reducir las deudas, las he incrementado.

No me estoy quejando. Ganar más dinero me ha permitido aumentar el poder adquisitivo y en consecuencia también, mis experiencias del mundo. He viajado bastante los últimos años, conocido muchas ciudades, me he entretenido y disfrutado de muchas actividades y aventuras. Todo ello ha tenido su costo y he podido absorverlo no sólo porque he contado con mejores ingresos sino también porque mi capacidad de endeudamiento ha aumentado en la misma proporción.

Es una ventaja tener crédito disponible para cualquier necesidad que a uno se le presente. Pero no es dinero de uno y es fácil caer en el abuso. Es dinero prestado que tarde o temprano hay que pagar con creces y por ello no es aconsejable financiar de esa manera todas las actividades placenteras. Es un arma de doble filo y a la corta o a la larga va a crear problemas.

Uno de mis objetivos en el 2020 era precisamente ese: controlar mis gastos, controlar las deudas. La pandemia hizo esas metas más fáciles de lograr. Mis gastos se han reducido drásticamente y el dinero que debo ahora es mucho menos que el que debía al comenzar el año.

Mi trabajo, no obstante, está lejos de concluir. Tratar de consolidar esos esfuerzos de autodisciplina fiscal en el 2021 es mi meta más importante. Me será muy difícil pagar todo lo que debo porque también hay que vivir y entregarse de vez en cuando a los pequeños placeres del mundo, pero si logro reducir mis obligaciones financieras a la mitad y hasta menos de lo que son actualmente, me sentiré suficientemente satisfecho y realizado.

¡Bienvenido seas 2021! Te esperamos con ansias ...

Monday, November 30, 2020

De la que nos hemos salvado

 Parece que por el momento nos hemos salvado de la hecatombe que hubieran significado 4 años más de la pesadilla Trumpiana. Pero todavía no podemos cantar victoria. La amenaza sigue ahí latente, inicialmente con múltiples intentos de subvertir el resultado de las elecciones del 3 de Noviembre que han dado como ganador al candidato del partido Demócrata Joe Biden y también porque no se elimina la posibilidad de que los republicanos haciendo uso de sus argucias y artimañas puedan volver al poder de nuevo en el 2024. 

Mientras tanto tenemos tiempo para dar un suspiro de alivio por el aflojamiento de la tensión a la que nos han tenido sometidos estos últimos años. Bajo ninguna circunstancia, ello quiere decir que un gobierno de Biden vaya a ser la panacea para la resolución de todos nuestros problemas ya sea en materia de salud, inmigración o medio ambiente por citar unos cuantos aspectos de interés público.

Lo que sí podemos asegurar es que en los renglones antes mencionados y en muchos otros la situación va a mejorar de manera considerable. Desde ya se están dando las señales de que vamos a volver a formar parte de la comunidad internacional en materia del clima, la salud y la cooperación con las naciones unidas con el fin de atacar los males que afligen al mundo.

Por ahora no hay mucho que decir pues hasta que no se haga el traspaso de mando en Enero 21 del 2021 nada es seguro. 

No obstante, sí tenemos esperanza. Parecía una empresa muy cuesta arriba soportar el cuatrenio encabezado por Donald Trump, pero lo hemos conseguido. Eso ha sido ya un gran logro. Esperamos que en poco tiempo la nueva administración pueda resarcir la mayor parte de los daños causados y se pueda restaurar la confianza perdida en las instituciones democráticas.

Saturday, October 31, 2020

Elecciones

Lo que está de actualidad en estos días son las elecciones generales del 3 de Noviembre para escoger quién gobernará los Estados Unidos en los próximos 4 años. No hay que subrayar la importancia que tiene este acontecimiento para los Americanos y el mundo. Pero no está demás si yo expreso mi punto de vista al respecto.

Como resultado de las elecciones previas celebradas en el 2016, el partido vencedor ha implementado una agenda que de manera abierta o soterrada legitima el racismo, la xenofobia y la intolerancia religiosa. El nuevo gobierno con una serie de medidas también reniega de acuerdos internacionales importantes como el de París que ayuda a poner límites a la emisión de CO2 y por ende a amortiguar los efectos del cambio climático. De manera unilateral ha roto con la Organización Mundial de la Salud y con Irán para limitar el uso de energía nuclear de esa nación con fines pacíficos.

Al mismo tiempo se han estrechado las relaciones con dictadores de otros países y se han dejado de lado las violaciones a los derechos humanos que estos cometen en contra de sus ciudadanos.

El país abiertamente se ha encaminado hacia el aislamiento cerrando prácticamente las puertas a la inmigración legal y reduciendo drásticamente la cuota de refugiados asediados por el hambre, las injusticias sociales y económicas y las guerras del mundo.

La situación a lo interno tampoco ha sido nada halagüeña. En este cuatrenio se han agudizado las desigualdades sociales y la protección que a través de ayudas alimenticias, asistencia médica y monetaria ha sido recortada también y está en programación por esta administración (si continúa) otros recortes a la seguridad social y el seguro para las personas mayores de 65 años y discapacitados mejor conocido como Medicare.

Muchas medidas dirigidas a combatir la polución y proteger el medio ambiente han sido desmanteladas. Los permisos para la caza de animales salvajes se han incrementado y áreas protegidas dentro de los parques han sido reducidas o cuando no vendidas para la exploración y explotación de hidrocarburos.

Ha sido trágico observar el tratamiento de disuación que se le ha aplicado a los migrantes que han osado atravesar la frontera a través de México, en especial la política de separación de los niños de sus padres que se mantuvo por unos cuantos meses hasta que se armó el escándalo y a la fecha ha sido imposible reunir a más de 500 de ellos. La situación de encarcelamiento de los migrantes nos hace recordar a los campos de concentración nazis.

De horror ha sido también el programa de esterilización involuntaria al que han sido sometidas un grupo de mujeres indocumentadas en un centro de detención en Georgia y es de esperar que esto es sólo una parte de las atrocidades que se han cometido en contra de estas personas cuyo único delito ha sido entrar al país sin papeles huyendo del terror, la inestabilidad política y la persecución que sufren en sus respectivos países.

Es imposible hacer un análisis exhaustivo de todo lo que está pasando aquí y de eso se tratan estas elecciones. Todo lo que ha sido descrito aquí está en juego, incluyendo el papel que deben jugar las ciencias en la planeación del futuro del planeta y por eso más que nunca una parte muy importante del electorado está muy motivada en votar en contra de la permanencia de la actual administración y si se logra, con el nuevo gobierno, tratar de reparar en lo posible el daño ya ocasionado.

Ahora más que nunca la gente se ha dado cuenta de que las elecciones tienen consecuencias y la actitud de dejar de votar porque generalmente un voto en particular no decide la contienda, sí la tiene cuando se toma en cuenta el resultado final del efecto multiplicador que produce un gran número de individuos cuando piensa y actúa de la misma manera.

Para los que llevan anotaciones, el futuro parece que está en nuestras manos.

Wednesday, September 30, 2020

El cuerpo y el yo

Es curioso como se nos van las ideas de la mente si no las escribimos inmediatamente. Esta mañana tenía el tema perfecto, la idea central sobre algo que me pareció interesante y era digno de dejarlo escrito por aquí pero por más que trato de recordar el ángulo como quería introducir el tema, no me ha sido posible hacer la recuperación exacta. Uno sabe, porque uno conoce esa sensación de que algo ya no es igual que antes porque no produce el mismo efecto y me doy cuenta que lo que siento ahora no tiene el mismo grado de emoción que como lo percibí antes. 

Sé que se trataba del cuerpo, quería escribir sobre el cuerpo y de cómo este sigue sus propias reglas, reglas de las que no siempre somos conscientes y hasta cierto punto nos llegan a ser totalmente desconocidas, lo que llega a sorprendernos, porque vivimos en él y es lo más cercano que tenemos a nosotros mismos y a pesar de eso no lo conocemos realmente, lo cual es muy frustrante y a la vez un gran misterio. No siempre vamos en la misma dirección o tenemos los mismos objetivos o estamos alineados en lo que es más conveniente o razonable para avanzar en la vida.

Es como si estuviéramos conectados y desconectados al mismo tiempo. Lo cual nos lleva a filosofar y hacernos preguntas ontológicas sobre lo que define o significa el ser: ¿quiénes somos realmente?; ¿somos nuestro cuerpo o nuestra mente o una suma de ambos y cómo pueden existir estas dos entidades de manera conjunta e independiente al mismo tiempo?

Darse cuenta de esto abre una caja de sorpresas. Pone la vida en perspectiva. Queda claro que no somos dueños de nuestros cuerpos, más bien somos sus huéspedes y dependemos de ellos para hacer todas las cosas. Sin embargo, no nos queda muy claro cómo podemos ayudar al cuerpo a hacer su trabajo mejor y/o evitar que surjan situaciones que comprometan su eficacia o en último término su extinción, lo cual por extensión implica también la nuestra.

Todo se complica y es como un rompecabezas. Pienso que esa misma disyuntiva se nos presenta tarde o temprano a todos y es la que debe habérsele presentado a la Jueza de la suprema corte de Justicia de los Estados Unidos Ruth Bader Ginsburg. Ella quería vivir unos cuantos meses más para evitar crear los problemas políticos que su muerte acarrearía. Sin embargo, su cuerpo no dio más y sucumbió a los cánceres que la habían estado agobiando desde hacía ya bastantes años atrás. No pudo cumplir el objetivo de alargar su vida por un relativamente corto espacio de tiempo mayor. No hubo sincronía entre su cuerpo y lo que la hacía ser "ella misma", su ser.

Las implicaciones a las que nos lleva este análisis son múltiples. A manera de ilustración se me ocurre pensar en la comida: ¿debería comer lo que me resulta más placentero o lo que creo que mi cuerpo va a aprovechar mejor para darme mucha energía y resistencia? O puesto de otra manera: ¿qué no debería comer y beber para no dañar el cuerpo o afectarlo (y por ende afectarme) en su rendimiento? ¿Quién debería controlar si debo dormir muchas horas o pocas horas para que todo funcione de manera perfecta? ¿Quién controla o debería controlar a quién? 

¿Y cómo me doy cuenta?

Monday, August 31, 2020

De siestas y otras pendejadas

Son las 7 de la noche cuando empiezo a escribir esta entrega. En otros tiempos me estuviera tomando una cerveza o una copa de vino porque eso es lo que Dios manda, pero no. En esta ocasión me he hecho acompañar por un té de Manzanilla que a pesar de tener poco en común con los anteriores, no está nada mal. Está a pedir de boca, calientito porque aquí dentro de la casa hace un poco de frío. Dejé el aire acondicionado prendido un poco más de la cuenta. Y no es que hiciera mucho calor afuera sino que terminé de comer y necesitaba crear las condiciones ideales para la siesta, lo que en otras palabras quiere decir, bajar tanto la temperatura ambiental como la del cuerpo para inducir mejor el sueño. Porque si estoy en casa el cuerpo demanda una siesta y ahí no existe dualidad de pensares o criterios: el cuerpo y la mente míos están en sincronía total, al unísono en eso de la siesta. Podría escribir un tratado filosófico sobre eso. Y debo haber dicho esto en otra parte de este blog: la siesta no es algo así que podría decirse que lo hago por los beneficios a la salud que aporta, que de hecho es así. El ejercicio físico es también algo muy bueno y aconsejable para la salud de la mente y el cuerpo pero no es algo que hago de buena gana. Más bien me ejercito (corro) a regañadientes, porque me obligo. La siesta en cambio además de ser una necesidad, es para mí un disfrute y un placer al que me entrego en cuerpo y alma. Idealmente uno debe tener un trabajo como el mío que permite estar en la casa la mayoría de las tardes. Sin embargo, no estar en la casa no es un obstáculo para entregarse a una pequeña siesta. Se puede también cuando se está en la calle. Luego que se domina la técnica uno puede dormirse 10 o 15 minutos en el carro, el autobús o el tren. En casas ajenas, basta relajarse un poco en un buen sofá o sillón y hasta en el piso si hay confianza y se lo permiten a uno. Sólo hay que cerrar los ojos por unos momentos y sin que uno se dé cuenta, uno entra en trance y en un abrir y cerrar de ojos, han pasado esos minutos preciosos que nos renuevan de pies a cabeza. El efecto es tan profundo, a veces, que es necesario tomarse un café para despabilarse. 

Un paréntesis ahora mismo porque tengo que rellenar la taza del té de Manzanilla. Voy a ponerle otra bolsita para que no pierda la consistencia en el sabor. Ya el silbido de la tetera me está avisando de que el agua está hirviendo y en breve seguimos con esta conversación, o mejor dicho con este monólogo.


El tema de las siestas es para mí apasionante. No quiere decir que "me muero" o no puedo funcionar si dejo de tomar una. De hecho si estoy muy ocupado, ya sea por trabajo o por diversión, o me he tomado más de 3 cafés, dejo de percibir las señales que me indican que necesito de una. Hay consecuencias, sin embargo y quizás la más importante es que mi cuerpo se adelanta varias horas, me da sueño de manera prematura y debo ir a acostarme más temprano que de costumbre. Lo cual no me favorece mucho porque usualmente despierto en la madrugada y tengo que esperar cierto tiempo para volver a dormirme.

He sido así toda la vida, desde que tengo memoria y uso de razón. Puedo acordarme como hoy de cómo en las tardes luego de regresar de la escuela primaria, almorzar y tomar una siesta, la temperatura de mi cuerpo bajaba hasta el punto de tener que salir a calentarme bajo el ardiente sol tropical. Y es que en aquellos tiempos todavía no había descubierto el poder del café para sacarme de la modorra.

Friday, July 31, 2020

Dejar la bebida no quiere decir dejar de vivir

Como hemos dicho antes, la pandemia ha creado oportunidades para aprender cosas. En mi caso, además de perder el tiempo viendo series y películas, he aprovechado la ocasión para dedicarme a observar y darle de comer a las aves que visitan el patio trasero. En la parte delantera he sembrado Celias y Marigolds (French) además de Albahacas en tarros y creo que una que otra Dalia aunque no estoy seguro porque no han florecido todavía.


Todo lo mencionado anteriormente ha sido importante, pero quizás lo más relevante es el espacio que se abierto para la autoreflexión. Fruto de este ejercicio que "obliga" a autoanalizarse se pueden descubrir cosas sobre sí mismo que a pesar de estar a simple vista no les prestamos la suficiente atención y al final terminamos pasándolas por alto. Un caso de esta naturaleza es el que me motiva a escribir esta entrega. 

¡Aquí vamos!

Aparentemente soy intolerante al alcohol. Nada fuera de lo común. También soy intolerante a la lactosa y desde hace mucho tiempo no tomo leche pura ni nada que la contenga a excepción de los helados, el yogurt o el queso. La leche pura del cartón, no puedo o sí puedo porque me gusta pero luego vienen las consecuencias; dolor de barriga, correderas, malestar estomacal y diarrea. Una vez hecha la conexión la dejé de tomar. La evito como el Diablo a la cruz (expresión de mi mamá).

El consumo masivo de aguardiente, necesario para soportar el encierro prolongado de estos días de pandemia, me ha tocado darme cuenta de que mi organismo no tolera el alcohol y al igual que la leche debe de ser una situación progresiva que se va agravando con los años. Parece que la producción de la enzima que degrada el alcohol va en declive y por eso un pequeño exceso me provoca dolores de cabeza que me duran por días.

En serio, a consecuencia de estas reacciones, en más de una ocasión he creído que he contraído el virus. Otras veces he achacado los síntomas y malestares que he padecido como producto de alergias. El virus quedó descartado al hacerme una prueba serológica que dio negativo. Y tuve finalmente que recurrir a Google para darme cuenta de que la situación de intolerancia al alcohol es bastante común y a ello se debe el que la existencia de mucha gente se torne miserable al día siguiente de consumirlo.

La pregunta obligada es, ¿porqué cuesta tanto darse cuenta de algo que ha estado presente no sólo ahora sino por años? La respuesta sencillamente es porque a veces no queremos ver la realidad tal cual es. Porque si la vemos tal cual es ello supone hacer ajustes que alteran completamente nuestra manera de lidiar con el mundo.

El alcohol es un lubricante social y está en todas partes. Forma parte de nuestra cultura y consumido en moderación nos ayuda a sobrellevar los sinsabores de la vida, el estrés existencial y no está demás decir que ayuda también a alegrarnos la vida haciéndola más llevadera. Se crea un vacío enorme si de repente nos dicen que debemos dejar de consumirlo a causa de que somos intolerantes, lo que en otras palabras quiere decir que nuestro cuerpo tiene dificultad en procesarlo y si no le hacemos caso debemos entonces atenernos a las consecuencias.

Hemos decidido hacerle caso a las señales que nos envía el cuerpo y en consecuencia empezamos ya a disminuir la ingesta de cerveza, vino y bourbon que son mis bebidas favoritas lo cual resuelve una parte del problema. Los dolores de cabeza han desaparecido casi por completo como por arte de magia.

La otra parte de la ecuación es que aunque evitar y no sentir sensaciones desagradables es una buena recompensa en sí misma, no es suficiente para impedir que anhelemos esas otras sensaciones como las que nos produce disfrutar de una cerveza helada o un vaso de un buen vino tinto. 

La cuestión es -y aquí viene la autoreflexión, ¿cómo puedo sustituir una sensación placentera que me hace daño por otra igual de placentera y que no me haga daño? La cosa no es tan fácil, porque como seres humanos, al menos en mi caso, siempre estamos en la búsqueda de emociones o experiencias que alteren y realcen nuestro existir. Y es que lo que tenemos a mano a veces no es suficiente para hacernos sentir que estamos realmente vivos. Sin llegar a extremos, porque todos los extremos son peligrosos y es un arma de doble filo, siempre queremos y buscamos más.

Una idea me está quedando clara, sin embargo. No quiero seguir sufriendo dolores de cabeza a causa del alcohol. Tampoco quiero dejar de sentir lo que siento cuando me tomo unas cuantas cervezas o una copa de vino, etc. Creo que si tengo que disminuir o dejar definitivamente de tomar lo voy a hacer. No sé con qué lo voy a sustituir pero estoy en la búsqueda de una solución equitativa que no implique degradar la calidad de vida que ahora tengo. ¡Ya veremos!

Tuesday, June 30, 2020

Desesperanza

Los meses recién transcurridos han sido muy turbulentos. En medio de la pandemia y el consiguiente encerramiento que la misma ha provocado, hemos sido testigos del agudizamiento e intensificación de las luchas sociales en contra de la discriminación racial y eso hace que a nivel general y personal uno cuestione la vida y la dirección hacia donde nos dirigimos.

El futuro no está muy claro que digamos. Al contrario, creo que pinta bastante oscuro e incierto. Los problemas generados por la pandemia están ahí presentes; problemas no sólo de tipo económico sino también de tipo ideológico y político. La pandemia ha expuesto de manera muy clara el sistema de injusticias y desigualdades de todos los tipos en que vivimos.

A ello se suma también la amenaza latente del cambio climático que a manera de cuenta regresiva se cierne como espada de Damocles sobre nuestras cabezas y nuestro futuro.

Todo ello me ha dejado un poco descorazonado y desanimado por tratar de describirlo con palabras. Es también una sensación de vacío y falta de objetivos que he experimentado los últimos días. Me siento un poco aprisionado en esta coyuntura de la historia y de la vida.

¿Qué hago? ¿Hacia dónde me dirijo para darle sentido y coherencia a mi existencia en estos tiempos de crisis? Ahora mismo no tengo buenas respuestas y de último minuto se me ha ocurrido que mientras dura esta incómoda sensación voy a tratar de evadirme no con alcohol sino con historias de fácil consumo de las que pululan en Netflix , Hulu y Amazon por poner unos cuantos ejemplos.
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